La resonancia magnética, clave en la
detección de complicaciones neurológicas en pacientes oncológicos y trasplantados, según especialistas de la
Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), como María Sánchez Pérez. En el marco del 38 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) los especialistas profundizarán en el papel esencial de la Radiología en el diagnóstico de las complicaciones del sistema nervioso central (SNC), especialmente en pacientes oncológicos y trasplantados de progenitores hematopoyéticos.
La Radiología se ha consolidado como una
herramienta fundamental en el abordaje de estos pacientes, cuya complejidad clínica requiere métodos diagnósticos precisos. Entre todas las técnicas disponibles, la
resonancia magnética (RM) sobresale por su elevada capacidad para orientar el diagnóstico en un gran número de casos.
Complicaciones neurológicas: un espectro amplio y complejo
“Los
pacientes oncológicos y aquellos sometidos a trasplante medular pueden
desarrollar diversas complicaciones neurológicas, muchas de ellas relacionadas con los tratamientos recibidos, como cirugía, radioterapia, quimioterapia o el propio trasplante”, explica Sánchez.
Entre las más frecuentes se encuentran:
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Complicaciones infecciosas, favorecidas por la inmunosupresión
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Alteraciones vasculares, como la hemorragia, isquemia arterial o trombosis venosa
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Toxicidad derivada de fármacos, incluyendo el síndrome de encefalopatía posterior reversible
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Déficits neurológicos, endocrinológicos o neurocognitivos
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Aparición de neoplasias secundarias
Diagnóstico: el reto de la complejidad clínica
El diagnóstico de estas complicaciones suele ser especialmente complejo debido al solapamiento de síntomas y a la coexistencia de múltiples factores clínicos. En este contexto, la
Radiología desempeña un papel esencial. “La RM se posiciona como la técnica de referencia, gracias a su
capacidad para caracterizar lesiones y diferenciar causas y orientar de forma precisa el diagnóstico”, comenta Sánchez.
Pacientes más vulnerables
Existen perfiles de pacientes con mayor
susceptibilidad a desarrollar estas complicaciones. El riesgo depende, entre otros, del tipo de neoplasia primaria:
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En tumores del SNC, el riesgo es mayor en tumores de fosa posterior, en aquellos tumores que cursan con hidrocefalia o si el debut es a edades tempranas.
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En el caso de neoplasias hematológicas, la LLA hace especialmente sensibles a los pacientes por el tratamiento recibido para proteger el SNC, como la administración de metotrexate o la irradiación craneal.
En el caso de
pacientes trasplantados, el riesgo depende del tipo de trasplante, siendo significativamente mayor en el trasplante alogénico, cuando se trata de donantes no emparentados o en trasplantes haploidénticos. También cuando la causa del trasplante es una neoplasia hematológica frente a una patología no maligna, en pacientes menores de un año o adolescentes, y cuando reciben irradiación craneal total o regímenes de acondicionamiento intensos.
“No hay que olvidar el enfoque multidisciplinar en el manejo de estos pacientes, en el que la Radiología juega un papel central. La
identificación precoz de las complicaciones del SNC permite optimizar las decisiones terapéuticas y reducir la morbimortalidad asociada”, explica Sánchez.
El papel estratégico de la Radiología
“La
Radiología no solo permite detectar precozmente estas complicaciones, sino también diferenciarlas entre sí, lo que resulta clave para instaurar el tratamiento adecuado. El
avance de las técnicas de imagen ha mejorado significativamente la capacidad diagnóstica, contribuyendo a una mejor evolución clínica y calidad de vida de los pacientes”, apunta Sánchez.
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