El
Parlamento europeo ha aprobado este martes el informe sobre la
Ley de medicamentos críticos, destinada reforzar la
competitividad del sector farmacéutico comunitario y a reducir, por ende, la dependencia de terceros países.
El informe, que ha contado con
503 votos a favor, 58 en contra y 108 abstenciones, no es preceptivo, pero sí asienta la postura de la Eurocámara sobre la citada
Ley de medicamentos críticos de cara a la apertura de la fase de trílogos. Si todo avanza según lo previsto, podría haber un acuerdo en firme al respecto
a lo largo del primer semestre del año.
A grandes rasgos, el informe sugiere el
impulso de proyectos industriales a lo largo y ancho del territorio UE para “crear, modernizar y mejorar la capacidad de fabricación” de fármacos con especial hincapié en los considerados como ‘críticos’, que son aquellos que no tienen equivalentes. Es decir, para los que no hay alternativas en contextos de escasez.
El Parlamento apoya que los gobiernos nacionales financien estos proyectos. “Las empresas que se benefician de apoyo financiero público deben cumplir obligaciones claras, como priorizar el suministro al mercado de la UE”, ha destacado la Eurocámara. En esta línea, las autoridades adjudicadoras de la UE tendrían que aplicar “requisitos de contratación pública que favorezcan a los productores que fabriquen una proporción significativa de estos medicamentos críticos” en el territorio comunitario.
El informe también destaca los beneficios de la contratación transfronteriza voluntaria para mejorar el suministro, en particular de medicamentos para enfermedades raras, antimicrobianos y otros tratamientos innovadores de alto coste o especializados. La Cámara pretende reducir el número de países que pueden participar en
procedimientos de contratación conjunta a al menos cinco (en comparación con los nueve de la propuesta inicial de la Comisión).
Para anticipar y gestionar mejor la escasez, los eurodiputados han pedido la creación de un mecanismo comunitario de coordinación de las
reservas nacionales y de contingencia de medicamentos esenciales.
También han defendido que la Comisión Europea tenga la facultad de decidir, como último recurso, la redistribución de medicamentos de una reserva nacional a otros países en caso de detectarse una escasez o una interrupción del suministro.
Unidad sobre la Ley de medicamentos críticos
El dirigente popular y ponente del informe
Tomislav Sokol ha celebrado el paso de un Parlamento europeo que deja claras sus “prioridades”. Entre ellas, ha hecho hincapié en la posibilidad de coordinar las reservas nacionales y las reservas de contingencia, impulsar la competitividad de la industria farmacéutica de la UE y abordar la escasez de medicamentos garantizando su accesibilidad y disponibilidad para los pacientes de la UE.
“También establecemos un principio claro y sólido para la contratación pública: el precio ya no puede ser el único criterio a la hora de adjudicar contratos de medicamentos. Deben tenerse en cuenta la seguridad del suministro, la resiliencia de las cadenas de producción y la capacidad de fabricación dentro de la UE”, ha añadido.
Por su parte, la eurodiputada del PP
Elena Nevado ha hecho un llamamiento a la “unidad” para hacer realidad “cuanto antes” un Reglamento europeo de medicamentos críticos que garantice la disponibilidad a medicamentos esenciales y facilite el acceso a ellos.
“Se ha hablado mucho de la necesidad de reforzar la autonomía estratégica del continente y de mejorar nuestra preparación frente a futuras crisis. La Ley de Medicamentos Críticos representa
una de las oportunidades más sólidas y concretas para avanzar en esa dirección”, ha señalado.
Aval del sector pharma
La propuesta cuenta también con el
aval del sector ‘pharma’, incluida Farmaindustria, que advierte en la futura norma un paso importante para el refuerzo de la seguridad, la disponibilidad y la accesibilidad del suministro de medicamentos en Europa.
Desde la
Federación Europea de la Industria Farmacéutica (Efpia) apuntaban, eso sí, que para que sea eficaz la norma debe ser proporcionada y evitar mecanismos amplios que puedan dispersar recursos y difuminar la línea entre problemas de suministro y retos más generales de acceso a medicamentos. En este contexto, sigue reclamando una definición más precisa de los “medicamentos de interés común”, limitada a casos de fallos claros del mercado.
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