Especialidades > Pediatría

Demasiado antibiótico en la cesárea compromete las defensas del bebé

Un estudio los relaciona con enfermedades como el asma

Los antimicrobianos solo deben prescribirse a los menores si se detectan infecciones.

09 feb 2017. 09.10H
SE LEE EN 3 minutos
POR REDACCIÓN
El  uso indebido de antibióticos en el parto daña el sistema inmune del recién nacido a veces de por vida. Y eso ayuda a explicar enfermedades sin aparente causa genética o ambiental como el asma, según han intuido los autores de un trabajo publicado en Science Translational Medicine.

En él se indaga en la indicación inadecuada de antimicrobianos en el momento del parto, por ejemplo cuando se practica una cesárea, como parte del protocolo establecido como medida preventiva pero sin razones objetivas que los justifiquen.

En efecto, los médicos han comprendido, durante mucho tiempo, que los antibióticos que protegen a los bebés de la infección también interrumpen el crecimiento normal de las bacterias del intestino; el nuevo estudio revela, en este sentido, que las consecuencias del uso rutinario de antibióticos todavía son más profundas y duraderas de lo esperado.

Según la investigación, hecha con ratones de laboratorio, la interrupción a corto plazo de las bacterias del intestino hace que las crías tengan más probabilidades de desarrollar neumonía y las hace más propensas a morir por la enfermedad.

A largo plazo, las interrupciones continuas de las bacterias del intestino al parecer causan un daño permanente del sistema inmune.

Dirigido por investigadores del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati, en Estados Unidos, el estudio da pie a un debate más amplio sobre el uso de antibióticos, incluyendo la práctica casi automática de prescribirlos a las mujeres antes de las cesáreas, según los autores.

“Es hora de empezar a presionar sobre las prácticas que se establecieron hace décadas, cuando nuestro nivel de comprensión era diferente”, ha apuntado el autor principal de la investigación, Hitesh Deshmukh, neonatólogo y biólogo pulmonar.

“Para prevenir la infección en un bebé, estamos exponiendo a 200 a los efectos no deseados de los antibióticos, cuando resulta posible un enfoque más equilibrado y matizado”, ha discurrido.

Se administran a un 30 por ciento de los neonatos

En casi todas las cesáreas que se practican en Estados Unidos se prescriben antibióticos a las madres poco antes del parto, y hasta el 30 por ciento de los recién nacidos en unidades de cuidados intensivos neonatales (NICU, por sus siglas en inglés) también los reciben.

Los tratamientos ayudan a prevenir las infecciones estreptocócicas del Grupo B (la principal causa de infecciones mortales en los recién nacidos) pero, en la mayoría de los casos, se administran como medida preventiva, no porque se hayan confirmado infecciones, ha incidido Deshmukh.

Una vez tomados, los antibióticos actúan contra una amplia gama de bacterias, ya sean buenas o malas. Las bacterias comensales o buenas desempeñan un papel vital en la construcción de un sistema inmune saludable. A juicio de Deshmukh, la buena noticia es que existen métodos para restaurar los niveles normales de bacterias.

De hecho, cuando los investigadores usaron estos métodos en ratones, se restauró su resistencia a la neumonía. Ahora, estos científicos están realizando un estudio clínico para evaluar la seguridad y los beneficios de limitar el uso de antibióticos entre las mujeres embarazadas y los recién nacidos.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.