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Pugna a tres bandas para prescribir la baja laboral antisuicidios en el SNS

Psiquiatría, Medicina de Familia y Pediatría argumentan los motivos por los cuales deben hacerse con esta competencia

Antonio Torres, responsable de Salud Mental de SEMG; Pedro Gorrotxategi, vicepresidente de AEPap; Verónica Olmo, coordinadora de Salud Mental de Semergen; y Luis Gutiérrez, vocal de Sepsm.

04 feb 2023. 18.15H
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Esta semana se ha registrado la proposición no de ley (PNL) realizada por Más País Verdes Equo para la instauración de un permiso laboral retribuido para los acompañantes de personas que estén en una situación de alto riesgo de suicidio. El escrito presentado propone iniciar reformas legales para que el médico que atiende a la persona en riesgo pueda habilitar al acompañante de su elección, aunque no se ha especificado en quién debe recaer esta nueva competencia. A diferencia de la reciente polémica surgida por quién debe dar las bajas de Incapacidad Temporal (IT), hasta tres especialidades defienden su posición para ocuparse de esta capacidad. Desde Psiquiatría, Medicina de Familia y Pediatría señalan que están capacitados para hacerse cargo de esta novedad si llegase a implantarse, pero con algunos matices.

La Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (Sepsm) defiende en Redacción Médica que esta nueva función debe formar parte de las competencias del psiquiatra. “La persona con más experiencia, quien más sabe a la hora de valorar el riesgo de suicidio o en qué situación un paciente debe ser ingresado es el psiquiatra. Deben ser en casos que el riesgo es inminente, y que se den las circunstancias que aconsejasen que tenga una supervisión por parte de la familia”, asegura Luis Gutiérrez, vocal de Sepsm.

Pese a que Gutiérrez ve con buenos ojos la iniciativa de Más País, quiere dejar claro que no todas las situaciones pueden ampararse en esta ayuda: “Se debe entender que no puede convertirse esta ayuda en un coladero. Situaciones de baja letalidad como una amenaza o un gesto autolítico no pueden servir para pedir el permiso. La excepción debe prevalecer más que la norma”.

Gutiérrez: "Situaciones de baja letalidad no pueden servir para pedir el permiso. La excepción debe prevalecer más que la norma"


Otro de los motivos por los cuales el especialista considera que esta función debe recaer en Psiquiatría y no en Atención Primaria es debido a que “actualmente ya se están encargando de muchas otras tareas. Si se les echa encima otra responsabilidad más, puede aumentar el riesgo de saturación, además de que los médicos de Familia no pueden saber de todo”.


Familia asegura tener competencias suficientes para autorizar esas bajas


Desde la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) creen desde la Sociedad que ese permiso de baja por acompañamiento lo pueden dar tanto los médicos de Familia como los psiquiatras, recalcando en todo caso que luego es el administrativo quien lo autoriza, tal y como pasa con "los permisos de paternidad". “Depende del informe de valoración del médico en ese momento, ya sea el psiquiatra o el médico de Familia”, subraya Verónica Olmo, coordinadora del Grupo de Trabajo de Salud Mental de Semergen.

Mismo parecer tienen en la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Antonio Torres, responsable del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la sociedad médica, declara a Redacción Médica que antes de reflexionar sobre qué facultativo es el responsable de dar dicha licitación, primero "debe darse una profunda modificación normativa y legislativa de la ley de la Seguridad Social". No obstante, Medicina de Familia opina, al unísono, que su especialidad también tiene competencias suficientes para autorizar esa 'nueva baja' a la persona acompañante.

El informe de valoración, junto con la documentación que justifique que la persona que vaya a acompañar a quien sufra riesgo de suicidio es un familiar, debería ser suficiente para que la Administración aceptara la solicitud, apuntan desde Semergen. “En el momento en el que se detecta ese riesgo ya debería empezar a ponerse en marcha el protocolo, bien con el apoyo externo del familiar o bien con el apoyo interno del hospital”, argumenta Olmo, con el fin de evitar que se lleven a cabo esas “ideas suicidas o autolíticas”. Un protocolo que "debe" ponerse en marcha una vez el médico de Familia o el psiquiatra hayan identificado que una persona corre riesgo por ideación suicida, añade Torres.

Torres: "Debe darse una profunda modificación normativa y legislativa de la ley de la Seguridad Social"


No obstante, tanto Verónica Olmo como Antonio Torres ven con buenos ojos esta proposición no de ley presentada por Más País, con la que, según apunta Olmo, se lograría un beneficio doble. En primer lugar, si se cuenta con esa contención familiar, el proceso será “menos violento y menos complicado” para el paciente, ya que los ingresos en las unidades de agudo son “difíciles”, justifica Olmo. Y, en segundo lugar, porque esa atención familiar permitiría al Sistema Nacional de Salud (SNS) ahorrar recursos: “Creo que se ahorrarían costes, porque el ingreso hospitalario seguiría siendo más caro que pagar al familiar para que se quedara al cuidado”, esgrime. Desde SEMG, Torres indica por su parte que se trata de una iniciativa "profundamente humana", aunque critica que la proposición no de ley no recoge todos los aspectos fundamentales para que el texto pueda convertirse en norma de una forma realista.

Sin embargo, la propuesta de la formación de Errejón tiene un inconveniente no menor para Familia. Las sociedades médicas apuntan a la periodicidad de la medida, puesto que dos semanas pueden llegar a ser insuficientes para que el paciente pueda recuperarse de su crisis o estadio de riesgo. “Es una medida que está bien, pero que hay que seguir dándole forma. Si verdaderamente la proposición siguiera adelante, quizás habría que plantearse el periodo de tiempo en el que se otorga esa licencia”, inciden desde Familia. Y es que Olmo defiende que la periodicidad es una característica que “no se puede fijar” porque cada persona responde de manera diferente al tratamiento. “Entiendo que se debería hacer una evaluación continuada del paciente hasta ver que realmente desaparecen esas ideas autolíticas o el riesgo suicidio para levantar la medida”, zanja Olmo.

Por otro lado, Antonio Torres pide que si se abre el 'melón' de las bajas por acompañamiento, se debería ir más allá y trabajar, también, en las enfermedades graves en general: "Si se desarrollase en ese sentido, debería hacerse en el campo de la enfermedad grave y con la condición de la baja laboral". Es decir, que SEMG defiende que en aquellos casos donde haya un enfermo que necesite una atención permanente, la ley debería facilitar dar esa baja por acompañamiento en todas las patologías graves, no solo en los casos de ideación suicida. 


Pediatría ve "beneficioso" un permiso para acompañar a niños con intento de suicidio


En Pediatría, los suicidios infantiles se situaron en "catorce casos en 2020", según explica a Redacción Médica Pedro Gorrotxategi, vicepresidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). "El número en sí es pequeño, pero los intentos de suicidios van aumentando progresivamente y las llamadas al Teléfono de la Esperanza y a sitios para apoyar a niños con intención de suicidio se han multiplicado una barbaridad", indica. "No hay aumento de suicidios, pero sí de intentos de suicidios", afirma.

El médico prescriptor, en el caso de los niños que necesiten un acompañante, "podría ser el pediatra", indica Gorrotxategi. "Otra opción sería Salud Mental. Pero está más relacionado con la Pediatría y Atención Primaria, ya que estamos en contacto con los pacientes, aunque podemos recibir el informe de Salud Mental", matiza el especialista.

Gorrotxategi: "El médico prescriptor podría estar más relacionado con al Pediatría y Atención Primaria, ya que estamos en contacto con los pacientes"


Por el aumento de los intentos de suicidio, "puede ser necesario un permiso especial", comenta el pediatra. "Una persona puede tener un intento de suicidio y necesitar ese apoyo entre dos y cuatro meses", señala. "Pero no se puede estar indefinidamente cuidando de él", añade el vicepresidente de la AEPap. "En un momento agudo puede ser beneficioso, pero a largo plazo lo que hace falta es una actividad educativa, a nivel de familia, profesores y de Sanidad, para que le brinden apoyo". "Eso es lo más importante, más allá del permiso en sí", concluye Gorrotxategi. 

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