El
Parlamento europeo avanza hacia una postura de consenso en torno a la futura
Ley de Biotecnología (BiotechAct) con una idea clara: fomentar la innovación terapéutica con financiación específica y desde un marco común que reduzca tiempos de acceso y no ponga en riesgo la seguridad de los pacientes. La Comisión de Salud Pública acogió el debate del proyecto de informe de la Eurocámara sobre la norma, elaborado junto a la Comisión de Industria, Investigación y Energía. Los ponentes destacaron la necesidad de crear un fondo monetario específico para nuevas empresas biotecnológicas,
reforzar la autonomía estratégica de la Unión Europea, reducir los plazos de los ensayos clínicos, mejorar la coordinación entre Estados miembro y garantizar el acceso a los nuevos tratamientos poniendo el foco en
medicamentos genéricos y biosimilares. Aunque imperó el consenso, durante el debate afloraron algunas dudas sobre el alcance del apoyo público, la
protección de la propiedad intelectual y la definición de nuevos proyectos estratégicos.
Los dos ponentes principales del proyecto de informe, el lituano
Vytenis Andriukatis, del Grupo Socialista, y el belga
Wouter Beke, del Partido Popular Europeo (PPE), defendieron que la futura Ley de Biotecnología ha de sustentarse sobre la competitividad industrial, la excelencia científica, la innovación, la equidad en el acceso a los tratamientos y la simplificación regulatoria. En el documento se apuesta por reforzar los ensayos clínicos, la cooperación transfronteriza, el uso de los datos sanitarios y la
Inteligencia Artificial (IA) con supervisión humana, así como la
financiación de startups biotecnológicas mediante un fondo específico con la colaboración del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y los bancos nacionales.
Un marco común europeo que favorezca proyectos estratégicos
Tanto Andriukatis como Beke (miembros de la Comisión de Salud Pública y de la de Industria, respectivamente) valoraron el tono colaborativo de los grupos parlamentarios a la hora de elaborar su informe. Se han registrado 390 enmiendas al proyecto, pero, según Andriukaitis, todas “se centran todas en torno a una misma idea”: que
la futura norma “debe conformar un marco europeo” y no convertirse en “un instrumento de enfoque meramente sectorial”.
“Europa debe ser un centro de excelencia en el ámbito de la biotecnología. Sin embargo, con la excelencia no basta”, afirmó el político lituano antes de reclamar un
ecosistema europeo integrado que evite la fragmentación entre hospitales, universidades, empresas e infraestructuras científicas. También pidió acelerar los ensayos clínicos con el apoyo de la
Agencia Europea del Medicamento (EMA), impulsar proyectos estratégicos europeos y reforzar la investigación en enfermedades raras. “Se trata de que toda Europa se convierta en un único ecosistema, sin solapamientos, con licencias más rápidas y mejor cooperación transfronteriza. También es esencial la interoperabilidad y la interconectividad de las redes europeas”, añadió.
A juicio de Beke, la biotecnología ha dejado de ser únicamente una cuestión sanitaria para convertirse en un elemento de competencia geopolítica e industrial. El eurodiputado belga defendió que la futura ley debe reducir la carga administrativa, simplificar los procedimientos y
favorecer proyectos estratégicos con participación de varios Estados miembro. También respaldó la creación de un comité europeo de expertos para agilizar los ensayos clínicos sin reducir los estándares de calidad e insistió en la creación de un Fondo para Empresas Biotecnológicas Sanitarias como elemento “esencial” para “superar las dificultades de crecimiento de las startups”.
La ponente suplente de la Comisión de Salud Pública Ingeborg Ter Laak, del PPE, respaldó el trabajo de Andriukaitis y Beke, al respecto de lo cual destacó “especialmente” la importancia que se da en el informe a “los datos de calidad”, algo que, según dijo, también ha celebrado el sector biotecnológico. “Un marco operativo para los ensayos clínicos que ponga a los pacientes en el centro, pero que a la vez refuerce la competitividad de la Unión Europea y de las inversiones, son esenciales para
garantizar que los pacientes reciban los cuidados que necesitan y que merecen a tiempo”, señaló.
En nombre del ponente suplente de la Comisión de Industria Dario Nardella, del Grupo Socialista, Andriukaitis defendió un ecosistema europeo integrado que conecte hospitales, centros de investigación, empresas y pacientes mediante un apoyo público condicionado. También pidió un marco europeo de financiación que cubra toda la cadena de valor y reclamó
mayor ambición para reducir los plazos de autorización de los ensayos clínicos. “Se va a reducir el plazo de 106 a 72 días, pero Estados Unidos y China tienen plazos de 30 días únicamente”, recordó. El italiano defendió un “uso responsable” de los datos y la IA que permita, eso sí, “garantizar la interoperabilidad”. Por último, dijo afrontar “con cautela” la ampliación propuesta sobre la propiedad intelectual: “De momento, no hay pruebas”.
De la Pisa incide en el enfoque ético de la innovación
La eurodiputada española Margarita de la Pisa, de Vox, coincidió con buena parte del planteamiento de los ponentes. “Hoy la biotecnología nos proporciona la capacidad de encontrar herramientas terapéuticas innovadoras que transformen la vida de millones de personas y, a la vez, ser útil para reforzar la competitividad y autonomía estratégica de la Unión”, indicó, si bien advirtió del
“riesgo” que conlleva “invertir en innovación en el sector salud”.
Al respecto reconoció que la creación de nuevas categorías de proyectos estratégicos europeos “puede ser útil”, aunque reclamó más información para “entender cuál es la diferencia práctica” entre ellos. “
Nos preocupa que la letra pequeña se quede fuera del control parlamentario. Debemos conseguir la participación de proyectos que cubran todas las etapas de cadena de valor, investigación, innovación, desarrollo y producción en Europa. Tener presente cada uno de los escalones para atender las necesidades antes de que haya problemas y se interrumpa la actividad y nos deje otra vez en desventaja”, expuso.
Sobre la reducción de los tiempos de desarrollo de nuevas terapias, subrayó que sólo será positiva “si no compromete la seguridad de los pacientes y la evaluación ética”. “Tenemos el talento, el conocimiento y la
base cultural de cuidado de la vida del ser humano para que la biotecnología europea no pueda quedarse en una promesa. De este reglamento depende que seamos líderes no sólo en publicar artículos, sino también en conseguir la transferencia tecnológica. Todo depende de que Europa se comprometa y alimente esta iniciativa y las oportunidades para que las nuevas herramientas terapéuticas lleguen a los pacientes que más lo necesitan”, sentenció.
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