Con motivo del Día del Niño, que se celebra el 15 de abril, el Consejo General de Dentistas insiste en la importancia de mantener una óptima
salud bucodental desde las primeras etapas de la vida para evitar posibles patologías en la edad adulta. Lo cierto es que los nuevos datos publicados en el libro blanco '
La Salud Oral en España: Análisis de un Cuarto de Siglo' revelan una situación preocupante respecto a la salud bucodental de la población infantil. Según estas estadísticas, la
falta de supervisión adulta y los hábitos de higiene insuficientes están marcando el desarrollo dental de los más jóvenes.
Caries, gingivitis y escasa higiene bucodental
Uno de los datos más llamativos se centra en la rutina de higiene diaria. Solo
uno de cada dos menores se cepilla los dientes, al menos, dos veces al día. Además, entre aquellos que sí mantienen el hábito, el 60 por ciento le dedica
menos de los dos minutos recomendados a la limpieza.
Asimismo, entre el 40 y el 60 por ciento de los niños de entre 6 y 8 años se cepillan los dientes solos, sin la supervisión de un adulto. Las consecuencias son claras: el
16 por ciento de los niños de 3-4 años presentan caries. El porcentaje de menores de 5-6 años con al menos un diente primario cariado u obturado se eleva al 31 por ciento, lo que supone que 242.000 menores de esas edades están afectados. Además, solo reciben tratamiento dental 2 de cada 10 dientes temporales cariados.
La falta de higiene también se traduce en problemas como la
gingivitis o sarro, una patología que presenta el
48 por ciento de los menores y que pone de manifiesto la necesidad de reforzar la prevención desde edades tempranas.
Desde el Consejo General de Dentistas recomiendan que el
cepillado hasta los 8 años sea supervisado por un adulto. Se debe realizar, al menos, dos veces al día, por la mañana y por la noche. Además, hay que usar pasta dentífrica de 1000 ppm si el niño tiene menos de 6 años y de 1450 ppm a partir de esta edad.
Recomendaciones dentales
La primera visita al dentista debe realizarse con el
primer año de vida y repetirla anualmente, para que el profesional pueda detectar el
riesgo de caries y posibles anomalías en la erupción dentaria. Además, el profesional dará pautas de alimentación saludable, higiene bucodental y prevención de traumatismos.
Más tarde, a los 6-7 años, se debe extremar la vigilancia sobre los
hábitos perjudiciales de los menores, como la succión del pulgar, la respiración oral o la interposición de la lengua. El
desarrollo de los maxilares también muestra desafíos significativos: el 22 por ciento de los menores presenta una maloclusión moderada o severa que requiere corrección y un 15 por ciento adicional se encuentra actualmente en fase de tratamiento activo para corregir estos problemas de mordida.
Ante estas cifras, el Consejo General de Dentistas destaca la importancia crucial de acudir al dentista a edades tempranas, ya que el 30 por ciento de los niños de 6 años nunca ha visitado una clínica dental. La detección temprana de
problemas de mordida o alineación permite aplicar soluciones innovadoras como la ortodoncia interceptiva invisible. Este tratamiento no solo garantiza una corrección eficaz y funcional de la dentadura, sino que ofrece ventajas significativas para los pacientes más jóvenes, ya que, al ser prácticamente imperceptible, evita el impacto psicológico que a veces suponen los métodos tradicionales. Asimismo, al ser removible, facilita un cepillado profundo, reduce las molestias y se adapta perfectamente al ritmo de vida activo de los niños. Corregir la maloclusión en etapas de crecimiento no es solo una cuestión estética, es la mejor
forma de prevenir complicaciones futuras y asegurar una funcionalidad bucodental para siempre.
El presidente del Consejo General de Dentistas, Óscar Castro Reino, incide en la importancia de que los menores adquieran unos buenos hábitos de higiene bucodental y de alimentación desde la primera etapa de su vida: "También es recomendable que la primera visita al dentista se realice cuando cumplen un año. Esto no solo sirve para
detectar anomalías de forma precoz y tratarlas cuanto antes, sino para que el niño se familiarice con el entorno de la clínica, evitando que en el futuro desarrolle fobia al dentista".
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