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"El ciudadano entendería renunciar a otras cosas por un SNS sostenible"

El exconseller Boi Ruiz suma a 'Lecciones Covid-19' ideas y propuestas de presente y futuro

Boi Ruiz, CEO & Founder Know How Advisers.

13 may 2020. 18.00H
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Clínico, gestor, alto directivo en el sector sanitario y sociosanitario, profesor universitario, consultor internacional... El currículo de Boi Ruiz va mucho más allá de su etapa como conseller de Salut de Catalunya.

Por eso su punto de vista acerca de la emergencia sanitaria causada en España por el coronavirus es una referencia indispensable para 'Lecciones del Covid-19', el documento de reflexión y futuro que Redacción Médica pone a dispoción de la sociedad de nuestro país.


¿Cuáles son los aciertos y errores que considera que se han cometido durante esta crisis?

Los países europeos, por lo tanto España, han tenido una actitud inicial ante la pandemia de una cierta soberbia que ha condicionado mucho las decisiones sobre el cuándo, el qué, el cómo, el con qué y el dónde actuar. Una pandemia es el resultado de no haber podido contener una epidemia. El foco en China debería haber generado en Europa acciones encaminadas, a través de los organismos multilaterales en que sus países están presentes, a la contención del foco inicial. El pensar que las epidemias son cosas de otros tiempos o de países con bajo nivel de desarrollo y que no nos va a pasar a nosotros ha sido jugar un poco a la ruleta rusa pero con el cargador muy lleno. Afirmar que si pasa nuestros sistemas sanitarios son lo suficientemente robustos es pensar que una epidemia es un problema que una buena asistencia médica puede resolver. Nosotros pensábamos, o queríamos pensar, que teníamos capacidad suficiente en comparación con China. Veíamos con un cierto desdén cómo tenían que construir hospitales a toda velocidad.

Cuando la epidemia llegó a Italia la actitud varió algo, pero no pareció ser un problema para Europa. Lo era para un país de Europa que ya procuraría resolverlo. La actitud general de los gobiernos fue un poco la táctica del avestruz condicionada por el evitar tomar decisiones, y por lo visto también elaborar planes, que pudieran ser precipitadas como en el caso de la gripe A y que tuvieran un alto coste político y económico.

"El cuándo ha sido determinante de que muchsa de las decisiones tomadas hayan visto reducida su eficacia"

Identificar infectados, tratarlos y aislarlos para proteger al sano y para evitar su progresión por contagio es lo que de toda epidemia requiere según estudiamos en su momento . Todo ello hay que ponerlo en marcha de forma inmediata cuando la cuantía de las personas diagnosticadas permite constatar un brote epidémico.

El cómo hacerlo pasa por combinar los esfuerzos de contención mediante el diagnóstico epidemiológico lo más certero y rápido posible en aras de la contención de los contagios y la duración de la epidemia. Al mismo tiempo reorganizar los recursos y ampliarlos si es preciso para la atención a los afectados en los diferentes centros y niveles para dar respuesta al problema del progresivo incremento del volumen de infectados hasta su contención de acuerdo con el necesario y rápido estudio epidemiológico.

También el estudio es determinante para determinar la cuantía de los medios materiales de que debemos disponer. Diagnóstico epidemiológico requiere del mayor número de tests posibles entre la población. La protección del contagio de las personas sanas y sobre todo de profesionales requiere de EPI que hay que conseguir en un mercado, al igual que los tests, en que la demanda supera las disponibilidades pues la fabricación nacional no puede dar respuesta. En el caso de que la enfermedad no tenga tratamiento conocido o vacuna, la promoción y financiación de la investigación debe ser iniciada lo antes posible.

Dicho todo esto, el cuándo ha sido determinante de que muchas de las decisiones tomadas hayan visto reducida su eficacia o ya no sean de aplicación, aún siendo acertadas.

El diagnóstico epidemiológico insuficiente y basado en el diagnóstico clínico, condiciona tener que tomar decisiones de ensayo-error sobre cuyos resultados se debe ir trabajando y que obliga a una prolongación de medidas limitantes de la movilidad y del contacto.


Ante una crisis similar futura, ¿qué medidas deberían adoptarse ya de forma preventiva en cuanto a recursos humanos, recursos materiales, y gestión/organización?

La primera medida es disponer de una Red de Alerta Epidemiológica eficaz dotada de los recursos humanos y tecnológicos suficientes para determinar, con el adecuado diagnóstico epidemiológico, los tiempos sanitarios de las decisiones por encima de los imposibles políticos. Cuanto antes actuemos menos durará una epidemia, menor será su incidencia y menores serán sus costes para la economía social y productiva. Para ello cabe situar a la Salud Pública como un elemento estructural del SNS desarrollando su ley, la de Salud Pública de 2011.

Indudablemente confeccionar un Plan Nacional de Emergencia Sanitaria, que debería ser gobernado por el Consejo Interterritorial, que de una vez por todas, debería ser el órgano colegiado de gobierno del SNS y no comportarse como una comisión parlamentaria más de confrontación política. El SNS lo configuran el Ministerio con los Servicios de Salud y no el Ministerio y los Servicios de Salud.

Ese Plan Nacional de Emergencia Sanitaria debería disponer siempre de una reserva presupuestaria de contingencia acorde con las necesidades de recursos humanos, materiales y tecnológicos que determine. También debería promover el papel de nuestra industria sanitaria como garante principal y estratégico de la producción de esos medios materiales de protección y tecnológicos, tanto para el mantenimiento de los stocks de seguridad como para el aprovisionamiento complementario y rápido que una crisis pudiera precisar. Ello permitirá reducir la dependencia de mercados exteriores, tentados por una especulación que limita los tiempos y las cuantías de la disponibilidad.

"Las decisiones se deben tomar, por impopulares que sean, para obtener el mejor resultado posible en reducir la duración de la epidemia"

Ese Plan de Emergencia debe contemplar de forma clara el sistema de información con los adecuados indicadores y estándares en que apoyar sus decisiones y en una portavocía única de su gestión que evitara confusiones y permitiera rectificaciones que no se interpretaran como correcciones de unos a otros.

Tuvimos la oportunidad de hacerlo cuando la llamada crisis del ébola pero no fuimos capaces de verle las orejas al lobo, demasiado entretenidos en aprender cómo una crisis sanitaria y su gestión puede provocar la caída de un ministro. Una crisis, como la que estamos viviendo, se puede llevar por delante un gobierno. Lo haga bien o lo haga mal, el desgaste es casi seguro pues los resultados no van a la velocidad de las agendas políticas de rédito a corto plazo. Las decisiones se deben tomar, por impopulares que sean, para obtener el mejor resultado posible en reducir la duración de la epidemia y el volumen de afectados con lo que que se acortará la duración de las medidas tomadas y sus consecuencias. Dicen algunos que W. Churchill ganó una guerra y perdió unas elecciones. Difícilmente se recuerda quién las ganó después. El tiempo le permitió que sus méritos fueran mejor reconocidos, ganando las siguientes elecciones.


¿Qué podrían haber aportado las herramientas profesionales de gestión sanitaria que no hayan podido por la premura en el estallido de la crisis actual?

La realidad ha demostrado que las herramientas profesionales han sido indispensables para la respuesta asistencial. Los valores del profesionalismo sanitario se han manifestado con claridad en la toma de decisiones clínicas y organizativas en el lugar donde más eficiente es tomarlas que es en la proximidad del problema. Da el mejor conocimiento del mismo y representa el principal interés en resolverlo. La autonomía de su gestión, no siendo explícita pero siendo inevitable, ha resuelto muchos de los problemas y ha promovido también la adopción de medidas con carácter general que contribuyen en gran manera a mejorar capacidades de respuesta y los resultados. Un ejemplo es la no distinción de especialidades, disciplinas u oficios practicando el todos a una.

"Queda hecho añicos el discurso de destinar más recursos a la sanidad sin referirse a afectar a otras políticas"

Los gestores han puesto también en valor su capacitación profesional cuando la toma de decisiones ha de ir por delante de la inexistencia de una norma administrativa que las permita. El aplauso diario se lo han ganado los profesionales, no las administraciones que así deben reconocerlo .

En muchos casos la adhocracia ha salvado la asistencia como no podía ser de otro modo y da pie a repensar el porqué las organizaciones sanitarias prestadoras de servicios, siendo organizaciones cuya materia prima es el conocimiento y su aplicación a los problemas de salud, no son definitivamente orientadas a los resultados y no a los procesos.

   
Tras está crisis sanitaria se habla de reconstrucción del SNS, ¿qué ha quedado destruido y que hay que recuperar, y qué hay que renovar?

En primer lugar, la precipitación es mala consejera en cuestiones como la que se plantea y habrá que huir de oportunismos políticos de conservadores de izquierda o conservadores de derechas para estatalizar la sanidad o entregarla al mercado. Precisamente, hemos aprendido ahora que la atención sanitaria es un problema de responsabilidad pública con independencia de quien sea la titularidad de quien preste el servicio, ya sea de financiación pública o de financiación pública de un seguro privado o de financiación directa de un seguro de salud. Lo necesitamos todo, y aún más, debidamente ordenado.

Lo que sí queda hecho añicos es el discurso de destinar más recursos a la sanidad sin referirse a afectar a otras políticas. Si debemos destinar más recursos porcentuales equivalentes de un PIB que no va a crecer y obviamente la base suma cien, se deberán tomar las decisiones que no se han tomado a lo largo de nuestra historia sanitaria de no practicar una priorización real, y sobran los ejemplos. Los ciudadanos están convencidos del valor de nuestro SNS y pueden entender que puede ser necesario renunciar a otras cosas si además han de soportar una mayor presión fiscal para la sostenibilidad de nuestro SNS.

La llamada reconstrucción hace mucho que está escrita en innumerables estudios y recomendaciones publicados desde el informe Abril y realizados desde diferentes perspectivas. Un estudio de la Universidad Internacional de Catalunya en colaboración con la Fundació Unió Catalana de Hospitals que pronto verá la luz recoge todas las coincidencias y el grado de traslación a nuestro SNS.

Antes de ir más allá deberíamos recoger en un libro blanco de la sanidad, como José Martinez Olmos propone, lo dicho hasta ahora en relación a las reformas sanitarias necesarias y que la crisis ha puesto de manifiesto:
  • Gobernanza del SNS a través de un CISNS colegiado como antes decíamos, garante de los principios de universalidad, equidad, solidaridad y subsidiariedad
  • Un SNS que no sea soberano solo sobre una prestaciones heredadas de la Seguridad Social con el añadido de la salud mental y universalizadas, con un Ministerio con poder sobre todos los aspectos relacionados con la salud y la atención sanitaria ahora fuera de sus plenas competencias como la salud de los funcionarios, la salud laboral, la salud penitenciaria o los seguros obligatorios de accidente o privados de salud
  • La creación de una agencia pública independiente de expertos que centralice la información necesaria para el ejercicio de transparencia y la rendición de cuentas mediante la publicitación de los resultados de salud del sistema y los resultados de atención sanitaria obtenidos por sus agentes
  • La Salud Pública como rectora de las políticas de Salud y de esta en todas las políticas
  • Un modelo asistencial en consonancia con la demanda de respuesta precisa basada en niveles de resolución para resultados esperados y no en equipamientos y divisiones
  • Unas TIC’s plenamente incorporadas al servicio de la llamada e-salud
  • El desarrollo real de la atención sociosanitaria más allá del modelo residencial y su tutela desde la Atención Primaria
  • Una farmacia comunitaria prestadora de servicios ligados al medicamento
  • La identificación del profesionalismo y sus valores en la relación entre los profesionales y sus empleadores públicos o privados
  • La participación reglada y el empoderamiento de los pacientes,
  • La identificación de la sanidad en su conjunto como sector económico creador y distribuidor de riqueza tributario de políticas keynesianas, etc.

Ese libro recopilatorio y complementado con todo lo preciso y por quienes tuvieran reconocida 'auctoritas' para ello, debería ser el objeto del obligado Pacto de Estado para algo que los ciudadanos queremos y aplaudimos cada día a las ocho de la noche. Ahora no podemos practicar más la parálisis por el análisis. Seguro que todo no está dicho pero sí mucho desde hace décadas.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.