La
fisioterapia respiratoria sigue siendo una gran desconocida para buena parte de la sociedad y, sorprendentemente, también para muchas administraciones sanitarias. A pesar de su enorme impacto en la salud y la calidad de vida de miles de personas, esta especialidad continúa sin contar con un
reconocimiento oficial específico dentro del sistema sanitario español.
Y no, la fisioterapia respiratoria no consiste en “dar masajes en los pulmones”; Reducir esta disciplina a técnicas manuales es simplificar una especialidad altamente compleja, basada en
conocimientos avanzados de fisiología respiratoria, ventilación mecánica, manejo de secreciones, ejercicio terapéutico y adaptación de tecnología sanitaria.
La fisioterapia respiratoria trabaja con personas que padecen
enfermedades respiratorias agudas y crónicas, enfermedades neuromusculares,
patologías degenerativas,
pacientes críticos en UCI, personas con EPOC, fibrosis quística, bronquiectasias, ELA, lesiones medulares o secuelas respiratorias tras infecciones graves, entre muchas otras situaciones clínicas.
El fisioterapeuta respiratorio
evalúa qué necesita cada paciente en cada momento de su enfermedad. Puede adaptar un ventilador no invasivo, seleccionar y ajustar asistentes mecánicos de tos, ayudar a eliminar secreciones en pacientes intubados, entrenar la musculatura respiratoria, mejorar la tolerancia al esfuerzo o evitar ingresos hospitalarios mediante programas específicos de tratamiento y educación sanitaria.
Su trabajo salva complicaciones,
reduce reingresos y mejora la autonomía de los pacientes. Sin embargo, la realidad actual es que muchos hospitales y centros de salud públicos carecen de
profesionales especializados en fisioterapia respiratoria o cuentan con plantillas claramente insuficientes. Esto genera desigualdad en el acceso a tratamientos eficaces y limita la capacidad preventiva del sistema sanitario.
Invertir en fisioterapia respiratoria no es un gasto: es una medida costo-efectiva
Numerosos estudios han demostrado que la intervención precoz y especializada reduce estancias hospitalarias, disminuye complicaciones respiratorias, evita ingresos en UCI y
mejora la calidad de vida de los pacientes crónicos. Además, contribuye a aliviar la presión asistencial sobre otros profesionales sanitarios como pueden ser médicos y enfermeras y optimiza los recursos públicos.
En una
sociedad cada vez más envejecida y con un aumento de las enfermedades respiratorias crónicas, resulta incomprensible que esta especialidad continúe siendo invisible para muchas administraciones. La pandemia de COVID-19 evidenció la importancia del manejo respiratorio especializado. Miles de pacientes necesitaron rehabilitación respiratoria tras sufrir secuelas severas. Y, aun así, el
reconocimiento estructural de esta disciplina sigue pendiente.
Porque
respirar no debería ser un privilegio. Y porque es profundamente injusto que, a día de hoy, recibir atención especializada en fisioterapia respiratoria dependa del lugar donde vivas o del dinero que puedas pagar. Quizá, porque los responsables políticos, gerentes y consejeros sanitarios nunca han necesitado fisioterapia respiratoria. Pero
miles de pacientes sí la necesitan cada día. Y no pueden seguir esperando.
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