Política > Sanidad hoy

El declive de los servicios públicos en España y en Europa

Opinión de Armando Martín Zurro y Andreu Segura Benedicto

Montaje fotográfico: Lucía Sancho.


23 may 2026. 12.50H
SE LEE EN 5 minutos
Opinión de Amando Martín Zurro, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria; y Andreu Segura Benedicto, epidemiólogo y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, en el marco del especial 'Reformar para preservar: Sistema Nacional de Salud' impulsado por el posicionamiento del Comité Editorial de Redacción Médica


El declive de los servicios públicos en España y en Europa



Los estados del bienestar surgidos tras la segunda Guerra Mundial, particularmente en la Europa occidental, sufren crecientes tensiones desde hace ya casi dos décadas. Y, entre los servicios públicos con mayor impacto destacan los problemas que afectan a la sanidad, la educación y a la protección social, sin despreciar los de otros sectores básicos como las infraestructuras y el transporte.

En enero de este año el Foro Económico Mundial de Davos consideraba que España era uno de los estados en los que la insuficiencia de recursos dedicados a los servicios públicos implica un elevado riesgo de incapacidad de respuesta efectiva a las necesidades sociales (1).

Una valoración que coincide con la recurrencia de manifestaciones personales y colectivas del malestar creciente que generan unas deficiencias que reflejan el deterioro progresivo de tales servicios, quejas tanto de los profesionales que trabajan en ellos, como de los ciudadanos que los utilizan, una circunstancia que promueve el auge de sus homólogos del ámbito privado.

Cuando los expertos en economía y política analizan la evolución del gasto público en el periodo 2000-2025 en España (como porcentaje del PIB) suelen identificar un primer bloque expansivo entre los años 2000 y 2009, otro de recortes y contención del gasto público (2010-2014) y un tercero de recuperación lentamente progresiva a partir de 2015 hasta llegar a la fuerte expansión puntual del año 2020 por la pandemia COVID19, incremento que sitúa el porcentaje en el máximo histórico del 51,4% y que se centra principalmente en sanidad, empleo, prestaciones sociales y apoyo a empresas y familias. Entre 2022 y 2025 el porcentaje se estabiliza alrededor del 45%, mientras que la media de la Unión Europea (UE), roza el 49%.


"Cuanto más abajo caigamos por la escarpada pendiente del deterioro de nuestros servicios públicos, la posibilidad de retorno será cada vez más difícil, tal vez imposible"



Cierto es que el deterioro de los servicios públicos también se observa en el conjunto de los países de la UE. Lo que se atribuye al envejecimiento poblacional, a la pandemia de la COVID19 –y a las medidas que se adoptaron para su prevención y control--, a las erróneas políticas de recursos humanos profesionales y a las estrategias de intensos recortes aplicadas tras la crisis de 2008.

El aumento señalado del porcentaje sobre el del PIB de recursos dirigidos a los servicios públicos no parece haber sido suficiente para revertir su tendencia al deterioro y a la intensificación de una falta de respuesta suficiente a las demandas sociales. Como hemos apuntado, España se encuentra en este aspecto por debajo de la media, pero, a pesar de ello, no parece que la solución principal al problema radique en incrementar de forma muy importante las inversiones en sanidad, educación o soporte social.

Diversos expertos en políticas públicas han identificado los cuatro errores sistémicos principales que están en la base del deterioro de los servicios públicos:

  • débil cultura de evaluación
  • diseño reactivo
  • fragmentación institucional
  • falta de alineación entre objetivos y recursos

Mientras los grupos de presión, junto a los líderes profesionales y sindicales y los responsables estatales y autonómicos de los gobiernos sigan empeñados en reclamar solamente más recursos olvidando la necesidad de reorientar los sistemas públicos y de generar soluciones a los cuatro bloques de errores señalados, mucho nos tememos que continuarà el declive de nuestros servicios públicos.

En el caso de la sanidad es cada vez más urgente que los partidos y líderes  del espectro democràtico, con cierta independència de su adscripción ideològica concreta, trasladen a la práctica política su deber primigenio de generar acciones que mejoren de forma significativa el bienestar y calidad de vida de la ciudadania dando respuesta complida a sus necesidades y a sus demandas, mientras sean  razonables y argumentadas, claro.

Las políticas para satisfacer este irrenunciable objectivo pueden variar según los principios ideológicos y las consecuentes estrategias de unos y otros, pero no es de recibo seguir asistiendo, cada vez con mayor desasosiego y pesimismo, al deterioro de servicios públicos imprescindibles.

En sanidad, cuando se siguen alargando las listas de espera, cuando la accesibilidad a las consultas y tratamientos sigue empeorando, cuando los profesionales se desmotivan cada día más, sobre todo los de atención primaria y comunitaria, cuando recibir una atención a la cronicidad y la dependència correcta depende cada vez más de la capacidad de renta de los afectados y sus familias, cuando, en definitiva, todos estos problemes confluyen en un mismo país, sistema y tiempo, hay que encender las luces de emergència y, los que tienen el poder y capacidad para hacerlo deben poner en marcha de forma urgente las acciones remediales correspondientes.

Cuanto más abajo caigamos por la escarpada pendiente del deterioro de nuestros servicios públicos, la posibilidad de retorno serà cada vez más difícil, tal vez imposible.

--------------------

(1) El Foro de Davos alerta por primera vez de que España cuenta con “servicios públicos y protecciones sociales insuficientes” - Infobae 14/01/2026.
REGÍSTRATE GRATIS
PARA SEGUIR LEYENDO
¿Ya eres premium? Inicia sesión

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.