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La resonancia magnética halla diferencias cerebrales en bebés prematuros

Esta técnica cuantitativa y no invasiva genera abundante información sobre el cerebro sin necesidad de radiación

La densidad de protones, una medida relacionada con la cantidad de agua en la materia gris y blanca del cerebro.

26 abr 2022. 18.25H
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Los bebés prematuros que desarrollan anomalías como el autismo y la parálisis cerebral en la adolescencia tienen diferencias sutiles en la estructura del cerebro que pueden detectarse en la resonancia magnética cuantitativa (RMNc), según un nuevo estudio publicado en la revista 'Radiology'. Los investigadores afirman que los resultados muestran el potencial de la RMNc, que obtiene mediciones numéricas, para ayudar a mejorar los resultados del creciente número de personas nacidas prematuramente.

Los avances en los cuidados neonatales han aumentado las tasas de supervivencia de los niños nacidos extremadamente prematuros, definidos como menores de 28 semanas de gestación. Con tantos niños prematuros que sobreviven, hay interés por comprender los efectos del nacimiento prematuro en el desarrollo del cerebro. Las investigaciones han demostrado que los bebés extremadamente prematuros corren un mayor riesgo de sufrir anomalías cerebrales.

Según explica Thomas M. O'Shea, de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), "gran parte de la maduración del cerebro se produce durante el tercer trimestre, cuando el feto está en el entorno nutritivo del útero. Estos bebés prematuros no experimentan eso, así que parece probable que haya alteraciones en la maduración del cerebro durante ese intervalo".

O'Shea, junto a otros profesionales de 14 centros médicos académicos de Estados Unidos, ha puesto en marcha un estudio hace 20 años para comprender mejor los efectos del nacimiento prematuro. La investigación, conocida como la de los recién nacidos de edad gestacional extremadamente baja e influencias ambientales en los resultados de la salud infantil (Elgan-ECHO), ha evolucionado a lo largo de los años para incluir a expertos en imágenes médicas como el físico médico Hernán Jara, profesor de Radiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston.


Resonancia magnética cuantitativa, técnica no invasiva


Para el nuevo estudio, Jara, O'Shea y otros investigadores de Elgan-ECHO utilizaron la RMNc. Esta técnica no invasiva genera abundante información sobre el cerebro sin necesidad de radiación. Los investigadores la utilizaron para evaluar los cerebros de adolescentes que habían nacido extremadamente prematuros. "La RMN cuantitativa en un gran conjunto de datos permite identificar pequeñas diferencias entre poblaciones que pueden reflejar anomalías tisulares microestructurales no observables visualmente en las imágenes", explica Jara.

Los investigadores recopilaron datos de escáneres de IRM de 12 centros diferentes en mujeres y hombres de 14 a 16 años. Compararon los resultados de la RMNc entre adolescentes con desarrollo atípico y neurotípico. También compararon a las mujeres con los hombres. La comparación incluyó parámetros o mediciones comunes de la IRM, como el volumen cerebral. También se examinaron parámetros menos utilizados, siendo uno de ellos la densidad de protones, una medida relacionada con la cantidad de agua en la materia gris y blanca del cerebro.

El autor principal del estudio y estudiante de doctorado en ingeniería mecánica en la Universidad de Boston, Ryan McNaughton, detalla que "lo que se ha pretendido hacer con la  RMNc era establecer un marcador biológico que ayudara a discernir a estos niños prematuros que tenían un diagnóstico de trastorno de los que no lo tenían". Asimismo, establece que no había un grupo de control de personas nacidas después de los nueve meses típicos de gestación. En su lugar, los investigadores utilizaron a los niños neurotípicamente desarrollados para la comparación.

116 adolescentes tuvieron un desarrollo atípico


De los 368 adolescentes del estudio, 252 se desarrollaron de forma neurotípica, mientras que 116 tuvieron un desarrollo atípico. Los participantes con desarrollo atípico presentaban diferencias en la estructura cerebral visibles en la RMNc. Por ejemplo, había sutiles diferencias en la materia blanca relacionadas con la densidad de protones que se correspondían con menos agua libre.

En este sentido, Jara señala que "esto podría ser la punta del iceberg, ya que la cantidad de agua libre está muy regulada en el cerebro. El hecho de que esta diferencia se observara más en las hembras que en los varones también puede estar relacionado con la conocida capacidad de recuperación comparativa de las hembras, como se ha demostrado en los hallazgos de los anteriores estudios Elgan-ECHO y otros".

Los investigadores recogieron muestras de cordón umbilical y de sangre al principio del estudio. Tienen previsto utilizarlas para buscar correlaciones entre los resultados de la RMNc y la presencia de elementos tóxicos como el cadmio, el arsénico y otros metales. La potencia de la RMNc les permitirá estudiar tanto la cantidad como la calidad de la mielina, la cubierta protectora de los nervios que es importante para el desarrollo cognitivo. También quieren incorporar a psiquiatras y psicólogos para relacionar los hallazgos de la RMNc con la inteligencia, la cognición social y otros resultados.

"Este proyecto muestra cómo investigadores con diferentes conocimientos pueden trabajar juntos para utilizar la RMNC como predictor de resultados psiquiátricos y neurocognitivos", concluye McNaughton.

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