El Gobierno ha dado este martes un importante paso hacia la aprobación de la
nueva Ley del Estatuto Marco, pero eso no quiere decir que la norma haya entrado en vigor. De hecho,
aún le queda un largo camino que recorrer para ello, sobre todo teniendo en cuenta las dificultades del Gobierno para recabar apoyos suficientes en el Congreso en un clima de tensión e inestabilidad creciente.
Lo que ha aprobado el Consejo de Ministros es el anteproyecto de ley, basado en el
texto acordado en enero entre cuatro de los sindicatos del Ámbito de Negociación (CCOO, UGT, CSIF y Satse) y el Ministerio de Sanidad, con los
matices pactados en el seno del Gobierno.
Ahora el documento se someterá a audiencia e información pública, una fase durante la que
cualquier interesado, como los colegios oficiales y las sociedades científicas, podrán presentar aportaciones o alegaciones que el equipo ministerial analizará para decidir si se incorporan o no al texto.
Una vez superado ese trámite,
el documento se volverá a elevar al Consejo de Ministros, ya como proyecto de ley. Cuando se apruebe en Moncloa, se remitirá a la Mesa del Congreso, que lo calificará para dar inicio a su tramitación parlamentaria en las Cortes.
La fase de enmiendas en el Congreso
El texto se publicará en el Boletín Oficial de la Cámara Baja, tras lo cual se abrirá el periodo para que los grupos parlamentarios puedan registrar enmiendas a la totalidad, ya sean de devolución o con texto alternativo. Si eso ocurriera,
el pleno acogería el debate a la totalidad. En caso de que se aprobara una enmienda de devolución, el texto se remitiría de nuevo al Gobierno. Si saliera adelante una con texto alternativo, se enviaría a la Comisión de Sanidad y se abriría un plazo para presentar enmiendas al articulado sobre ese nuevo texto.
Si no se registrara ninguna enmienda a la totalidad o se rechazara en el pleno, comenzaría el
periodo de enmiendas al articulado sobre el texto aprobado por el Consejo de Ministros. Sería esta la fase crítica de negociación entre los grupos parlamentarios. La Comisión nombraría una Ponencia integrada por varios diputados para que redacten un informe, que se habría de debatir en la propia Comisión de Sanidad.
Último filtro: los debates en el Congreso y el Senado
Una vez acordadas todas las enmiendas, el dictamen de la Comisión se remitiría a la Presidencia del Congreso para someterlo a debate en el pleno. Si el proyecto se rechazara, decaería definitivamente. Si se aprobara,
tendría que pasar el filtro del Senado, que podría enmendarlo o vetarlo.
Por último, los cambios aprobados en la Cámara Alta se someterían a consideración en el pleno del Congreso antes de quedar aprobado.
El último paso sería su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
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