Veterinaria reclama incentivos para sostener las guardias fuera de horario

Distintos modelos europeos apuestan por esta solución para el establecimiento de la atención continuada

El presidente de la OCV, Gonzalo Moreno del Val.


26 jun 2026. 14.25H
La atención continuada está garantizada en el Sistema Nacional de Salud (SNS). De esta forma, se asisten los casos urgentes fuera de los horarios habituales de jornada laboral. Esta situación no se repite de igual manera en el caso de la salud animal. Por ello, la diputada de Coalición Canaria, Cristina Valido, preguntó al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 si prevé adoptar algún cambio en la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, para regular los servicios de guardia de Veterinaria en España e implantarlos de manera uniforme en todas las comunidades autónomas. El departamento gubernamental afirma que no se modificará dicha normativa, que se complementará en los próximos meses con tres reales decretos. Respecto a la cuestión, la entidad señala que esta debe ser debatida en profundidad con todas las instituciones y sectores que pudieran verse afectados por su implantación. Desde la Organización Colegial Veterinaria (OCV) reconocen que su establecimiento no será sencillo, aunque existen medidas que pueden asegurar al veterinario de guardia.

El presidente de la entidad colegial, Gonzalo Moreno del Val, remarca a Redacción Médica que la principal dificultad se halla en el carácter privado de la asistencia animal. Así, no todas las clínicas veterinarias están interesadas en realizar guardias, dado que no reciben el volumen suficiente de casos para abrir en fin de semana o por la noche. No hay que olvidar que el número de intervenciones en estas franjas temporales depende del volumen de animales de compañía y de granja registrados en un determinado territorio.

Este escenario hace que en algunos enclaves sea complicado contar con un servicio de atención continuada veterinaria. Este es el caso de Ceuta, Melilla, áreas rurales con un alto grado de despoblación o las islas menores, como Lanzarote o Fuerteventura. "Cada vez hay menos profesionales dispuestos a hacerlas porque no les salen rentables", ha lamentado Moreno del Val.

Posibles opciones para garantizar las guardias veterinarias


La incidencia en la estabilidad económica de las clínicas dificulta que estas quieran sumarse a la cobertura asistencial en turnos nocturnos, fin de semana o festivos. La falta de rentabilidad complica el establecimiento de un servicio que el presidente de la OCV considera fundamental. Motivo por el que propone que el Gobierno busque soluciones para asegurar la existencia de un veterinario de guardia.

Para ello, aboga por prestar atención a los modelos de otros países de entorno. Por ejemplo, Moreno del Val explica que la legislación de Rumanía obliga a que exista atención veterinaria continuada en un radio de 30 minutos de distancia desde cualquier punto de su territorio. En caso de que esta no pueda ser garantizada, las autoridades nacionales tienen la obligación de establecer medidas para asegurar la presencia de este perfil en determinados horarios. Por norma general, esta es posible a partir de incentivos económicos.

"Cada vez hay menos profesionales dispuestos a hacer guardias porque no les salen rentables"


La suplementación de los ingresos por guardia mediante ayudas públicas podría ser una solución también en el caso de España. “Son cuestiones que ya se están haciendo en algunos países y que habría que abordar en algún momento”, ha apuntado el máximo representante de la profesión. Esta respuesta también ayudaría a la llegada de veterinarios al ámbito rural, como sucede con médicos o farmacéuticos.

¿Cómo se organizan las guardias veterinarias en la actualidad?


La organización de la atención continuada en el ámbito de la salud animal se asemeja en algunos aspectos a cómo se lleva a cabo en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Principalmente, porque suele estructurarse en turnos rotativos, en el caso de que esta sea presencial. También existe la posibilidad de que el veterinario cuente con un teléfono al que dirigir las llamadas de urgencia y acudir a la clínica cuando es necesario.

No obstante, el formato cambia según el tipo de centro. Mientras que los hospitales disponen de una mayor plantilla y pueden organizarse en turnos, las clínicas de menor tamaño optan por las guardias localizadas a través de un teléfono. Asimismo, muchos negocios pequeños deciden unirse para rotar uno cada noche y, así, distribuir de manera equitativa la carga de trabajo.

Las guardias en el ámbito de Veterinaria siguen sin regulación legislativa. Valido afirma que estas favorecen al bienestar animal, pero también a la salud pública. El camino está abierto en algunos países del Viejo Continente. La cuestión será ver hacia dónde se dirige España.
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