Podemos aclara su postura sobre un fondo para compensar "daños" por vacunas

Javier Padilla, su asesor, aclara que su formación no está en contra del uso de estos productos sanitarios

Javier Padilla.

10 mar 2017. 09.10H
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POR REDACCIÓN
Tras la polémica generada en redes sociales por la noticia publicada por Redacción Médica sobre la pregunta parlamentaria del grupo parlamentario de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea en la que se sugería la creación de un fondo de compensación por daños derivados de las vacunas, Javier Padilla, asesor de la formación, ha matizado y explicado la propuesta en su blog, en la que precisa que la iniciativa no es una propuesta sino una petición de opinión al Gobierno.
 
Para empezar, Padilla ha precisado que “las vacunas son de los productos sanitarios con menor tasa de efectos adversos, pero tienen la singularidad de ser el producto sanitario con una mayor extensión en su aplicación, de modo que incluso con una tasa de bajos efectos adversos puede ser que alguno se haga presente. Todos los medicamentos y vacunas tienen efectos adversos, y quien diga que no es que no he leído nunca ningún ensayo clínico de seguridad y ni siquiera ha repasado una ficha técnica de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) o de la Agencia Europea del Medicamento (EMA)".
 
Por otro lado, advierte de que la generación de un fondo de compensación no tiene por qué conllevar la judicialización del acto vacunal, algo que no ha ocurrido en ninguno de los países donde “ya se ha implantado (existen 19 experiencias en países como Francia, Alemania, Dinamarca o Estados Unidos)”. Considera que, “en general, establecer estructuras que hagan ver a la gente que si tiene problemas con una actividad recomendada por el Estado (la vacunación) y por la cual el Estado tiene gran interés (por aquello de ser de las actividades de salud pública con mayor impacto en la morbimortalidad -sobre todo la infantil-) camina hacia una dinámica de restitución y compensación que debería ser básica en una sociedad democrática”.
 
Añade que “los países con mayores tasas de vacunación del mundo presentan programas de compensación de daños por efectos adversos de vacunas, donde el eje en su implantación no es el concepto efectos adversos de vacunas sino el concepto compensación, porque es una herramienta (…) para construir la confianza a través del debate racional y persuasivo".
 
Tutela paternalista
 
En este sentido critica que en ocasiones "nos da la sensación de que ejercemos una tutela paternalista sobre la población creyendo que cualquier evidencia de gris entre los polos ‘las vacunas no tienen ningún efecto segundario’ y el de ‘las vacunas son el mal y están hechas para controlarnos y llenarnos de sustancias sintéticas’  supone una disminución de la cobertura vacunal y una amenaza a la vacunación porque la gente no lo va a entender, pero no hay pruebas de esto, sino lo contrario, que son las estrategias de comunicación vertical, monolíticas, opacas y simplistas las que acaban influyendo en esas desconfianzas”. 

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