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Las infecciones de transmisión sexual, más habituales en personas con TDAH

El riesgo en este colectivo es tres veces mayor, pero el tratamiento reduce la probabilidad entre un 30% y un 41%

Según un estudio de la Universidad de Taiwan.

04 ene 2018. 14.20H
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POR REDACCIÓN
Los afectados por un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen hasta el triple de riesgo de sufrir una infección por transmisión sexual. Así lo determina una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad Nacional Yang-Ming en Taiwán, que también concluye que las probabilidades disminuyen considerablemente cuando este trastorno está medicado.

De hecho, según la investigación el tratamiento para el TDAH puede reducir el riesgo de enfermedades venéreas entre un 30 y 41 por ciento. Diversos estudios previos han relacionado este trastorno con "comportamientos de riesgo para la salud, como la conducción temerosa, el abuso de sustancias o conductas sexuales poco seguras", señala Mu-Hong Chen, autor principal del estudio.

Por ello, según este experto, "los psiquiatras clínicos deberían centrarse en la aparición de conductas sexuales de riesgo sabiendo que el tratamiento del TDAH puede actuar como protector para la prevención de enfermedades de transmisión sexual".

Mayor comorbilidad psiquiátrica

Su estudio contó con la participación de 17.898 adolescentes y adultos jóvenes que fueron diagnosticados con TDAH y 71.592 de la misma edad que ejercieron como grupo control que no tenían la enfermedad. En ambos casos no habían sufrido una enfermedad de transmisión sexual antes de iniciar el estudio.

Tras un año de seguimiento, los investigadores vieron que el riesgo de enfermedades de transmisión sexual en pacientes con TDAH era de un 1,2 por ciento, frente al 0,4 por ciento del grupo control. Además, era más habitual en pacientes más jóvenes.

Asimismo, encontraron que los adolescentes y adultos jóvenes con TDAH tenían una mayor prevalencia de comorbilidad psiquiátrica, incluidos trastornos del comportamiento disruptivo (13,5 por ciento frente al 0,3 por ciento), trastornos por consumo de alcohol (1,1 por ciento versus 0,5 por ciento) y trastornos por consumo de sustancias (2,5 por ciento versus 0,8 por ciento).

En cambio, los pacientes que estaban en tratamiento desde hacía poco o habían comenzado hace más tiempo tenían un riesgo significativamente menor de adquirir una infección de transmisión sexual durante el periodo de estudio.

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