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El chat, una revolución en la Pediatría española que frena por 3 problemas

Expertos destacan que facilitaría tratar temas más sensibles, aunque alertan de dificultades organizativas y legales

Los pediatras Julio Díaz, Elena Montesinos y Santiago Jiménez, respectivamente.


25 abr 2026. 16.55H
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El aumento del uso del chat por adolescentes en servicios como la línea 024 de atención a la conducta suicida ha abierto un nuevo debate en el ámbito sanitario: si este modelo digital podría trasladarse a otras áreas asistenciales, ya que los jóvenes utilizan cada vez más canales escritos para expresar malestar o dudas, especialmente en contextos donde la vergüenza o el pudor dificultan la consulta presencial. En este escenario, tres pediatras consultados en Redacción Médica coinciden en el potencial del modelo en esta especialidad, sobre todo para tratar temas de sexualidad y enfermedades de transmisión sexual (ITS), aunque con matices sobre su viabilidad.

El problema parte de la propia naturaleza de la adolescenciala. "Es un periodo donde te sientes incomprendido por parte de todo el mundo", dice Julio Díaz, pediatra en el Centro de Salud de Ronda Histórica (Sevilla), destacando que no se trata solo de una cuestión médica, sino también emocional y social. En este punto coincide Elena Montesinos, especialista en el Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, que afirma que "es más difícil hablar con ellos" por los cambios emocionales propios de la edad.

Salud sexual e ITS: vergüenza, padres y silencio clínico


Aunque otro de las barreras es la dificultad de los adolescentes para hablar de ciertos temas en la consulta presencial, especialmente cuando están acompañados de sus padres. Díaz asegura que su presencia condiciona directamente el tipo de información que los menores están dispuestos a compartir: "Por ejemplo, cuando vienen con los padres, no responden a temas de sexualidad o relaciones sexuales" . Algo que preocupa a los especialistas porque "se está viendo una epidemia de ITS en adolescentes". Además, denuncia que "prácticamente no se habla de sexualidad en los centros de salud" y no siempre reciben información adecuada en otros entornos educativos.

Así, Montesinos confirma que este sería "uno de los principales usos" del chat, sobre todo porque "permitiría acceder a información más fiable que la que los jóvenes encuentran en internet" y que no consultan por "vergüenza".  Aparte, más allá de la salud sexual, la facultativa introduce otro bloque importante: los "factores psicosociales". En su opinión, el chat también podría ser útil para abordar problemas como "la ansiedad, el bullying o el consumo de sustancias", aspectos que los adolescentes tampoco consultan o lo hacen cuando "ya están avanzados".

Mientras, Santiago Jiménez, pediatra en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), también reconoce el potencial de un posible chat, pero insiste en que la confianza sigue siendo clave para que el paciente se exprese con libertad. De hecho, cuenta que hay pacientes solo llegan a abrirse cuando existe una relación previa. "Hay niños que me han contado cosas íntimas porque ya me conocen", señala, pero duda de que esa misma comunicación se produzca en un entorno digital sin vínculo previo. 

Y es que uno de los factores que, según explica, agrava esta dificultad es la organización del sistema pediátrico en España, que varía según la comunidad autónoma. "En Madrid se ven los niños hasta los 16 años, en Andalucía hasta los 14, y luego pasan al médico de Familia", detalla Díaz. Esta transición, afirma, genera una ruptura en la relación de confianza con el profesional sanitario justo en una etapa especialmente sensible. "Es un periodo donde ya tienes al adolescente a medio camino, y muchas veces se pierde ese vínculo", apunta.

Implementación: obstáculo estructural, confidencialidad y protección de datos


El punto donde aparecen más diferencias entre los pediatras es la implementación en el sistema. Por eso, Díaz defiende la creación de una figura específica dentro del sistema sanitario que se encargue de responder este tipo de consultas . "Podría ser alguien con formación sanitaria en salud sexual y reproductiva", propone, incluso comparándolo con figuras ya existentes como el epidemiólogo comunitario.

Jiménez, en cambio, muestra más escepticismo. "No veo que sea tan fácil la implementación en la sanidad pública", afirma. Su principal duda es organizativa: quién respondería, en qué horarios y con qué recursos. También cuestiona cómo se integraría el chat en la práctica diaria. "¿Cómo lo combinas con la consulta?", se pregunta, apuntando a la dificultad de gestionar el tiempo asistencial y la selección de pacientes.

El debate sobre la confidencialidad es otro de los puntos centrales. Díaz defiende la necesidad de sistemas "anónimos o semianónimos" que permitan a los adolescentes expresarse con libertad, reduciendo el miedo a ser identificados o juzgados. En su planteamiento, el objetivo no sería eliminar el control clínico, sino crear un entorno seguro donde el menor pueda consultar sin la presión que suele existir en la consulta presencial.

El pediatra insiste en que este tipo de plataformas deberían garantizar la protección de datos mediante "sistemas digitales seguros", en los que la identidad del usuario "no estuviera expuesta de forma directa". Aun así, la información sanitaria podría mantenerse vinculada a un "perfil clínico cifrado", de manera que el seguimiento médico fuera posible "sin comprometer la privacidad del menor".

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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.