Un amplio estudio científico publicado en la revista británica
The Lancet concluye que el
uso de paracetamol durante el embarazo no se asocia con un mayor riesgo de
autismo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) ni discapacidad intelectual en la población infantil. La investigación aporta una evaluación completa sobre una cuestión que ha generado inquietud social y controversia en los últimos meses después de las
declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, en las que sugería una relación causal entre este fármaco y trastornos del neurodesarrollo.
En el trabajo se han analizado
43 estudios observacionales realizados en distintos países publicados hasta septiembre de 2025. De ellos,
17 cumplieron los criterios metodológicos más exigentes y fueron incluidos en el metaanálisis. Así, se priorizaron los
diseños con comparación entre hermanos, considerados clave para controlar factores genéticos y ambientales compartidos dentro de una misma familia. Además, se consideraron únicamente estudios con
estimaciones ajustadas por comorbilidades maternas y otros tratamientos durante el embarazo, garantizando así la mayor fiabilidad de los resultados.
El paracetamol no supone un riesgo
Los investigadores
no encontraron ninguna asociación estadísticamente significativa entre la exposición prenatal al paracetamol y el diagnóstico posterior de autismo, TDAH o discapacidad intelectual. La ausencia de asociación se mantuvo en todas las combinaciones analizadas, confirmando que el paracetamol utilizado de forma adecuada
no supone un riesgo clínicamente relevante para el neurodesarrollo infantil.
El análisis ayuda a explicar por qué
investigaciones anteriores habían sugerido un ligero aumento del riesgo: Esas asociaciones probablemente se debían a
una confusión residual, es decir, la dificultad para separar el efecto del medicamento de otros factores como
la fiebre, el dolor, las infecciones maternas, determinadas comorbilidades o la predisposición genética compartida entre madre e hijo factores que pueden influir en el neurodesarrollo infantil de forma independiente al paracetamol. Cuando estos elementos se controlan adecuadamente, especialmente mediante diseños familiares,
la supuesta relación desaparece.
Recomendaciones principales
En este contexto,
el estudio respalda las recomendaciones actuales de las principales sociedades científicas y organismos reguladores internacionales, que continúan considerando el paracetamol como
el analgésico y antipirético de primera línea durante el embarazo cuando se utiliza según las indicaciones médicas. De hecho, los investigadores advierten que, además, evitar su uso basándose en evidencia incompleta o sesgada podría tener consecuencias no deseadas, ya que tanto
la fiebre como el dolor no tratados sí que pueden afectar negativamente en el embarazo.
La publicación del trabajo tiene lugar
tras meses de un debate público alimentado por las declaraciones políticas de Donald Trump, que vinculaban el paracetamol con el autismo sin base científica suficiente. A la luz de la evidencia actual, los autores consideran que el peso de los datos disponibles
no indica un aumento del riesgo de trastornos del neurodesarrollo asociado al uso de este medicamento durante la gestación.
De cara al futuro, señalan que la investigación debería centrarse en
mejorar la medición del consumo real de paracetamol, estandarizar los criterios diagnósticos y combinar estudios epidemiológicos con enfoques mecanísticos y familiares para resolver cualquier incertidumbre. Mientras tanto, el mensaje para la práctica clínica es claro: el paracetamol sigue siendo una opción segura y recomendada durante el embarazo cuando se utiliza de forma adecuada y bajo supervisión médica.
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