La
digitalización marca el rumbo de la sanidad. El sistema sanitario ya se encuentra inmerso en un ecosistema en el que el
aterrizaje de nuevas herramientas como la inteligencia artificial o la receta electrónica parecen ser las guías de un nuevo camino. Un recorrido en el que la
transformación digital cobra su propio protagonismo en el ámbito de la salud y en que un sector tiene una apuesta. La
sanidad privada quiere ser líder en este cambio, y para ello ha puesto en marcha uno de sus grandes proyectos: el
Espacio de Datos de la Sanidad Privada (
EDSP).
Este big data va a tener un impacto directo en los médicos, tal y como evidencian los propios profesionales a
Redacción Médica, que inciden en que uno de los principales beneficios se centra en que “el
acceso a datos interoperables mejora la experiencia tanto del médico como del paciente,
disminuyendo burocracia y tiempos muertos”.
Esta reducción es una de las principales ventajas que apuntan las fuentes consultadas por este periódico. Lo cierto es que estas voces, que son expertas del funcionamiento del sector sanitario privado, ahondan en las
diferentes utilidades de este Espacio de Datos de la Sanidad Privada (EDSP). Cabe recordar que este big data
nació en enero de 2025 de la mano de la Fundación IDIS, el organismo encargado de aglutinar a empresas de la sanidad privada, para potenciar la digitalización sanitaria.
Los beneficios del big data de la privada para los médicos
El proyecto del IDIS parece contar con el visto bueno de los médicos de la sanidad privada. Tal y como expresan las fuentes cuestionadas por
Redacción Médica, el EDSP “nace para
optimizar la gestión, intercambio y uso de los datos clínicos del sector privado, integrándose con los espacios nacional y europeo de datos de salud”.
Esa es la base sobre la que se asienta este big data, si bien estas voces inciden en que “su principal caso de uso inicial es el
Patient Summary, un
resumen clínico estructurado para compartir información esencial del paciente con autorización explícita”. Precisamente, la Fundación informó de que esta fase, la del
Patient Summary, se alza como una etapa clave y, de hecho, sus
primeros análisis se darán a conocer en junio de 2026, coincidiendo con
el desarrollo final de la plataforma.
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"Los médicos podrán acceder a información esencial del paciente de manera más ágil y segura entre centros privados"
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Es en medio de este escenario en el que los expertos abordan los
beneficios concretos del big data para los médicos de la sanidad privada. Más allá de esa posibilidad de eliminar gran parte de la carga burocrática, estas voces apuntan otros factores. En el listado destacan, en primer lugar, una “mejor continuidad asistencial”. “Los médicos podrán acceder a información esencial del paciente de manera más ágil y segura entre centros privados, y progresivamente también con el Espacio Nacional de Datos de Salud”, añaden. A su vez, señalan que el acceso puede ser “más rápido y fiable a datos clínicos relevantes”,
se “reducirán tiempos de búsqueda, duplicidad de pruebas y errores por falta de información”; y apuntan a una “mayor eficiencia en la atención”.
Lo cierto es que
la sanidad privada en su conjunto también se nutrirá de los beneficios de este big data. Tal y como detallan estas voces, este proyecto se identifica como uno de “pilares de la transformación digital del sector”. Entre sus principales aportaciones destacan la
mejora en la “toma de decisiones clínicas gracias al análisis masivo de datos”; la “detección de patrones epidemiológicos y de uso de recursos”; la “
personalización de tratamientos y planes de seguimiento”; e “
insights de gestión para optimizar flujos, tiempos y costes”.
La investigación con el big data de la privada
Ese es el panorama que, según los expertos en el sector, define la influencia del
big data tanto en la sanidad privada como en su uso por parte de los médicos del sector. Sin embargo, a lo largo de la conversación con
Redacción Médica estas voces desglosan otro aspecto que rodea a este proyecto de la Fundación IDIS: la
influencia del EDSP en la investigación de los profesionales.
“Se alinea con el Espacio Europeo de Datos Sanitarios, orientado a
habilitar el uso secundario de datos para investigación, políticas públicas e innovación”, aventuran estas voces. Por lo tanto, y en sus palabras, este Espacio de Datos de la Sanidad Privada
permitirá a los médicos e investigadores acceder a “grandes volúmenes de datos anonimizados”; al desarrollo de “modelos predictivos de enfermedades”; a “diseñar estudios multicéntricos más robustos”; o a “agilizar investigaciones clínicas y real‑world evidence”.
La formación de los médicos para el EDSP
La
digitalización sanitaria ya ha aterrizado. Sin ir más lejos, esta misma semana la Fundación IDIS, presidida por Fernando Campos, ha lanzado otro de sus grandes proyectos:
Nexo IA. Con él, el organismo de la sanidad privada pretende adentrarse en el ámbito de la inteligencia artificial y en establecer las estrategias para el uso de esta herramienta en el sector.
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"Necesitamos formación en alfabetización digital y manejo de plataformas clínicas"
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Lo cierto es que, entre tanto, los médicos de la sanidad privada se encuentran envueltos en un aprendizaje constante. Unos
conocimientos centrados en el ámbito digital en el que el del big data es, como concluyen las voces consultadas por este medio, una de sus prioridades.
“Necesitamos formación en alfabetización digital y manejo de plataformas clínicas, interpretación de modelos predictivos e IA clínica y en protección y gobernanza del dato”, enumeran a
Redacción Médica.
La responsabilidad de los profesionales en el big data de la privada
La transformación digital es uno de los
pilares de la sanidad privada. El Espacio de Datos de la Sanidad Privada (EDSP) es, de hecho, una de las banderas de este cambio. Sin embargo, otro de los puntos candentes del uso de este big data se encuentra en torno a las
competencias de los profesionales a la hora de utilizar los datos de los pacientes.
“La
responsabilidad del médico se centra en garantizar que el uso de los datos se ajusta al consentimiento, respetar los estándares éticos y de seguridad del ecosistema digital, y en no utilizar datos para fines no clínicos o no autorizados”, recuerdan estas voces.
¿Qué pasa entonces si los médicos tienen que hacer uso de los datos disponibles de otro centro? ¿Hasta dónde llega su responsabilidad? Las mismas voces tienen la respuesta a estas preguntas. “Como el modelo solo permite intercambios autorizados,
el médico puede usar datos compartidos oficialmente por el EDSP siempre que el paciente lo haya permitido”, detallan. A ello suman que “el centro proveedor garantiza la calidad e integridad técnica del dato; el médico, su uso clínico adecuado”.
Su defensa continúa. “El EDSP incluye modelos de gobernanza claros con roles definidos para cada actor (centros, profesionales, proveedores, autoridades)”, especifican. Con ello, los médicos de la sanidad privada dan el visto bueno al que apunta a ser uno de los
proyectos más potentes de la Fundación IDIS: su big data.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.