La
sanidad privada rediseña su
modelo de Formación Profesional (
FP). La digitalización, la especialización de los tutores y la práctica clínica marcan el rumbo de unos programas que logran
tasas de empleabilidad del 85 por ciento. Esta es una las cifras que los grupos sanitarios trasladan a
Redacción Médica, y que
Vithas, Sanitas, el Grupo Hospitalario HLA y Ribera Salud coinciden en la misma idea. La fortaleza de la FP sanitaria en la privada reside en que "el alumno se integra en la
práctica real en centros con
tecnología avanzada". Dos pilares que guían el éxito de un modelo con un crecimiento sin precedentes.
El auge de las aulas sanitarias
Este es uno de los puntos que ponen en valor las distintas fuentes consultadas por este periódico. El
volumen de alumnos de Formación Profesional que eligen la rama sanitaria ha experimentado un aumento notable
en los últimos años. De hecho, entre las causas de este impulso mencionan factores como las altas perspectivas de inserción laboral y el uso de estos ciclos como
pasarela hacia carreras universitarias de la talla de Medicina o Enfermería. En este contexto, los
grandes grupos hospitalarios privados gestionan miles de plazas anuales para dar respuesta a esta demanda.
En el caso de
Vithas,
David Baulenas, director corporativo de Asistencia, Calidad, Innovación y Docencia del grupo, detalla que han gestionado
más de 1.800 plazas de FP para el curso académico 2025/2026, de las cuales el 90 por ciento se corresponden con perfiles asistenciales. Este volumen responde a una tendencia consolidada: "En los últimos cinco años, el número de alumnos que se forman cada curso con nosotros ha experimentado un
crecimiento del 250 por ciento".
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"El número de alumnos ha crecido un 250% en cinco años"
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Así, explica que las
disciplinas más representadas en sus centros son el ciclo de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), con un 38 por ciento del alumnado, seguido de Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico (35 por ciento) y Técnico Superior en Laboratorio Clínico y Biomédico (10 por ciento).
Por su parte,
Sanitas ha registrado una evolución rápida desde su creación reciente.
Marisa Bermejo, directora de Sanitas Campus FP Madrid, explica a
Redacción Médica que el proyecto comenzó en 2023 con un centro en Madrid y se expandió en 2025 con la apertura de un
segundo centro en Barcelona. De esta forma, entre su oferta formativa de FP y el Campus Universitario Sanitas Universidad Europea, el grupo ya reúne a más de 900 alumnos.
Bermejo matiza que, aunque
el ciclo de Cuidados Auxiliares de Enfermería es el que genera mayor volumen de consultas por ser "una de las principales puertas de entrada para quienes quieren desarrollar una carrera asistencial", otras especialidades como
Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear (IDMN) destacan por la determinación de sus estudiantes, siendo "uno de los primeros ciclos en cerrar grupo año tras año".
En el
Grupo Ribera, la veteranía define su propuesta de FP.
Manuel Torres Vizcaya, director del Centro de Estudios Povisa (Cepovisa), recuerda que
su proyecto de Formación Profesional sanitaria empezó en el curso académico 1995-1996, en paralelo a la implantación de la nueva FP de la época.
El portavoz coincide en que el interés por esta familia profesional ha crecido de forma exponencial, destacando el interés en el Grado Superior de Anatomía Patológica y Citodiagnóstico y el Grado Medio de Cuidados Auxiliares de Enfermería. "La necesidad de formación del alumnado, incluso cursando sistemáticamente varios ciclos de forma continuada o
entender la FP como una vía de acceso a otros grados de rama sanitaria, están detrás de ese interés", expone.
En el
Grupo Hospitalario HLA, las cifras de alumnos se mantienen en una escala más acotada pero constante, con un volumen que ronda entre las 70 y las 90 personas por promoción. Así lo menciona
Carlos Zarco,
director médico del grupo, que detalla que las áreas con mayor tracción dentro de sus centros son las vinculadas a la actividad asistencial directa y al funcionamiento diario de los hospitales, principalmente Enfermería, radiología, laboratorio de análisis clínicos y áreas de apoyo asistencial.
Agilidad, tecnología y profesionales en activo
Al analizar qué
diferencia la formación práctica en el sector privado respecto al ámbito público, los portavoces de las compañías coinciden en destacar
tres factores clave: la flexibilidad organizativa, la actualización de los equipos tecnológicos y el perfil de los docentes.
Desde el grupo HLA, Zarco apunta que la gran diferencia radica en la
agilidad de los procesos de gestión. Mientras que
en el ámbito público el aprendizaje está más condicionado por estructuras de mayor dimensión y circuitos administrativos rígidos,
en la sanidad privada la formación está directamente vinculada a la experiencia diaria del servicio y a la coordinación interdepartamental. Esto permite al alumno integrarse de forma temprana en dinámicas reales de una organización asistencial de gran tamaño.
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"La docencia está impartida por profesionales sanitarios en activo, lo que la confiere un gran valor"
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Para Torres Vizcaya, de Cepovisa (Grupo Ribera), el principal valor añadido es la composición de su cuadro docente. "Uno de los
valores diferenciales de nuestro centro es que la docencia está impartida por profesionales sanitarios en activo (médicos, enfermeras), lo que confiere un gran valor", defiende el director del centro, argumentando que la especialización real y actualizada de estos profesionales prima por encima de criterios curriculares abstractos o puramente teóricos.
Baulenas (Vithas) coincide en este enfoque y añade la
capacidad de adaptación como una ventaja competitiva del sector privado en su relación con los centros de formación. Según Baulenas, los centros privados disponen de una flexibilidad organizativa que, dentro de la legalidad vigente, facilita "la adaptación del calendario y de los horarios a las necesidades del servicio y del estudiantado". Asimismo, el director corporativo destaca que
las instituciones de carácter privado suelen invertir más recursos en equipamiento e instalaciones, lo que redunda en una mejora de las herramientas formativas con las que practican los estudiantes.
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Los alumnos de la FP sanitaria privada se familiarizan con "entornos cada vez más digitalizados"
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La
digitalización y el manejo de tecnología sanitaria avanzada también vertebran la propuesta de Sanitas Campus FP.
Marisa Bermejo detalla que sus estudiantes se forman en aulas que reproducen fielmente los espacios de trabajo reales y acceden a herramientas y procesos que ya están transformando la medicina. De este modo, se familiarizan desde las aulas con "entornos cada vez más digitalizados y con
nuevas formas de atención centradas en el paciente".
La práctica clínica en la sanidad privada
La formación práctica ha dejado de ser un mero apéndice del temario teórico para convertirse en el núcleo del aprendizaje sanitario.
La legislación actual de FP integra la formación en la empresa desde el inicio del ciclo formativo, aumentando sustancialmente el peso de la experiencia práctica real.
En el caso de Vithas, esta apuesta se traduce en la incorporación de la modalidad de Formación Profesional Dual Intensiva en la Comunidad de Madrid, una vía de colaboración que el grupo mantiene activa desde hace tres años. En las titulaciones de TCAE e Imagen para el Diagnóstico bajo esta modalidad intensiva,
los alumnos completan una estancia de 1.000 horas en los hospitales de Vithas, doblando las 500 horas que contempla la modalidad dual general.
Para garantizar que esta carga de horas se traduzca en aprendizaje real y no en tareas repetitivas, el grupo centraliza la burocracia en su Área de Docencia. Según
Baulenas, esto "permite a los centros asistenciales dedicar más tiempo a la misión formativa de tutorización, acompañamiento y formación práctica del alumnado".
Además,
Vithas dota a los estudiantes de un "complemento formativo", es decir, módulos académicos adicionales no contemplados en el currículo oficial pero que consideran esenciales para el desarrollo integral del profesional.
Por su parte,
Sanitas define su oferta de horas prácticas con precisión temporal, estructurándolas según la especialidad y la normativa autonómica aplicable. En sus centros de Madrid, el ciclo de Auxiliar de Enfermería contempla 440 horas de formación en centros de trabajo; mientras que Atención a Personas en Situación de
Dependencia, Higiene Bucodental e Imagen para el Diagnóstico exigen 500 horas de formación práctica en la empresa. En Barcelona, las exigencias de la Generalitat elevan estas cifras, requiriendo 515 horas para el ciclo de Higiene Bucodental y 581 horas prácticas para el de Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear.
Estas prácticas se distribuyen por toda la red del grupo: hospitales, centros médicos, clínicas dentales, centros de día y residencias de mayores.
En HLA y el Grupo Ribera, la
rotación por distintos servicios es la clave para que el estudiante adquiera una visión global del circuito asistencial de un hospital. Torres Vizcaya matiza que las prácticas de los ciclos específicos se adecúan estrictamente a la infraestructura técnica disponible: "En aquellas titulaciones más específicas, como Radioterapia y Dosimetría, las prácticas se desarrollan en los centros que disponen de esa actividad asistencial".
La FP como herramienta de retención de talento
La elevada
tasa de inserción laboral es, sin duda,
uno de los atractivos para los alumnos que deciden cursar una FP sanitaria en centros hospitalarios privados. Para las empresas del sector, estos programas funcionan como un
canal de reclutamiento preferente, permitiendo incorporar a profesionales que ya conocen de primera mano la cultura organizativa del grupo y sus estándares de calidad asistencial.
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La FP en la sanidad privada es "un semillero de profesionales"
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En el grupo HLA, la
tasa de incorporación de los estudiantes de FP a sus centros de trabajo se sitúa en un 75 por ciento. Desde el grupo, Zarco define estos programas como un
"semillero de profesionales" que facilita la
entrada rápida al mercado laboral. El alumno gana confianza en un entorno real y, si surge una vacante tras el periodo de prácticas, su incorporación es inmediata y con una curva de aprendizaje prácticamente nula.
Sanitas Campus FP reporta una
empleabilidad global que supera el 85 por ciento entre sus titulados. Marisa Bermejo puntualiza que este porcentaje debe analizarse con perspectiva, dado que no todos los alumnos buscan trabajar inmediatamente al terminar el ciclo, sino que muchos deciden continuar su formación académica en la universidad. Sin embargo, de aquellos graduados que deciden dar el salto al mercado de trabajo,
"más de la mitad lo hacen en centros del propio Grupo Sanitas".
Vithas registra una cifra de contratación similar: aproximadamente
el 60 por ciento de los alumnos que realizan sus prácticas de FP en el grupo acaban incorporándose a la plantilla, ya sea mediante contratos indefinidos o contratos temporales destinados a cubrir bajas de personal o periodos de vacaciones.
En el Grupo
Ribera evitan dar una cifra porcentual global debido a que su volumen de egresados supera habitualmente la capacidad neta de contratación del grupo. No obstante, Manuel Torres aclara que en especialidades críticas como Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) la incorporación laboral interna es
muy elevada debido al volumen constante de necesidades asistenciales que presentan sus centros.
Los filtros de acceso al sistema
La
selección de los candidatos que acceden a estos programas formativos combina los requisitos académicos oficiales dictados por las administraciones con criterios propios de cada grupo hospitalario, enfocados en la vocación de servicio y el perfil humano de los aspirantes.
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La privada busca alumnos con "verdadera vocación por el ámbito sanitario y el cuidado de las personas"
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En
Sanitas, además de exigir la titulación de la ESO o equivalente para los grados medios, y el Bachillerato o título de Técnico para los grados superiores, se pone especial atención en la
documentación de alumnos internacionales. Para formalizar su matrícula, estos estudiantes deben presentar de forma indispensable la homologación oficial de sus estudios previos. Más allá de las notas, Marisa Bermejo enfatiza que buscan estudiantes con una
"verdadera vocación por el ámbito sanitario y el cuidado de las personas". Cualidades como el compromiso, la responsabilidad, la empatía y la capacidad de trabajar en equipo resultan indispensables en un entorno donde se trabaja directamente con la salud de los pacientes.
El Grupo Ribera utiliza un sistema de baremo propio para regular el acceso a sus plazas, evaluando la titulación de origen de los alumnos, la modalidad de Bachillerato que han cursado y su expediente académico global. Con este cribado, el centro busca incorporar a estudiantes alineados con su filosofía de búsqueda de la excelencia asistencial.
En
HLA se valoran de manera preferente factores como la
motivación personal, la adecuación del perfil del estudiante a las necesidades del hospital asignado y su
disponibilidad horaria para integrarse de forma efectiva en la rutina asistencial diaria del centro.
Por su parte,
Vithas delega la selección inicial de los alumnos en los propios centros educativos con los que mantiene
convenios de colaboración. La consigna del grupo es clara: seleccionar a aquellos estudiantes cuyo perfil personal y académico esté estrechamente alineado con la misión, visión y valores de Vithas, asegurando así una adaptación rápida y fluida a la dinámica del hospital.
Un modelo en constante evolución asistencial
El modelo de FP sanitaria en la
sanidad privada se consolida como una fórmula de éxito bidireccional. Para el estudiante, representa una
vía de acceso rápido al empleo real, respaldada por tecnologías avanzadas y el aprendizaje de la mano de profesionales en activo. Para las corporaciones de salud, es la mejor garantía de incorporar profesionales técnicos formados bajo sus propios estándares de calidad, seguridad y orientación al paciente.
Frente al desgaste de los modelos formativos excesivamente teóricos, la
inmersión clínica desde las fases iniciales del ciclo educativo demuestra ser el camino más eficiente para dotar a la sanidad de profesionales preparados para los retos de un entorno hospitalario moderno, digitalizado y de alta exigencia humana.
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