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Coronavirus: el confinamiento incita al abuso de videojuegos en TDAH

Patología Dual advierte que la reclusión puede provocar que los adolescentes vulnerables desarrollen adicción

La actual pandemia posibilita el contacto con videojuegos, abuso de redes sociales o trastornos de alimentación.

30 abr 2020. 11.00H
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Las circunstancias de aislamiento social provocadas por el Covid-19 dificulta el abuso de sustancia ilegales e incluso legales, debido al control familiar. Lo que no impide la facilidad para conectarse a plataformas online a cualquier hora del día, que puede agravar los problemas de adicción comportamental en la población adolescente, ya que, a menor edad, peor controlan sus impulsos. Los adolescentes, sobre todo si presentan vulnerabilidad previa, son más susceptibles a desarrollar un trastorno adictivo, dado que su cerebro es inmaduro y tiene menor capacidad de control impulsivo. La mayoría de casos de patología dual comienza en la adolescencia y sus consecuencias más graves se producen, en ocasiones, años después, ya de adultos.

La Fundación de Patología Dual (FPD) advierte de que la reclusión en los hogares puede provocar la iniciación, siempre en personas vulnerables, de nuevos jugadores a través de plataformas digitales, al tiempo que favorece que, aquellas personas que se encuentran en tratamiento por trastorno por juego puedan tener recaídas  durante el confinamiento. En situaciones de este tipo, los adolescentes no vulnerables podrían aumentar su exposición, sin que ello produzca una auténtica conducta adictiva.

En torno al 96% de los casos de adcción al juego se presentan asociados con otros trastornos mentales

En este caso, hay que tener en cuenta que el juego, en sí mismo, es una actividad lúdica normal de los seres humanos, que solamente pasa a considerarse conducta adictiva cuando impacta de forma negativa en las relaciones familiares, afectivas y académicas, al tiempo que tiene una repercusión conductual. La comunidad científica estima que solo una de cada 10 personas que están expuestas a situaciones potencialmente adictivas terminará desarrollando una adicción.

Según datos de la FPD, en torno al 96 por ciento de los casos de adicción al juego se presentan asociados, además, con otros trastornos mentales, la patología dual,  como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), la fobia social el trastorno de personalidad límite, la psicosis, adicciones a tabaco, cocaína etc., y otros problemas mentales, todos ellos sobre todo si cursan con rasgos de mayor impulsividad.

La Fundación advierte que se trataría de personas que sufren patología dual, es decir, que tienen una adicción y otro trastorno mental provocados por factores individuales, genéticos, neurobiológicos, rasgos de personalidad y medio-ambientales que les hacen vulnerables a desarrollar una conducta adictiva. En estas personas vulnerables los factores sociales o situaciones como la generada por la actual pandemia, posibilitan el contacto con  conductas potencialmente adictivas, no solo de juegos de azar, sino también otros como videojuegos, abuso de redes sociales, trastornos de alimentación o uso de sustancias como alcohol.

Vulnerabilidad previa


La actual pandemia y el confinamiento aparejado desvía la preocupación, para aquellos con conductas adictivas desde el juego presencial al juego online, aunque probablemente no sean exactamente trastornos iguales. Hay que añadir por ser una duda frecuente, que no se ha demostrado con evidencias científicas que la proximidad de un centro educativo a un local de juego influya de forma decisiva en las adicciones de menores, como no lo es que los bares que están cerca de colegios fomenten un problema de alcohol, sobre todo si existen medidas restrictivas y de control eficaces.

Por ello, la Fundación de Patología Dual pone el foco en la prevención y atención de posibles conductas adictivas, especialmente entre adolescentes, sobre todo si tienen vulnerabilidad previa, como tener ellos o sus familiares cercanos trastornos mentales, que los expongan al riesgo de una adicción. En los casos de familias de un perfil normativo, estructurado, destaca también la importancia del control parental o la comunicación familiar, fomentándose un entorno familiar y social adecuado que pueda ayudar o mitigar esta serie de trastornos.

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