Las
estrategias de salud pública tienen un coste. Por ello, saber dónde acudir para acumular los fondos suficientes para financiar ciertas políticas en dicha materia es esencial. "A nivel global, los países invierten más del 7 por ciento en salud, pero
solo un 3 por ciento de media en prevención primaria", ha asegurado la directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS),
María Neira, en la
IV Jornada Presente y Futuro de la Salud Pública, organizada por
Redacción Médica en colaboración con
GSK, MSD, Moderna y Pfizer.
Según ha trasladado a los oyentes durante la conferencia
'Prevenir es liderar: La nueva brújula de la salud pública', el objetivo debe ser "balancear las partidas económicas de la prevención primaria con la parte asistencial". Eso sí, hay que asumir que ese plus en los fondos "no va a venir de los presupuestos autonómicos o nacionales".
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María Neira ofrece la conferencia 'Prevenir es liderar: la nueva brújula de la salud pública'.
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La balanza entre lo asistencial y lo preventivo
Tal y como ha señalado, la inversión en "lo curativo, el tratamiento y lo asistencial está arriba en la balanza", y la prevención "está abajo". "No invertimos lo suficiente en prevención primaria, ya que el 3 por ciento que se destina a ella,
no recoge ni el saneamiento ni el agua potable, por ejemplo, que también es prevención", ha detallado.
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Intervención completa de María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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Y es que, desde el punto de vista de Neira, hay que "aumentar el presupuesto en prevención primaria" sabiendo que dicha inversión, no debe acotarse únicamente al sector salud, sono que debe proceder también "de otros actores". Entre ellos,
los alcaldes, que son "los nuevos ministros de la salud". Durante su intervención, ha hecho hincapié en apostar por "la salud y la transformación urbana": "Gran parte de nuestro presupuesto de prevención primaria, como directores generales de salud pública,
puede venir de ahí, de los ayuntamientos", al ser estos, añade, una "
fuente de financiación escondida y mágica".
¿Cómo? Que un dirigente local invierta, por ejemplo, en la creación de zonas de bajas emisiones puede ser un primer paso. "Si ponemos encima de la mesa cuántos casos de asma y cuánta comorbilidad pueden ser reducidos lo harán", ha apuntado.
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Un instante de su conferencia en la IV Jornada Presente y Futuro de la Salud Pública.
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Porque sí, la cobertura económica de las acciones en salud pública puede llegar a ser un reto. "Esas nuevas terapias y la Medicina Personalizada de las que tanto hablamos
son avances maravillosos, pero van a costar mucho", ha subrayado.
Cambiar el lenguaje en la gestión de la salud pública
Por ello, insiste, "hay que cambiar la táctica de financiación". Son muchas
las normas que se han puesto encima de la mesa desde el Parlamento Europeo. Entre ellas, "las normas relativas a la
restricción de partículas en el aire".
Cuando esas políticas tengan que aplicarse en los gobiernos autonómicos, habrá que destinar parte del presupuesto a las mismas. Y en ese momento, "habrá que
documentar con números qué gastos se van a reducir" con estas políticas de salud pública, ya que ese es "el principio de la prevención primaria".
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María Neira explica cuáles son los actores que pueden financiar las políticas de prevención primaria.
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Aparte de los alcaldes ya mencionados, Neira ha propuesto otro "actor" al que acudir para "cambiar el paradigma" de la prevención:
los economistas. "Nunca incluyen en sus informes las externalidades en salud", ha protestado. Un hecho que obliga a los líderes en este ámbito de la salud a "cambiar el lenguaje" a la hora de comunicarse con ellos.
Los números no mienten y si un "gestor de un hospital" es consciente del ahorro que supone, por ejemplo, reducir la cantidad de plástico utilizado en su centro, tanto a nivel medioambiental como en los costes del propio hospital, "te atenderá", asegura la líder sanitaria, aportando un ejemplo claro. "Una Coca Cola cuesta un dólar a una persona,
pero al sistema sanitario le cuesta ocho o nueve euros ya que repercute en su salud", ha afirmado.
Eso sí, en palabras de Neira, "para hacer todo esto", los directores generales tienen que "creérselo". "Debemos interiorizar que tenemos ese
papel de influencia en los presupuestos y que el futuro de la salud pública pasa, por ejemplo, por evitar que tengamos una población obesa o con enfermedades crónicas", ha añadido. Un papel de influencia que calará en las altas esferas si tiene lugar una correcta "revolución de batas blancas".
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Un momento durante la intervención de María Neira.
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