Los veterinarios españoles exigen prevención ante el nuevo mapa de zoonosis

Especialistas advierten de que el cambio climático y la globalización aumentan la circulación de estos patógenos

Ana Fresno, Ramón García, Rufino Álamo e Irina Garcia.


06 jul 2026. 05.00H
La transformación acelerada de los ecosistemas terrestres fuerza a las administraciones a abordar la salud pública desde un nuevo prisma: el denominado ‘One Health’, que viene a integrar en un solo concepto la sanidad humana, la animal y el medio ambiente. El objetivo es frenar, en la medida de lo posible, la circulación y transmisión de patógenos zoonóticos que en el pasado eran residuales pero que, debido a los cambios en el clima y en los entornos naturales, así como a la globalización, tienen una presencia cada vez mayor en España.

Voces autorizadas del ámbito de la Veterinaria detallan a Redacción Médica, con motivo del Día Mundial de la Zoonosis que se celebra este 6 de julio, cuáles son los retos que arrastra consigo a corto y medio plazo este fenómeno. Y todas coinciden en un punto esencial: la necesidad de reforzar las herramientas de detección precoz de este tipo de patógenos.

“Además, preocupa especialmente la circulación de bacterias zoonósicas portadoras de genes de resistencia a los antimicrobianos”, detalla Ana Fresno, veterinaria e investigadora del departamento de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Santiago de Compostela (USC), quien señala que la aparición y diseminación de estos microorganismos “dificulta el tratamiento de las infecciones, aumenta el riesgo de transmisión entre animales y personas y supone un desafío añadido para los sistemas sanitarios”. La vigilancia “debe considerarse, por tanto, una prioridad dentro de las estrategias de control de las zoonosis”.

Fresno subraya, en este sentido, a medio plazo “el principal reto es anticiparse al incremento del riesgo de enfermedades emergentes asociado al cambio climático, la alteración de los ecosistemas y la creciente interacción entre animales y seres humanos”, pues son factores que “favorecen la expansión de vectores y reservorios”. En el caso de España, añade, estos desafíos “adquieren una relevancia especial por su elevada biodiversidad, su posición geográfica (como puente entre Europa y África), su densidad poblacional y la expansión de vectores como garrapatas y mosquitos”.

El riesgo de la “próxima pandemia”


Una advertencia a la que se suma Ramón García, quien además de haber sido responsable del Colegio de Veterinarios de las Islas Baleares (hasta este mismo julio) es responsable del área de Zoonosis del Govern. En declaraciones a este periódico, el veterinario reitera que el calentamiento global y el consiguiente establecimiento de mosquitos, garrapatas y otros transmisores en zonas que antaño “no solían ser problemáticas” abre un nuevo e inédito escenario zoonótico en España.

"La gripe aviar es un virus súper transmisible en personas y además en una población que no está inmunizada, es de gran preocupación que sea la próxima pandemia"


“Por ejemplo, hemos vivido durante estos últimos años la expansión del mosquito tigre prácticamente ya a nivel de toda la península, y por tanto de las enfermedades que pueden transmitir, como las arbovirosis”, expone García, quien alude a su vez a la entrada de otros patógenos como el virus del Nilo occidental o la fiebre de Crimea-Congo. “Poco a poco vamos a ir observando cómo aparecen casos de este tipo de enfermedades asociadas a vectores”, advierte.

El propio Ramón García apunta a otro factor que preocupa también a las administraciones españolas: el de la gripe aviar, que está causando algunos estragos en el ámbito de la sanidad animal. “Antes estaba prácticamente circunscrito a las aves y de vez en cuando había algún caso humano en personas con una exposición bastante cercana y extensa -explica-. Pero ahora está habiendo, desde hace unos años, que es un virus que está haciendo un salto entre especies”. De hecho, “es muy probable que pase a los humanos cuando ahora son solo casos muy esporádicos y en contextos de muchísimo contacto con animales”.

García no duda al apuntar que esta “gran preocupación” del sector puede acabar siendo “la próxima pandemia”.

Financiación de la investigación e innovación en zoonótica


También Rufino Álamo, presidente del Consejo de Colegios de Veterinarios de Castilla y León, pone el énfasis sobre la detección precoz. “El 65 por ciento de las enfermedades infecciosa son compartidas entre las personas y los animales; hablamos de más de 1.400 patologías, y está habiendo un continuo de enfermedades emergentes en el territorio”, sostiene. La globalización (el constante flujo de personas) y el cambio climático están detrás de este fenómeno.

“Todo ello pone de manifiesto la necesidad de intensificar los sistemas de vigilancia para estar preparados a los nuevos retos, que antes nos parecían exóticos y ahora se han convertido en una urgencia. La crisis del hantavirus, indica, da buena muestra de ello.

Desde el departamento de Ciencia Animal de la Universidad de Lleida, Irina García, subdirectora de Campus y Desarrollo Estratégico Veterinario, constata que alrededor del 75 por ciento de las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas, lo que a su juicio “pone de manifiesto que la salud humana depende directamente de la animal y del estado de los ecosistemas”.

“En España tenemos varios factores que hacen que debamos estar especialmente atentos -comienza-. Somos un puente entre África y Europa, existe un movimiento constante de personas, animales y mercancías y, además, el cambio climático está modificando la distribución de muchos vectores”. En este sentido, conviene en que enfermedades transmitidas por mosquitos o garrapatas y que hace unos años “eran excepcionales, desde la fiebre del Nilo occidental hasta la influenza aviar o la rabia, “hoy empiezan a formar parte” de la “realidad” estatal y europea.

“No creo que debamos vivir con miedo a una nueva pandemia, pero sí asumir que este tipo de brotes serán cada vez más frecuentes. La mejor herramienta sigue siendo la prevención -sentencia-. Necesitamos invertir en vigilancia epidemiológica, bioseguridad, investigación y divulgación científica, pero también fortalecer la colaboración entre la sanidad animal, la salud pública y la salud ambiental. Muchas veces los veterinarios detectamos un problema en los animales mucho antes de que llegue a las personas. Ahí es donde realmente empieza la protección de la salud pública, y esa es justamente la filosofía One Health”.
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