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Unión por la salud mental infantil: "Hay tiempo perdido que no se recupera"

Asociaciones de Psiquiatría y Psicología Clínica de la Infancia y Adolescencia elaboran recomendaciones post-Covid

Celso Arango (izquierda) y Carlos Imaz.

19 jun 2020. 09.20H
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POR MARÍA GARCÍA
"Todos hemos visto viñetas donde se ilustra a un profesor queriendo reservar una terraza porque no le dejan juntarse con sus alumnos en el colegio". La imagen de esta ilustración, muy compartida en los últimos días, la evoca el psiquiatra Carlos Imaz Roncero, portavoz de la Plataforma Asociaciones de Psiquiatría y Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia. Entidades a las que les preocupa, y mucho, cómo la pandemia del coronavirus ha afectado a los niños y adolescentes. Por eso han enviado varias cartas al ministro de Sanidad, Salvador Illa. Y por eso también formaron una comisión a finales de abril y están realizando una serie de recomendaciones post-confinamiento que darán a conocer en las próximas semanas. 

"Creemos que en estos momentos en que se ha logrado una cierta estabilización y control sanitario, es cuando, como responsables sanitarios, se debe empezar a poner en un lugar prioritario la atención a las difíciles experiencias emocionales y, globalmente, a la salud mental de la población. Consideramos que esta vertiente asistencial es necesaria y que el Sistema Público -no lo dudamos porque muchos de nosotros somos parte de él- se va a hacer cargo de ella como lo ha demostrado con enorme esfuerzo y competencia durante todas estas semanas", explican en una primera carta.  

"Estamos desarrollando una serie de revisión de vivencias y de reflexiones"

"Pero, además, la atención a los niños, niñas, adolescentes y sus familias conlleva una finalidad preventiva que queremos subrayar especialmente como prioridad en los tiempos que vienen. Vamos a necesitar adaptar nuestras actuaciones a las necesidades individuales marcadas por criterios específicos definidos en esta población por su desarrollo psíquico, asociado a la edad, junto con otros de carácter social y epidemiológico", prosigue el texto. 

La idea de enviar esta carta, y de elaborar estas recomendaciones, vino porque hasta entonces, Sanidad no había consultado con las asociaciones y sociedades científicas más que temas puntuales. Por eso decidieron ser ellas quienes diesen el paso para no dejar pasar más el tiempo y enfrentarse, cuanto antes, a las consecuencias que haya podido tener esta pandemia. Según señalan los expertos, no son pocas. 

"Estamos desarrollando una serie de revisión de vivencias y de reflexiones, trabajando con diferentes profesionales de las asociaciones para elaborar recomendaciones" sobre cómo debe atenderese ahora la salud mental de los menores, explica Imaz. "Son elementos que consideramos importantes y claves que deben tenerse en cuenta para la gestión de la parte emocional y psíquica", añade. 

El tiempo que no se recupera


A este experto le parece "lamentable" que el colegio no haya podido servir como plataforma para dar respuesta a niños con más dificultades; que no se haya podido atender de forma individualizada, y con todas las medidas de seguridad y en función de las fases, a los alumnos de forma diversificada. Consideran que todo esto va a pasar factura. 

"Hay que imaginar a los niños con mayor situación de riesgo y vulnerabilidad, que no están recibiendo atención temprana, que no pueden utilizar las aplicaciones telemáticas... Esos son los que hay que priorizar ahora. Pero hasta a día de hoy, no se ha dicho nada. Hay menores con discapacidad intelectual o con espectro autista que no están recibiendo la educación que deben recibir. El problema está en que ahí hay ventanas terapéuticas y el tiempo que se pierde no es recuperable", asegura Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y uno de los firmantes de las cartas. 

Según señalan en esta primera carta, "son muchos los ámbitos relativos a la salud mental de la infancia y adolescencia que pueden verse afectados por el periodo de confinamiento que están viviendo los menores actualmente, así como por los cambios que se van a producir a corto plazo para retomar las actividades de la vida cotidiana".

Síntomas de depresión o ansiedad en el 25% de niños


"Hasta uno de cada cuatro niños presentaría síntomas depresivos y/o de ansiedad. Aun siendo éste un dato alarmante, todavía será motivo de mayor preocupación los efectos sobre la salud mental de nuestros niños y adolescentes cuando se sumen otros factores de los que ya sabemos cómo repercuten en la salud mental (preocupaciones familiares sobre el futuro económico, el paro, el aumento de los trastornos de salud mental en los progenitores...)", añaden.

"Hay ventanas terapéuticas y el tiempo que se pierde no es recuperable"

Según explican, este incremento de los trastornos de salud mental y, sobre todo, el no saber qué y cómo manejar la situación en Atención Primaria, pueden generar un aumento de la demanda inasumible en Salud Mental, ya de por sí saturada.

"Además, lo que no se atiende bien, tiende, por lo general, a evolucionar negativamente. Una Atención Primaria reforzada y una Salud Mental Infanto-Juvenil también reforzada, y ambas comunicadas, deben atender estas demandas, huyendo de soluciones estrella de apoyos por entidades que tienen que justificar su existencia y sus programas por estas consecuencias·, indican. Por eso van proponen las nuevas formas de asistencia, con las diferentes formas de atención telemática, como herramientas complementarias para dar formación, desarrollar competencia y soporte para su manejo en Atención Primaria.

Petición de la creación de la especialidad de Psiquiatría de la Infancia


La segunda de las cartas se envió después de escuchar al ministro hablar de la aprobación de las especialidades de Urgencias y Enfermedades Infecciosas en una sesión de control parlamentario. 

Celso Arango no entiende por qué no se aplica la reglamentación actual para que se apruebe esta especialidad sin necesidad de ese nuevo real decreto "que establece unas nuevas reglas del juego para aprobar nuevas especialidades", señala. "Pero, como le dijimos, ni está siendo tan rápido como ellos pensaban, ni está generando consenso. Hay un gran rechazo por parte de comisiones nacionales de especialidades y de sociedades científicas. ¿Para qué tenemos que esperar si no hay nadie en contra de esta especialidad? Es un retraso gratuito e innecesario", añade. 

En esta segunda carta se indica que "la Estrategia de Salud Mental 2020-25 debe incluir de inicio el compromiso de concretar y desarrollar este objetivo". 

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