La
persona que padece dependencia o discapacidad, o quien convive con alguien que la sufre, conoce los
desafíos cotidianos que plantea cada hora, cada minuto.
Alrededor de una persona en esta situación una
sociedad avanzada debe tejer una red de apoyo, de soporte, que al menos sea capaz de
aliviar el sufrimiento físico y psicológico que representa no poder valerse por uno mismo.
Este martes de celebración colectiva en el que España ha pasado a la final del Mundial de fútbol masculino, el país debe sentirse orgulloso de que
también se ha dado un paso más trascendente en el bienestar de muchos conciudadanos en esta situación vital. Los goles de Oyarzábal y Pedro Porro han supuesto sin duda una alegría común, y el gran partido de Cucurella, Rodri, Cubarsí, Olmo, Fabián, Unai Simón, Yamal o Laporte ha simbolizado que con
solidaridad y trabajando unidos, en equipo, un país llega más lejos.
Eso ha sucedido también en el mismo día en el
Congreso de los Diputados. PSOE y Sumar, con la complicidad y responsabilidad de sus socios de gobierno (Junts, ERC, PNV, EH Bildu o el BNG), han sacado adelante una votación histórica con el guiño de la
abstención por parte del Partido Popular. Las diferencias ideológicas y los matices han resonado en el hemiciclo, como es lógico, pero a la hora de la verdad los populares han tenido el acierto de no votar en contra, porque quien quiere gobernar lo debe hacer
mirando a las necesidades reales de la gente; y esta es de primer orden.
Reforma de la Ley de Dependencia y discapacidad
Como en la selección española, ha habido doblete: por un lado el
proyecto de reforma de las leyes de dependencia y de discapacidad, que prevé mejoras en servicios, más personalización en los apoyos y
reducción de la burocracia. Por otro, la aprobación de una
inyección económica inédita en los 20 años de recorrido de la Ley de Dependencia, convalidando un real decreto aprobado por el Consejo de Ministros, y que supondrá
6.200 millones extra en dos años. Este punto ha contado con el sí de la bancada popular.
Más adelante habrá tiempo para que las
Comunidades Autónomas sigan reclamando que el Estado les adeuda millones; o que el Partido Popular insista en una memoria económica y presente
dudas acerca de las cuentas reales si vivimos con presupuestos prorrogados desde hace años.
Pero el
paso parlamentario, a excepción de la nota discordante de Vox, ya está dado, y era importante al menos
escenificarlo en la casa de todos.
Sanidad y Servicios Sociales por un camino común
Puede quedar como anécdota, o no, el hecho de que el ministro de Derechos Sociales que ha liderado este camino,
Pablo Bustinduy, sea hijo de una ministra socialista de Sanidad, Ángeles Amador. La
Sanidad y los Servicios Sociales no pueden ir por vías paralelas, sino que deben
seguir un camino común; no es que estén íntimamente relacionados, es que son la misma cosa, y hay que seguir insistiendo en esa idea hasta que impregne tanto al Ejecutivo estatal como a los autonómicos, como ya va sucediendo en
Cataluña o Castilla y León.
El domingo España puede volver a ser campeona del Mundo de fútbol masculino, y despertar una vez más la admiración del planeta por su juego coral. Ojalá que por leyes como las que este martes ha avanzado en el parlamento seamos
igualmente 'envidiados' por todos, que nos tomen como ejemplo. Y podamos cantar orgullosos el 'yo soy español, español, español' también por los
avances sociales.
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