Los
técnicos superiores del ámbito sanitario buscan dar un vuelco a su formación. Y es que este colectivo demanda que
cuatro de los ciclos existentes se conviertan en estudios universitarios. En concreto, apuestan por la unificación de Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear con Radioterapia y Dosimetría para la creación de
un grado radiológico y la de Laboratorio Clínico y Biomédico con Anatomía Patológica y Citodiagnóstico para uno focalizado en competencias analíticas. En el caso del primero, el Ministerio de Sanidad ya estudia la posibilidad de implantar un grado en Imagen Médica, aupado por las labores del grupo de trabajo. La situación es algo distinta en el segundo, aunque, poco a poco, el departamento gubernamental desbloquea las conversaciones sobre esta formación.
Fuentes del Ministerio de Sanidad han revelado a este diario que en este momento "se está constituyendo
el grupo de trabajo que realizará la valoración" de un hipotético grado de
Laboratorio Biomédico. Una agrupación a la que se han apuntado ya
cuatro comunidades autónomas.
Mientras, distintas asociaciones en defensa de la creación de este grado esperan a su establecimiento. "Nos avisarán para incorporarnos cuando esté la documentación recopilada y el grupo en funcionamiento", ha señalado el presidente de la Asociación Española de Técnicos de Laboratorio (Aetel), Juan Carlos Rodríguez, a
Redacción Médica. Precisamente, esta entidad ha entregado al departamento encabezado por Mónica García
un gran dosier sobre la situación de la formación en Europa y las cartas de sociedades científicas y distintas agrupaciones de índole nacional e internacional.
Diferencias con el resto de Europa
Los técnicos sanitarios presentes en los laboratorios clínicos del Sistema Nacional de Salud (SNS) acostumbran a contar con una titulación de Formación Profesional. En concreto, realizan alguno de los ciclos superiores impartidos en España, compuestos de dos años, que
suman 2.000 horas lectivas. Un tiempo que palidece frente al que requieren sus homólogos del resto del continente.
Y es que buena parte de los países de Europa incluyen a Laboratorio Clínico o Biomédico en el catálogo de titulaciones universitarias. Por ejemplo,
Portugal cuenta con una carrera de cuatro años, con lo que se alcanzan los 240 créditos ECTS. Misma situación se da en Irlanda, Dinamarca, Países Bajos o Grecia. En otros lugares, las formaciones existentes para análisis biomédicos y realización de pruebas diagnósticas
requieren de tres años en la facultad. Países como Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Noruega, Suecia, Suiza o Reino Unido siguen este modelo.
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La mayoría de técnicos de laboratorio europeos estudian entre tres y cuatro años
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Esta diferencia de horas impide que los técnicos españoles puedan equipararse a los profesionales de Europa. Así, estos egresados
suelen tener problemas para homologar su título, lo que les impide optar a plazas fuera del país. Precisamente, esta discriminación frente al resto del continente es una de las razones principales por las que los distintos representantes del colectivo piden la actualización de los ciclos con la vista puesta en el estamento universitario. Una de las reclamaciones que encabezó las
protestas desarrolladas a finales de 2025.
Apoyo de las sociedades médicas
En particular, el sector de los técnicos superiores de laboratorio aboga por
la constitución de un gado universitario de cuatro años y, por ende, 240 créditos ECTS. De esta forma, la formación equivaldría al nivel seis del Marco Europeo de Cualificación, con lo que se permitiría la homologación de la titulación en otros países y la circulación trasnacional de los citados profesionales.
Una propuesta que cuenta con
el respaldo de distintas sociedades científicas del arco sanitario. Así, los técnicos de laboratorio -al igual que los del ámbito de Radiología- ostentan cartas de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP), la Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Sociedad Española de Inmunología (SEI) o la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (Semnim), entre otras. A su vez, han recibido el visto bueno de la European Federation of Radiographer Socieities (EFRS), la European Association of Biomedical Scientists (EPBS) y la European Respiratory Society (ERS).
Desde el colectivo se espera que el arranque de las reuniones sirva para avanzar en la creación del grado. Y es que, bajo su prisma, no solo se debe invertir en la compra de tecnología en los hospitales. También hay que
adecuar la formación de los sanitarios que los manejarán.
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