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Soledad no deseada, el problema de salud pública que urge un Plan Estatal

Alertan de que es la "nueva pandemia silenciosa" del primer mundo, que afecta a jóvenes y mayores

Encuentro de PSN sobre la soledad no deseada.

17 ene 2024. 20.40H
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'Hablemos de Soledad. Es momento de actuar' es el título de la quinta edición del ciclo de ‘Encuentros PSN: Debatir desde valores’ que ha tenido lugar esta tarde en el Palacio de Gamazo, sede central del Grupo Previsión Sanitaria Nacional (PSN). En esta ocasión se ha abordado uno de los grandes problemas de la sociedad en la actualidad: la Soledad no deseada. Así, la doctora en Psicología Clínica y de la Salud, Marta Miret, ha analizado el tema para tratar de desmontar mitos acerca de a quiénes afecta más y hacer visibles los riesgos de esta situación que hoy afecta en España a más del 13 por ciento de la población (según datos del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada).

Durante el encuentro, Miret ha evidenciado que “existen estudios que apuntan que la soledad tiene un impacto para la mortalidad similar a la obesidad y el consumo de tabaco. Es un problema de salud pública. Y no solo para la salud física, sino también para nuestro bienestar, es decir, la salud emocional”.

La presentación de la profesional ha corrido a cargo del consejero de PSN y jefe de Servicio de Neumología del Hospital La Princesa de Madrid, Julio Ancochea. El consejero ha definido la soledad no deseada como la “nueva pandemia silenciosa del primer mundo”. Además, ha explicado sus factores de riesgo y los efectos que puede tener en la salud de las personas. Ha reclamado también la necesidad de un abordaje integral e institucional, siguiendo ejemplos como el de Japón, donde existe un Ministerio de la Soledad.

Adicionalmente, ha hecho referencia a la labor de PSN para abordar la soledad no deseada de nuestro colectivo: el Programa Filia. “Se trata de iniciativa de un carácter absolutamente solidario, que entronca perfectamente con los valores de la Organización y de nuestro colectivo. Solidaridad y compromiso a partes iguales: el de quienes necesitan ayuda para luchar contra una soledad no deseada y el de aquellos que desinteresadamente les prestan su apoyo y compañía. Debo decir que nuestros mutualistas, desde el primer momento, respaldaron de una forma maravillosa el Programa Filia. Son ya cerca de 200 personas las que conforman un grupo de voluntarios que acompañan a lo largo de toda España a quienes han solicitado apoyo”.


Principales factores de riesgo para sentir soledad no deseada


Respecto a cuáles son los principales factores de riesgo para sentir soledad no deseada en personas mayores, Miret ha apuntado a cinco motivos principales. “No estar casado ni en pareja o haberla perdido, tener una red social limitada o tener pocas personas con las que contar, percibir, tener mala salud, aunque no sea así y padecer un ánimo deprimido”. De este modo, ha enfatizado la necesidad de abordarla cuanto antes de manera particular y también de hacerlo como país, como una cuestión de Estado. “En España no hay y necesitamos un plan Estatal para la prevención de la soledad, al igual que no existe un Plan Nacional para la prevención del suicidio. Dos de las grandes lacras de la actualidad”.

Miret ha insistido en intentar paliar este problema cuanto antes, ya que, según resultados de investigaciones realizadas por su equipo y otros colaboradores, la soledad tiene un impacto real en el desarrollo de enfermedades, en una peor recuperación de estas y empeora el estado de salud general.

En cuanto a quien afecta, Miret ha querido derribar mitos. “Es un fenómeno global. Está demostrado que afecta a personas de cualquier edad (no solo a personas mayores, cada vez hay más incidencia en jóvenes), tanto a hombres como mujeres y a diferentes estratos sociales”.


Las personas se sienten solas en las ciudades y en los pueblos


Además, otro de los datos que puede resultar destacable y en contra de lo que se suele pensar es que “la proporción de personas que se sienten solas es similar en áreas rurales y urbanas”. La profesional ha ofrecido consejos para afrontar la soledad de manera particular, ha insistido en la importancia de “mantener contacto con otras personas, unirse a grupos que desarrollen actividades que generen interés, compartir hobbies, expresar sentimientos y necesidades a las personas de confianza y hacerse voluntario para ayudar a los demás”.

Para Miret no existe evidencia de que este problema esté en aumento, pero sí que exista una mayor visibilización. “Existen factores, sobre todo en los países mediterráneos, que pueden resultar determinantes para que existan mayores viviendo solos: personas solteras que tienen menos hijos o no los tienen. Ahora hay más hogares con una única persona, es un cambio generacional muy importante. A ello se suma que antes de la incorporación de la mujer al mundo laboral, los abuelos vivían en casa, porque había una responsabilidad implícita de cuidar de nuestros mayores. Ahora es más difícil ese cuidado intergeneracional”.

Adicionalmente, la experta también ha aludido a nuestra propia cultura. “En los países nórdicos, por ejemplo, las personas no tienen expectativas de que la familia vaya a cubrir todas las necesidades porque el propio Estado sí las cubre, algo que no ocurre en los países mediterráneos”. Así, y según constata un estudio comparativo entre ambas zonas geográficas, las personas mayores de 80 años consideran indispensable para su bienestar (es decir, su felicidad) las relaciones sociales y el interactuar con otros por encima de estar activos o tener salud, energía y autonomía.

Miret ha querido también puntualizar que “sentirse solo no es lo mismo que estar solo”. Ha explicado que esta diferenciación la hacen muy bien los ingleses. “Ellos tienen dos términos para referirse a soledad, 'loneliness' que sería lo que nosotros llamamos soledad no deseada, y luego tienen otro término que es 'solitude' que sería cuando disfrutas de estar solo”. De este modo, y para acercarse más a su definición, ha aglutinado tres conceptos de varios expertos: “se trata de una experiencia subjetiva, no elegida y negativa, de falta de relaciones sociales satisfactorias”.

Debe además existir una “discrepancia entre las relaciones que una persona posee y las que quisiera tener”, y a todo ello habría que sumarle la “ausencia de relaciones para compartir experiencias afectivas y sociales”.

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