La
depresión no solo afecta al estado de ánimo. Problemas como la dificultad para concentrarse, los olvidos frecuentes o la lentitud para procesar información —lo que coloquialmente se conoce como
"niebla mental"— son un síntoma muy habitual de este trastorno, y uno de los más persistentes. A pesar de su impacto en la vida diaria y en el riesgo de recaída, los tratamientos disponibles para el
deterioro cognitivo asociado a la depresión son muy limitados.
Es precisamente este contexto el que ha llevado a un equipo de investigadores de las universidades de Birmingham y Oxford a probar un fármaco que, a priori, nada tiene que ver con la salud mental. Se trata de la
prucaloprida, un medicamento ya comercializado para tratar el
estreñimiento crónico. Este fármaco es un agonista del
receptor de serotonina 5-HT4, presente tanto en el intestino —de ahí su uso como tratamiento para el estreñimiento— como en el cerebro.
Estudios previos en animales y en voluntarios sanos ya habían sugerido que estimular este receptor favorece la
plasticidad neuronal y mejora distintos aspectos del aprendizaje y la memoria, a través de mecanismos como el refuerzo de las conexiones sinápticas en el
hipocampo, una región cerebral clave para la memoria. Este nuevo estudio confirma y amplía esos hallazgos previos, esta vez en una población con antecedentes de depresión, y con una dosis más alta que la empleada en investigaciones anteriores con voluntarios sanos.
Unos resultados esperanzadores
El ensayo, publicado en la revista científica
Psychological Medicine y dirigido por la doctora Angharad de Cates, de la Universidad de Birmingham, junto con la profesora Susannah Murphy, de la Universidad de Oxford, usó una muestra de
50 adultos de entre 18 y 40 años, los cuales habían sufrido al menos dos cuadros graves de depresión.
Los participantes fueron divididos en dos grupos; uno tomó
2 mg diarios de prucaloprida, la dosis ya autorizada para el
estreñimiento crónico, y el otro un placebo, durante un periodo de entre 7 y 10 días. A su vez, fueron sometidos a una serie de pruebas cognitivas como:
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Una tarea de aprendizaje y memoria verbal auditiva que evalúa la memoria declarativa (AVLT).
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Una tarea de memoria de trabajo (N-back).
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Pruebas de funcionamiento ejecutivo (que incluyen atención y velocidad de procesamiento: TMT, DSST).
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Tres tareas de cognición afectiva para evaluar el razonamiento emocional.
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Los tratamientos disponibles para el deterioro cognitivo asociado a la depresión son muy limitados.
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Los resultados mostraron
mejoras consistentes en el grupo que tomó prucaloprida frente al grupo placebo. Los participantes que recibieron el fármaco recordaron significativamente más palabras en la prueba de aprendizaje verbal, y respondieron más rápido en una tarea compleja de memoria de trabajo sin perder precisión. También mejoraron en el
reconocimiento de expresiones faciales presentadas muy brevemente.
Al analizar de forma conjunta las llamadas
tareas cognitivas "frías" —es decir, aquellas que no implican procesamiento emocional, como la memoria y las funciones ejecutivas—, el grupo que tomó prucaloprida obtuvo
puntuaciones de precisión más altas y tiempos de respuesta más rápidos tras el tratamiento, en comparación con el grupo placebo. En cambio, el fármaco tuvo un efecto mínimo sobre las tareas de procesamiento emocional, un resultado coherente con investigaciones anteriores del mismo equipo.
Un dato relevante es que estas mejoras cognitivas se produjeron de forma
independiente del estado de ánimo de los participantes o de las quejas cognitivas que hubieran manifestado antes del tratamiento, lo que sugiere que el efecto del fármaco actúa sobre la
cognición en sí misma y no solo como consecuencia de una mejora anímica.
Un fármaco ya existente con un posible nuevo uso para la depresión
Lo más llamativo de este hallazgo es que no se trata de un medicamento experimental, sino de un
fármaco que lleva tiempo en el mercado, pero para otra indicación totalmente distinta. Esto podría facilitar los plazos de desarrollo si se confirma su utilidad para tratar el deterioro cognitivo en la depresión. A su vez, los investigadores explican que el estudio sugiere que un medicamento dirigido específicamente al
receptor de serotonina 5-HT4, ya utilizado para el estreñimiento crónico, podría mejorar el funcionamiento cognitivo en personas con antecedentes de depresión.
De hecho, señalan también que para muchas personas, la
recuperación de la depresión es incompleta porque las dificultades de memoria y concentración persisten en el tiempo, y que este estudio aporta una primera evidencia de que los agonistas del receptor 5-HT4 podrían ayudar a
restaurar parte de esa función cognitiva, abriendo así una vía novedosa para el desarrollo de futuros tratamientos.
Sin embargo, todavía queda camino por recorrer, ya que se trata de un estudio con una
muestra reducida y de corta duración enfocado a un perfil de adulto joven. Esto hace que las conclusiones resultantes no puedan extrapolarse todavía a otros grupos de edad ni a la población general de pacientes con depresión. Los propios autores del estudio son cautos en este sentido y plantean sus hallazgos como una
base para seguir investigando, no como una recomendación de uso clínico inmediato.
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