El mutualismo administrativo se encamina hacia el debate por su propio destino.
Sobrevivir o desaparecer. Esas son las dos opciones que los 'hermanos' de Muface,
Isfas (que dota de asistencia sanitaria a la Guardia Civil y a las Fuerzas Armadas) y
Mugeju (que hace lo propio con jueces, fiscales y el resto del personal de la Administración de Justicia) van a tener ante sí. Será a finales de este año cuando el sector asegurador negociará, junto a las direcciones generales de ambas mutualidades, el futuro de los dos modelos. Las dudas ya están en el aire. Aun así, el
'hermano' judicial de Muface sigue dando pasos en su recorrido y,
como avanzó Redacción Médica,
ha suscrito un contrato con el INSS que se extenderá hasta 2030. Precisamente este convenio, al que ha accedido este periódico, esconde una novedad: Mugeju ha optado por
ampliar las posibilidades de sus mutualistas para realizar un
cambio extraordinario a la sanidad pública.
Una
nueva realidad se aproxima a los 'hermanos' de
Muface. Tanto Isfas como Mugeju encaran la
recta final de sus respectivos conciertos sanitarios. Dos contratos que estuvieron envueltos por la oleada de incertidumbre que trajo consigo la
crisis sin precedentes de Muface y que, además,
llegarán a su fin el 31 de diciembre de este año. Una fecha que está marcada
en el calendario de los mutualistas y beneficiarios, así como en el de las entidades aseguradoras.
El
sector asegurador ya ha revelado cuál es su
línea roja.
Según confiaron fuentes cercanas a las compañías a Redacción Médica, sus ojos están puestos en la financiación de las mutualidades.
"No queremos pérdidas económicas", declararon a cuestiones de este periódico. Asimismo, aclararon que aún queda un largo recorrido para la búsqueda de soluciones:
"Todavía tenemos que negociar. Hay que esperar hasta finales de año para tomar una decisión".
Los cambios del hermano de Muface a la sanidad pública
Estas declaraciones son previas al
último paso del 'hermano' judicial de Muface. De hecho, este mismo martes ha sido cuando
Redacción Médica ha avanzado en exclusiva las principales claves del contrato firmado entre el INSS y la gerencia de Mugeju. Un convenio que se centra, en líneas generales, en
garantizar el acceso a la asistencia sanitaria del colectivo mutualista y mejorar la coordinación administrativa entre ambas instituciones, y cuya vigencia se extenderá hasta 2030.
Más allá de los datos esenciales de esta colaboración, lo cierto es que el contrato incluye una novedad. La creación de nuevas ventanas para que los mutualistas y beneficiarios de Mugeju, que según últimos datos superan las 90.000 personas, puedan realizar el
cambio extraordinario a la sanidad pública. Es decir, fuera del
periodo de permutas (que en el caso de la mutualidad judicial está establecido en enero y junio).
Este intercambio permite a los adscritos a los modelos irse de un sistema a otro. En otras palabras, durante los periodos de permutas los funcionarios y sus beneficiarios de la sanidad concertada pueden irse a la pública, y viceversa. Una situación que también se da entre entidades: en el concierto actual pueden escoger entre
Asisa, Adeslas y Nueva Mutua Sanitaria, y solo tienen una opción de cambio.
Solo hay dos meses al año para tomar esta decisión. Pero
el contrato entre Mugeju y el INSS establece más ventanas para poder realizar el cambio de forma extraordinaria. Ahora ya, las personas mutualistas y beneficiarias
"deberán permanecer adscritas al sistema sanitario público un mínimo de dos años". Así lo establece el convenio suscrito este mes y que, además, se asimila al que
ya está vigente en Muface.
Así, el contrato de la mutualidad judicial establece
siete posibilidades para poder hacer este cambio extraordinario a la sanidad pública.
La primera de ellas se centra en la necesidad de que
el paciente sea tratado en unidades concretas especializadas. En este sentido, Mugeju establece que el mutualista o beneficiario podrá optar por el sistema sanitario público cuando se requiera tratamiento en una unidad de un hospital público siempre y cuando la aseguradora concertada no disponga de este servicio. Además,
se excluyen los Centros, Servicios y Unidades de Referencia (
CSUR) designados por el Ministerio de Sanidad de esta excepción.
Otra de las posibilidades se centra en el hecho de que el mutualista o beneficiario
se encuentre en uno de los cuatro casos dispuestos por Mugeju:
-
Pacientes con patología psiquiátrica.
-
Personas mayores o con discapacidad o en situación de dependencia que se encuentren en centros residenciales públicos o que ocupen una plaza concertada por los servicios sociales en centros privados.
-
Víctimas de violencia de género.
-
Pacientes que precisen atención en cuidados paliativos en el ámbito domiciliario.
La tercera ventana se basa en la asistencia de los
menores con patologías graves o embarazos de alto riesgo. Este cambio puede realizarse cuando "la
entidad de seguro concertada no tenga la obligación de hacerse cargo de dicha atención en medios públicos por aplicación del correspondiente concierto".
El listado continúa con aquellos pacientes que
vayan a participar en un ensayo clínico o una terapia experimental en un hospital público. Esto debe estar acreditado con un informe médico del centro en cuestión.
La quinta posibilidad hace referencia a los pacientes que hayan sido
diagnosticados con una enfermedad rara; mientras que la sexta se centra en aquellas personas con patologías graves que se encuentren en situación de doble afiliación y que deban causar baja en otro régimen de la Seguridad Social (donde ya recibían asistencia pública) por causas ajenas a ellos y soliciten continuar en el sistema público a través del INSS.
La última de las vías que abre Mugeju hace alusión directa a la relación entre el médico y el mutualista. Es decir, el 'hermano' judicial de
Muface propone que, en casos de patologías graves, se podrá realizar siempre y cuando el profesional de la sanidad pública "indique la conveniencia del cambio motivado por la relación de
confianza médico-paciente".
Todas estas medidas son las que centran la nueva colaboración entre Mugeju y el INSS. El 'hermano' judicial de Muface da así un nuevo paso a la espera de conocer qué sucedera con su modelo sanitario concertado, cuyo destino se decidirá en los próximos meses. Entre tanto, los mutualistas y beneficiarios del modelo
ya ponen sobre la mesa sus propias reclamaciones, como la
posibilidad de incluir el 112 en su sanidad concertada.
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