España ha notificado
ocho casos de bebés con vómitos por consumo de productos infantiles investigados por contener cereulida, la toxina emética producida por el microorganismo
Bacillus cereus, según recoge el boletín de alertas del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC por sus siglas en inglés). Cinco de estos lactantes tuvieron que ser hospitalizados. Según la agencia, dependiente de la Comisión Europea, aún no se ha confirmado por laboratorio ninguno de los casos sospechosos, que podrían no ser los únicos en España. La ECDC señala que ha habido más notificaciones, pero que “no fue posible establecer una relación causal entre el cuadro clínico y el consumo de los lotes afectados”.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan) ha emitido desde diciembre varias alertas sanitarias por la posible presencia de
Bacillus cereus en leche infantil de diversas marcas. La toxina que produce, la cereulida, es “altamente termoestable”, según la ECDC, y capaz de provocar repentinamente náuseas y vómitos poco después de la ingestión. El análisis de la raíz de la intoxicación ha permitido, por el momento, identificar como
ingrediente contaminado el aceite de ácido araquidónico (ARA), un suplemento de omega-6.
Avisos por intoxicación en España y otros países
El primer aviso por intoxicación llegó a raíz de una notificación de la comunidad autónoma de Cataluña, al que le siguieron otros casos comunicados por Países Bajos, Francia e Irlanda. En la mayoría de los casos
se retiraron los productos afectados de forma preventiva. De acuerdo al boletín de la ECDC, Bélgica, Dinamarca y Reino Unida también han notificado casos de bebés afectados.
En Bélgica,
cinco lactantes han dado positivo en cereulida en muestras clínicas. La evolución de todos ellos es favorable. Francia ha comunicado que, hasta la fecha, se han notificado e investigado 11 casos de lactantes hospitalizados a los que ya se les dio el alta tras recuperarse. Sólo en cinco de esos casos se confirmó que los bebés habían consumido la leche retirada.
En el
Reino Unido, las autoridades han informado de 36 casos de lactantes con síntomas gastrointestinales tras el consumo de lotes contaminados -24 en Inglaterra, siete en Escocia, tres en Gales, uno en Irlanda del Norte y uno en otras dependencias de la Corona-. Por su parte, la autoridad de seguridad alimentaria de Dinamarca ha recibido notificaciones de bebés con diarrea tras consumir un producto retirado, pero aún no se sabe si los casos guardan relación con el consumo del producto afectado.
Riesgos y evolución de los casos
El ECDE advierte de que los productos contaminados están “ampliamente distribuidos” en la Unión Europea y en otros países, por lo que
la probabilidad de exposición a un lote de fórmula contaminado es “de moderada a alta”. El impacto de la exposición a la toxina y el desarrollo de síntomas gastrointestinales es “de bajo a moderado”, dependiendo de la edad del niño.
Según la agencia, los neonatos y los lactantes menores de seis meses pueden ser más propensos a desarrollar síntomas y son más sensibles a la deshidratación y a alteraciones electrolíticas. Por ello se considera que
el riesgo global para los niños menores de un año en la Unión Europea es moderado. En cualquier caso, se subraya que muchos de los productos contaminados ya han sido identificados y retirados, por lo que la probabilidad de exposición -y, por ende, el riesgo- está disminuyendo.
Medidas para reducir el impacto de la intoxicación
Como medidas para reducir el riesgo, el ECDC y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) están elaborando una
Evaluación Rápida de Brote (ROA por sus siglas en inglés) cuya publicación está prevista para el 19 de febrero. También ha distribuido una encuesta entre los Puntos Focales Nacionales para enfermedades transmitidas por alimentos y agua con el fin de recopilar información sobre la definición de caso, la necesidad de apoyo de laboratorio y las indicaciones para hacer de pruebas. La información recogida se utilizará en la ROA.
El ECDC a los Estados miembro a seguir compartiendo la información sobre los casos detectados y sus investigaciones en el evento de EpiPulse. También los insta a colaborar “estrechamente” con las autoridades de seguridad alimentaria en las investigaciones nacionales cuando se identifiquen casos sospechosos con el fin de analizar el posible vínculo con los lotes de fórmula retirados.
El propio ECDC ha constituido un equipo interno de respuesta, está supervisando las investigaciones y mantiene contacto con otras partes interesadas, incluidos los países afectados, la EFSA y la Comisión Europea.
El Ministerio de Sanidad refuerza la vigilancia
El director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad,
Pedro Gullón, ha apuntado que su departamento ha reforzado la vigilancia ante la posibilidad de que haya más casos y que ha informado de ello a las comunidades autónomas. No obstante, ha añadido que es “
muy difícil de demostrar” un vínculo entre esta toxina y la ingesta de leche infantil. Primero, porque “estos productos se consumen mucho” y no ha habido un aumento exponencial de afectados (que suelen padecer “pequeñas diarreas”). Y además, porque la dosis de cereulida necesaria para ello “tendría que ser alta” y “no se ha encontrado nada” en los análisis.
“No podemos establecer una causalidad segura de que estos casos que son sospechosos de haberse intoxicado con ‘bacillus cereus’ son por ello o forman parte de otros casos de diarreas comunes que ocurren en los lactantes”, añade. En cualquier caso, ha insistido en que pueden surgir
nuevos casos en los próximos días.
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