Ginecología y Obstetricia están atravesando actualmente una
transformación profunda, impulsada por la tecnología, el
rediseño de espacios y un enfoque preventivo centrado en la mujer. Algo fundamental para Elisa Llurba, jefa de Servicio de Obstetricia del
Hospital Vithas Barcelona, que asegura en
Redacción Médica que "La especialidad no se puede parar ya que los partos ocuren las 24 horas,
los 365 días del año". En las últimas décadas
ha crecido el interés por optimizar la atención, lo que ha llevado a replantear tanto la práctica clínica como la infraestructura y los modelos de hospitalización.
Para ella, el diseño de los hospitales requiere un cambio clave a la hora de dar a luz. "La mayoría de salas de parto están orientadas
como un quirófano", comenta. Esta disposición, heredada de décadas en las que el parto se concebía principalmente "como un proceso quirúrgico", afecta la comodidad y a la
vivencia emocional de las pacientes.
Espacios adaptados a la mujer
"La infraestructura debe
adaptarse a la mujer, no al revés. Debemos
acercar la casa al hospital en la medida de lo posible", señala. Esto implica crear espacios "más cálidos, naturales y flexibles", que permitan incluso "el uso de agua o de bañera y acompañamiento de la pareja". En definitiva, un entorno "menos frío y aséptico". Según la especialista, los hospitales de nueva construcción, como algunos centros de Vithas, ya incorporan estos principios desde el diseño, pensando en
un modelo de parto "más respetuoso".
Llurba insiste en que el parto se ha concebido tradicionalmente como un proceso quirúrgico, y esto ha dificultado que se cumplan "las expectativas" de las mujeres en
términos de intimidad, acompañamiento y de "respeto a su proceso" fisiológico. La solución, afirma, pasa por combinar "f
ormación, cultura organizativa y entornos adaptados" a las necesidades de la mujer.
En esta línea, un tema sensible es
la violencia obstétrica. La especialista advierte que no se trata solo de actos individuales de profesionales, sino de un problema estructural y cultural: "El término indica una falta de perspectiva de género hacia las condiciones que afectan a las mujeres. Es un
tipo de violencia machista que va más allá de la Ginecología y que se manifiesta
en todos los ámbitos de la salud de la mujer".
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Vithas Barcelona cuenta con espacios adaptados en las salas de parto con luz natural.
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El doble beneficio de la IA
En este contexto, uno de los
avances más relevantes de la última década es la integración de la
Inteligencia Artificial en el diagnóstico prenatal y la predicción de riesgos. "Está entrando de forma discreta en este momento, pero los estudios que están realizando con
algoritmos predictivos juegan un papel muy importante porque nos permiten obtener datos y respuestas de manera
mucho más rápida que lo que hacíamos antiguamente y de forma mucho más aproximada a la realidad", explica Llurba.
Estos algoritmos se aplican tanto a datos clínicos como a estudios de imagen, facilitando la "identificación de
anomalías fetales o situaciones de riesgo", como la madurez pulmonar del feto. La especialista subraya que esta tecnología no sustituye la
experiencia del profesional, sino que permite "
descartar a aquellas pacientes que no requieren un seguimiento específico y, en cambio, seleccionar mejor a las que necesitan una intervención más cercana o una monitorización intensiva"
El resultado es un doble beneficio: la tecnología
protege y respeta los partos fisiológicos, al tiempo que garantiza seguridad para los casos que requieren vigilancia especial. Además, herramientas como "telemetría y
aplicaciones de seguimiento" permiten acompañar a las pacientes incluso durante "procesos de inducción en casa", reforzando la
sensación de seguridad sin interferir en su experiencia.
La presión de una especialidad exigente
Ginecología y Obstetricia combinan
una fuerte demanda profesional. "Es una especialidad con carga emocional muy alta, y la exigencia va más allá de un tema técnico", reconoce Llurba. Y es que las mujeres de hoy en día no solo esperan seguridad y resultados clínicos, sino también
acompañamiento psicológico y participación en la toma de decisiones durante
todo el ciclo vital: desde la adolescencia y la vida reproductiva hasta la
menopausia. Según Llurba, la Ginecología ofrece un enfoque "muy holístico, muy integrativo, y es, probablemente, la especialidad médica más preventiva" porque permite
intervenir a lo largo de toda la vida de la mujer.
De la prevención al seguimiento postparto
En esta línea, la ginecóloga ha dedicado gran parte de su carrera al estudio de la
preeclampsia, una complicación grave del embarazo. Hoy en día, la detección precoz mediante
cribado en el primer trimestre y el tratamiento preventivo con aspirina a bajas dosis han reducido de manera importante la preeclampsia precoz, aquella que condiciona partos prematuros. "Hemos avanzado muchísimo en salvar vidas y
evitar muchos partos antes de tiempo gracias a esta implementación", asegura.
No obstante, la enfermedad se ha desplazado hacia
fases más tardías del embarazo, donde la prevención es más limitada. Además, investigaciones recientes han identificado un vínculo entre
complicaciones gestacionales y un mayor riesgo cardiovascular en la vida adulta de la mujer, lo que plantea nuevos desafíos de seguimiento postparto y prevención a largo plazo. "Estamos intentando aplicar tratamientos preventivos postparto para reducir el riesgo importante que tienen estas mujeres", explica.
La Medicina fetal también ha dado pasos disruptivos. La cirugía intrauterina permite
intervenir antes del nacimiento en casos de malformaciones o complicaciones graves, mejorando el pronóstico neonatal. A medio plazo, la placenta artificial podría ofrecer soluciones para la
prematuridad extrema o la restricción severa del crecimiento fetal, escenarios donde actualmente las opciones son muy limitadas.
"Estos avances nos permiten
tratar problemas antes de que ocurran y mejorar la salud de nuestros pacientes", dice Llurba, destacando el potencial de estas tecnologías para combinar
prevención, precisión y humanización.
Llurba apuesta por espacios "más cálidos, naturales y flexibles", que permitan incluso "el uso de agua o de bañera y acompañamiento de la pareja".
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Público y privado: enfoques complementarios
La experiencia de Llurba en el grupo Vithas se enmarca en un contexto específico. "Participar en un
proyecto que comienza desde cero" es, según explica, uno de los principales atractivos, al permitir diseñar "dinámicas de trabajo y procesos asistenciales" orientados a
un modelo más seguro, innovador y centrado en el paciente.
En este entorno, la infraestructura juega un papel clave. A diferencia de los hospitales diseñados
bajo modelos tradicionales, el nuevo enfoque parte de espacios pensados para facilitar la atención y situar a la paciente en el centro. A ello se suma un equipamiento "muy avanzado e innovador", que no solo
mejora la práctica clínica, sino también la gestión y los resultados asistenciales.
Más allá de la tecnología, subraya la importancia de los "
valores compartidos". Así, destaca que la apuesta por la calidad y la seguridad del paciente, alineada con "estándares internacionales exigentes", es uno de los elementos diferenciales del proyecto. "No es solo obtener beneficio económico, sino hacer la mejor atención asistencial para mejorar la salud de las personas", resume.
Trabajado en la sanidad pública como directora del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y ahora también en la privada, Llurba destaca diferencias claras en "la
gestión de recursos y la capacidad de innovar". Mientras el sistema público concentra la máxima
complejidad asistencial, la presión de la demanda dificulta la "implementación de modelos preventivos y holísticos".
En el ámbito privado, en cambio, la especialidad puede desarrollar "
modelos multidisciplinares y centrados en la prevención", con más flexibilidad para incorporar "nuevas tecnologías e infraestructuras adaptadas". "Nos permite dar
respuestas a demandas que van más allá de una atención especializada, integrando prevención, calidad de vida y acompañamiento psicológico", señala.
Una visión integral de la salud de la mujer
Si pudiera cambiar un solo aspecto del sistema de salud, Llurba lo tiene claro: incorporar de manera sistemática el enfoque integral de
hábitos de vida saludables en la práctica clínica. "Muchas pacientes con problemas de salud de la mujer, como
endometriosis, depresión o menopausia, se verían muy mejoradas por estas herramientas", afirma. Sin embargo, reconoce que su implementación requiere
coordinación, recursos y equipos multidisciplinares, algo aún "difícil" de lograr en la práctica.
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