Se estima que
más del 10% de la población femenina en edad fértil en España (más de dos millones de personas) tiene endometriosis. Esta proporción asciende al 50% en las mujeres con problemas de infertilidad-esterilidad o dolor pélvico crónico.
Es una
enfermedad inflamatoria crónica, generalmente progresiva e incapacitante en muchas ocasiones. Está provocada por la proliferación de tejido del endometrio más allá de su propia cavidad, que afecta a los tejidos pélvicos, incluyendo los ovarios, pero también puede incidir sobre órganos más lejanos, como el estómago o el cerebro.
Síntomas
El
diagnóstico de la endometriosis es difícil, debido al solapamiento con otros procesos, a la variedad de síntomas o a la falsa idea, pero generalizada, de que es normal que la menstruación duela.
Hay
síntomas característicos, como
dolor pélvico -crónico en ocasiones-,
menstruación difícil y dolorosa (dismenorrea)
, dolor en las relaciones sexuales (dispareunia),
infertilidad,
dolor miofascial, dificultad para defecar (disquecia) y
necesidad de orinar con gran frecuencia (polaquiuria).
Al tratarse de una enfermedad inflamatoria, la endometriosis puede provocar edema, tiranteces y dolor por la propia inflamación.
Y es una de las principales causas de infecundidad femenina.
“Muchas mujeres con endometriosis manifiestan que el dolor es muy invalidante, afectando a su actividad laboral y a su vida cotidiana, lo que también repercute en sus relaciones familiares y personales y llega a provocar estigma y aislamiento social”, explica
Aurora Araújo, decana del
Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM).
Aportación de la Fisioterapia
La
endometriosis no es solo una enfermedad ginecológica, sino que intervienen múltiples factores: hormonales, inmunológicos y metabólicos.
Hasta el momento, no se conocen las causas de la endometriosis ni se ha encontrado un tratamiento curativo. La atención se centra en aliviar los síntomas y reducir las repercusiones a largo plazo.
Entre las opciones terapéuticas más empleadas se encuentran la terapia hormonal, la analgesia y la cirugía -cuando no se observan respuestas al tratamiento conservador-. Pero, además, la Fisioterapia puede ayudar a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de las mujeres con endometriosis, aportando beneficios en la zona del suelo pélvico. Al tratarse de una sintomatología muy diversa, el tratamiento fisioterápico debe ser individualizado.
Pero,
Aurora Araújo apunta a un reto pendiente: “la incorporación de la Fisioterapia dentro del tratamiento conservador no está extendida aún. No existen guías de práctica clínica específicas para la endometriosis, como ya ocurre con las guías de dolor pélvico crónico más genéricas”.
Diversas técnicas
“Los principales objetivos de la
Fisioterapia de Salud Pélvica ante la endometriosis son: aliviar el dolor, liberar adherencias causadas por los implantes endometriales o las generadas por las cirugías realizadas para retirarlos y limitar el avance de la enfermedad”, matiza Aurora Araújo.
Para lograrlo, y según las necesidades de cada paciente, la Fisioterapia emplea diferentes técnicas -generalmente combinadas con terapia hormonal-. Diversos estudios reflejan la eficacia en el tratamiento de la endometriosis de: electroterapia con estimulación nerviosa transcutánea (TENS) y láser pulsado de alta intensidad (HILT), entrenamiento de relajación muscular, ejercicio terapéutico y terapia manual, así como conciencia corporal o respiración.
La aplicación de estas técnicas puede
ofrecer mejoras significativas en cuanto a: menor número de días con dolor menstrual y reducción del dolor pélvico crónico, relajación del suelo pélvico, aumento del control y la fuerza, menos efectos secundarios de fármacos, y mejora de niveles hormonales, ansiedad y depresión.
Mejoras significativas
Las principales mejoras en la calidad de vida de las mujeres con endometriosis gracias a las técnicas fisioterápicas son:
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TENS: reducción del dolor pélvico y de la dispareunia profunda, así como mejora en la función sexual.
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HILT: reducción del dolor. Además, tiene efectos antiinflamatorios, antiedematosos, reparadores y analgésicos.
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Diatermia de alta frecuencia: estimula el drenaje y relaja la hipertonía perineal y abdominal.
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Entrenamiento de relajación muscular progresiva de Jacobson: aporta beneficios como la disminución de los niveles de ansiedad y depresión.
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Fisioterapia Respiratoria: para relajar el suelo pélvico y ayudar al drenaje pélvico.
Ejercicio terapéutico y recomendaciones sobre adaptaciones del ejercicio físico, prescrito por fisioterapeutas, para evitar la aparición de efectos adversos, por los numerosos factores que hay que tener en cuenta:
Como terapia complementaria, tiene la capacidad de disminuir los niveles de estrógenos y mejorar la condición ectópica y el sangrado del tejido endometrial. Además, la actividad física y el ejercicio aminoran la inflamación al reducir la acumulación de células inflamatorias.
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Ejercicios hipopresivos y de Kegel, de reeducación propioceptiva del suelo pélvico (para aprender a contraer y relajar toda la musculatura implicada) y movilización pélvica.
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El ejercicio terapéutico con yoga, tiene beneficios en cuanto a mejora de dolor, control y fuerza, bienestar y percepción de una misma.
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El entrenamiento aeróbico ayuda a reducir del número de efectos secundarios de algunos fármacos (fatiga, dolor de espalada, dolor de cabeza, depresión, etc.) y mejora niveles hormonales.
Además, los ejercicios cardiovasculares ayudan a mantener un buen nivel de energía y a liberar serotonina, lo que conlleva una mejora del estado de ánimo.
En este aspecto, las intervenciones que se llevan a cabo en un entorno grupal o supervisadas consiguen unos resultados superiores en cuanto a mejora de la calidad de vida frente a las realizadas en el domicilio o no supervisadas.
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Masoterapia (masaje terapéutico sobre músculos, tendones o piel): mejor relajación del suelo pélvico y disminución en la dispareunia superficial, así como una relajación del suelo pélvico en mujeres con cistitis intersticial y suelo pélvico hipertónico.
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Drenaje linfático en pelvis, abdomen, piernas e ingles: para favorecer la circulación y reducir la inflamación e hinchazón.
Enfermedad infradiagnosticada
La endometriosis es, además, una
patología infradiagnosticada, debido a que sus síntomas son numerosos y variados, desde el grado leve -con personas asintomáticas- al severo, en el que las pacientes se ven incapacitadas para llevar una vida normal. El 15% de estas mujeres sufren este nivel, según datos de la Asociación de Afectadas por la Endometriosis (ADAEC).
La variedad de situaciones hace que el tiempo medio para la emisión de un diagnóstico sufra un retraso cercano a los nueve años y que una paciente tenga que visitar hasta a cinco médicos distintos –de familia, ginecólogos y otros especialistas- hasta que se le diagnostica la enfermedad, según estimaciones de ADAEC.
En este sentido, “los tiempos son esenciales para frenar el avance de esta enfermedad. Resulta necesario realizar un diagnóstico lo más temprano posible, para iniciar un abordaje integral cuanto antes y poder controlar mejor su evolución”, concluye la decana del CPFCM.
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