Una
cirugía de cristalino más segura y eficiente podría estar más cerca gracias a la
innovación 4D adaptativa impulsada por
Miranza Begitek. Desde la clínica vasca han puesto en marcha un
estudio clínico comparativo con el objetivo de evaluar si una nueva tecnología de facoemulsificación permite realizar una cirugía de cristalino más segura y eficiente.
La
facoemulsificación es una
técnica quirúrgica utilizada para la cirugía de cataratas, que utiliza una sonda ultrasónica para fragmentar y emulsionar el cristalino opaco en pequeños trozos. Después se extrae a través de una pequeña incisión, para posteriormente implantar una lente intraocular artificial, permitiendo la recuperación de la visión.
El estudio está dirigido por
Javier Mendicute, director médico de Miranza Begitek, presidente del CLF Miranza y
presidente de la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto Refractiva (Secoir). “Nuestro compromiso es claro:
evaluar con criterios científicos cada avance tecnológico para asegurarnos de que realmente mejora la calidad asistencial que ofrecemos a nuestros pacientes”, afirma Mendicute.
Un diseño orientado a medir seguridad y eficacia
El
ensayo clínico ha sido diseñado para comparar la nueva plataforma quirúrgica con el sistema actualmente utilizado en cirugía de cristalino. El estudio contempla la
inclusión de al menos 55 pacientes, a los que se interviene de ambos ojos, asignando de forma aleatoria la tecnología utilizada en cada uno de ellos.
Entre las
variables analizadas en el ensayo se encuentran el tiempo quirúrgico total, la energía disipada durante el procedimiento, el volumen de fluidos utilizados, la microscopía endotelial, parámetros de seguridad retiniana y la agudeza visual postoperatoria, según explica el especialista.
Cirugía a presiones más fisiológicas y con menor agresión tisular
La investigación busca
comprobar que la nueva tecnología permite hacer la cirugía con presiones dentro del ojo más normales (menos de 40 mm Hg), usando menos energía y fluidos (porque usar mucho líquido puede dañar células del ojo). También se pretende reducir el tiempo de facoemulsificación y el tiempo total del procedimiento.
Según Mendicute, “el uso excesivo de energía y fluidos se asocia a un mayor daño endotelial; por ello,
reducir estos parámetros puede traducirse en una cirugía más segura y en una recuperación visual más rápida”.
La plataforma evaluada
incorpora avances que permiten una gestión dinámica y sincronizada de variables clave como la presión intraocular, el vacío, la energía y la temperatura durante todo el procedimiento quirúrgico. Estos sistemas mejoran la estabilidad de la cámara anterior, optimizan la emulsificación del cristalino y reducen el riesgo de complicaciones intraoperatorias, tanto a nivel corneal como retiniano.
“El objetivo final es aumentar la previsibilidad y la seguridad de la cirugía, especialmente en los momentos más críticos del procedimiento”, señala Mendicute.
Impacto clínico y líneas futuras de investigación
Si los resultados confirman las hipótesis planteadas, esta tecnología podría convertirse en un
nuevo estándar en cirugía de cristalino, beneficiando tanto a pacientes como a cirujanos mediante procedimientos más seguros, eficaces y eficientes, según Mendicute.
Además, el equipo investigador prevé
ampliar el análisis a situaciones clínicas de mayor complejidad. Entre ellas se encuentran cataratas duras, cámaras estrechas, pseudoexfoliación (trastorno en el que se acumulan depósitos blanquecinos o escamas en diversas partes del ojo, como la pupila o el cristalino) o miopía magna, donde las ventajas de este enfoque tecnológico podrían ser aún más relevantes, de acuerdo con el especialista de Miranza Begitek.
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