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El ritmo de crecimiento de la obesidad en España se acerca al de EEUU

Hay 10 veces más de niñas y 12 veces más de niños de 5 a 19 años que sufren sobrepeso que en 1975

Carlos Diéguez, director científico del Ciberobn.

11 nov 2019. 13.30H
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Carlos Diéguez, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber) de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), ha alertado de que el ritmo de crecimiento de la obesidad, responsable de más de 100.000 muertes al año, es ya muy parecido al de Estados Unidos, el más obeso del mundo. 

Un estudio del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona ya hizo el pasado mes de enero un pronóstico pesimista para el 2030: en España podría haber un 80 por ciento de hombres y un 55 por ciento de mujeres obesas. 

A día de hoy, el 25 por ciento de la población en España es obesa o tiene problemas de sobrepeso. "Nos asustan los datos, especialmente por la velocidad de los números en estos últimos años. Aunque, hemos de reconocerlo, no nos sorprenden", asegura Diéguez.

"La obesidad, como epidemia y como enfermedad de enfermedades, es una realidad a la que nos enfrentamos desde hace tiempo y que, lejos de detenerse, avanza peligrosamente hasta amenazar nuestro sistema universal de salud con un importante aumento del gasto sanitario para paliar los problemas derivados de ella. En 2016 se destinaron a esta causa 1.950 millones de euros y, si la evolución actual se mantiene, la cifra podría superar los 3.000 millones en los próximos 12 años", añade. 

El mapa de la obesidad en España


En cuanto a la población infantil y juvenil, España, con más de un 30 por ciento de niños entre 7 y 13 años con sobrepeso, ocupa el quinto puesto de Europa. Hoy hay 10 veces más de niñas y doce veces más de niños de 5 a 19 años que sufren obesidad que en 1975, subraya Unicef en su informe 'Estado Mundial de la Infancia'. En el año 2000 el sobrepeso alcanzaba a uno de cada diez jóvenes. Ahora, a uno de cada cinco. 

"Nos asustan los datos, especialmente por la velocidad de los números en estos últimos años"

A tenor de esta situación, aseguran que urge que las autoridades se pongan manos a la obra para frenar y revertir la epidemia con actuaciones y medidas concretas. "Basta ya de atribuir la obesidad a un problema estético o coyuntural y urge, insisto, abordarla como una enfermedad. Una enfermedad que se encuentra en el origen de otras muchas patologías que atentan contra la salud. Problemas cardiovasculares, de hipertensión arterial, respiratorios, músculo‐esqueléticos, infertilidad, etc. tienen una conexión directa con ella. Se ha documentado, por ejemplo, que la obesidad se relaciona con hasta 13 tipos de cáncer (mama, endometrio y colon los más comune", añade el director científico del Ciberobn. 

En otra esfera, también explican que se encuentran los trastornos mentales o estados depresivos de diferente magnitud derivados de un elevado peso; y de conducta alimentaria como la anorexia nerviosa o bulimia, cuyo centro de impacto está en la relación con la comida y las grandes oscilaciones de peso corporal.   

Niños con enfermedades de adultos


Por todo, la obesidad constituye un serio problema de salud pública y está asociada a un mayor riesgo de sufrir comorbilidades. Esto implica costes directos e indirectos sustanciales que suponen una gran presión para el sistema sanitario en su conjunto. Especialmente grave resulta en el caso de los niños, con un nivel de prevalencia muy elevado y que ha continuado creciendo en la última década.

Los niños obesos tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta (hasta en el 83 por ciento de los casos) y tienen más probabilidades de padecer, desde muy temprano, enfermedades asociadas a la obesidad como diabetes tipo 2 o hipertensión arterial, impropias, a priori, de su edad. 

"Hay que tomar medidas desde todos los estamentos implicados y hacerlo desde ya. Políticos, educadores, médicos, investigadores, industria alimentaria y agentes sociales en general, deberemos trabajar coordinados para revertir esta realidad de proporciones epidémicas", afirma.

Para ello, proponen medidas concretas como menús escolares equilibrados controlados por nutricionistas, educación alimentaria integral para padres e hijos, más horas de educación física en los colegios, oferta deportiva pública para combatir el sedentarismo e, incluso, con el complemento atractivo de las nuevas tecnologías. También proyectos ‘de salud’ en entornos profesionales y de ocio.

"Que las instituciones públicas, apoyadas por y en otros organismos, tomen conciencia del problema de la obesidad y destinen fondos para erradicarla es esencial en la sociedad actual", pide el director científico. 

El papel de la investigación del Ciberobn


"¿Y cuál es la responsabilidad de los investigadores en este reto? Sin duda avanzar en buscar y explorar dianas terapéuticas que favorezcan abordajes certeros y terapias eficaces. No buscamos vacunas infalibles. No nos dedicamos a descubrir pastillas mágicas que nos permitan comer cuanto se nos antoje sin engordar. Nuestra misión trata de abrir líneas de estudio, básicas y clínicas, y de activar programas que aborden la obesidad desde una perspectiva multifactorial e interdisciplinar a gran escala", apunta. 

"El campo de la nutrigenómica nos ha abierto grandes posibilidades"

"El campo de la nutrigenómica, por ejemplo, que estudia la influencia de los nutrientes en la expresión de los genes -prosigue Diéguez- nos ha abierto grandes posibilidades. El de la epigenómica o de cómo los factores ambientales unidos a patrones alimentarios concretos y al estilo de vida influyen en la microbiota y en la expresión de nuestros genes, también. El descubrimiento de la grasa parda (‘buena’) como aquella que se activa con el frío y funciona como una especie de calefacción natural que elimina aminoácidos que favorecen la diabetes y la obesidad, ha abierto una vía de enorme potencial en la lucha contra la obesidad".

Y prosigue: "La utilización de las nuevas tecnologías como realidad virtual, inteligencia artificial o videojuegos en terapias de obesidad infantil o trastornos de la conducta alimentaria, también nos caracterizan. Los avances en las dos hormonas protagonistas de la regulación del apetito como la leptina o la ghrelina; o el eje gastrohipotalámico se encuentran también en nuestra ‘guía de logros’". 


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