Se empieza a perfilar cómo se materializará el desarrollo de las especialidades odontológicas. El
apoyo de hasta nueve comunidades autónomas a esta iniciativa y la predisposición del Ministerio de Sanidad genera un
optimismo comedido en el sector.
En las propuestas de memoria para las distintas especialidades en las que trabaja la Comisión de Especialidades Odontológicas (en la que se integran sociedades científicas, la Conferencia de Decanos de Odontología y el Consejo General de Dentistas de España), se plantea que
la formación de los especialistas odontológicos se realice en un "formato escuela", en las universidades u otros centros privados, acreditados y auditados por el Ministerio de Sanidad. Estos
cursos tendrán una duración de dos a tres años (según la especialidad), con un
examen previo nacional para ordenar por mérito y capacidad a los aspirantes, todo bajo la
supervisión del Ministerio de Sanidad. Asimismo, las memorias proponen herramientas que eviten que el factor económico constituya una limitación para el acceso de los interesados a estas formaciones especializadas.
A juicio del presidente de la Comisión,
Daniel Torres, las circunsancias actuales "
descartarían la posibildad de implementar un modelo DIR, una especie de MIR para los dentistas", según ha explicado a
Redacción Médica. "Los países con cobertura amplia integran plenamente la Odontología en el sistema sanitario público, lo que genera un
volumen asistencial suficiente para sostener programas de residencia financiados por el Estado. Por el contrario, en países donde la Odontología permanece mayoritariamente fuera de la cartera pública,
el sistema sanitario carece de pacientes y presupuesto para formar especialistas, lo que conduce inevitablemente a modelos basados en un formato escuela, sin que ello suponga la inexistencia de especialidades", ha detallado.
El catedrático de Cirugía Oral ha añadido que, para cualquier residencia de Formación Sanitaria Especializada (FSE) se necesita un entorno en el que
haya contratada un conjunto de personas suficiente, una masa crítica, que permita dicha formación. En el caso de MIR y EIR, por ejemplo, en los hospitales. "Eso en la Odontología española no existe.
No hay centros asistenciales puros, públicos o privados, con diez odontólogos que ejerzan en una sola área especializada", ha asegurado.
"El día en que haya servicios hospitalarios públicos con especialistas contratados, podremos hablar del modelo de residencia en Odontología. El modelo DIR no se puede plantear actualmente porque
la realidad va en contra", ha agregado Torres. Por ello, la formación de los especialistas odontológicos se realizará en formato escuela, en universidades públicas o privadas u otros centros acreditados y auditados por el Ministerio, donde "haya una masa crítica de un ámbito determinado para formar a especialistas,
como en el resto de Europa".
Examen de acceso y supervisión de Sanidad
El presidente de la Comisión de Especialidades Odontológicas ha insistido en que el acceso a la formación para ser especialista odontológico debe basarse
"en el mérito y la capacidad". Por eso habrá un examen nacional al que se deberán presentar los odontólogos, y esta prueba ordenará, al igual que la selectividad, a los
aspirantes para elegir la especialidad y el centro en el que realizar la formación. "Que haya un examen de acceso no significa que sea un MIR ni tampoco una residencia;
hay muchas personas que piensan que, como hay un examen tipo MIR, el resto de la formación sigue los mismos principios, cuando ya hemos explicado que esto no es viable actualmente", ha puntualizado.
Asimismo,
el Ministerio de Sanidad supervisará tanto el proceso de acceso a la formación de especialista como los centros de formación y los profesionales acreditados para llevarla a cabo. "El tiempo de formación debe ser adecuado al marco europeo, entre dos y tres años, según la especialidad, y el número de pacientes tratados debe ser similar. Se trata de
trasladar las especialidades europeas a la realidad española con los mismos estándares", ha detallado Torres. También será el Ministerio de Sanidad quien dicte, finalmente, el programa formativo de cada especialidad odontológica.
Otro de los aspectos que Torres propondrá al Ministerio de Sanidad es que
el factor económico no constituya un obstáculo para los interesados. "Existen herramientas para conseguir esto. Por ejemplo, en la universidad, hace años los precios de las tasas eran fijados por el Ministerio de Educación. Además, existían (y existen) amplias bolsas de ayudas al estudio. Actualmente, en la mayoría de las universidades la primera matrícula es gratuita. Es decir, poco a poco,
hemos conseguido que el estatus económico sea un impedimento cada vez menor para la formación universitaria. Los poderes públicos cuentan con un presupuesto más que suficiente para poner en práctica estas herramientas. Es una decisión política, tal como se ha observado en la evolución, por ejemplo, del coste de los estudios universitarios", ha reflexionado.
En otro sentido, el presidente de la Comisión de Especialidades Odontológicas ha hecho hincapié en que España "no es que esté a la cola de Europa en el desarrollo de las especialidades en Odontología, es que
ni siquiera ve el último vagón. Hemos perdido el tren y debemos ser conscientes y hacer conscientes a los poderes políticos que deben hacer un esfuerzo extra, continuado y decidido para alcanzarlo. En el ámbito de las especialidades odontológicas, que ya se apuntaban en la Ley 10/86,
hace ya 40 años que la legislación en Odontología está parada y
no podemos esperar más".
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