Zaira Mahillo todavía recuerda la nefasta experiencia que vivió hace seis años durante sus prácticas como Técnica de Cuidados Auxiliares de Enfermería (
TCAE). Esta estudiante fue asignada a la unidad de Neonatología de un hospital, con la mala suerte de compartir espacio con una compañera "intocable" que sembraba el miedo con sus constantes respuestas despectivas. Una situación de
'mobbing' que, con el paso del tiempo, cada vez se volvía más insostenible hasta el punto de ridiculizar a Mahillo, al obligarla a
beberse un bote de suero delante de pacientes y otros profesionales sanitarios.
En el momento en el que ocurrieron los hechos,
Mahillo tenía 17 años y estaba terminando su segundo año de formación. Las prácticas para formarse como TCAE son rotativas y, para superar el grado medio, deben pasar por tres áreas distintas, y su
primer destino fue neonatos.
Al inicio, la experiencia fue positiva. A ella siempre le habían encantado los bebés y estaba aprendiendo "muchísimo", sin embargo, todo cambió cuando hizo acto de presencia una TCAE veterana con plaza fija. "Había muy mal ambiente", ha afirmado.
Acoso laboral de una TCAE
En un primer momento, Mahillo creía que la actitud que adoptaba esta TCAE con ella era por algo personal, pero rápidamente se dio cuenta de que
era así con el resto de profesionales. "Nadie quería enfrentarla, ni los puestos superiores. Además de las malas formas con las que se dirigía a nosotros,
también nos hacía exámenes, cosa que no debería hacer, sino centrarse en acompañarnos y enseñarnos", ha lamentado a
Redacción Médica.
En uno de estos intentos de evaluarla, pidió a Mahillo que preparase
una profilaxis. Ella había estudiado de forma teórica la preparación, pero "nunca" la había hecho y había cosas que se le habían olvidado. "Ella no me había enseñado nada", ha recordado.
Mobbing en el hospital
Con algunas dudas, Mahillo comenzó a prepararla e hizo todo de forma correcta, pero
colocó erróneamente suero en la batea creyendo que sería un elemento positivo para los neonatos. Cuando se lo entregó a la TCAE, esta
empezó a gritarle delante de pacientes y profesionales sanitarios y, como castigo
, le obligó a beberse un bote de suero frente a los ojos de todos sus compañeros.
"Me quedé en estado de shock. Los compañeros estaban flipando, pero nadie tuvo el valor de enfrentarla.
Tenía 17 años y no supe cómo reaccionar. Empecé a sentir vergüenza y me fui a una sala pequeña a llorar y a llamar a mi tutora para contarle lo sucedido. Ella se portó muy bien, me dijo que eso era una actitud intolerable y que
no iba a permitir que ridiculizaran a una alumna suya", ha detallado.
¿Denunciar un acoso laboral en sanidad?
Así, se puso en contacto con
la supervisora, a quien pidió que esa TCAE no enseñase más a Mahillo, y que si volvía a ocurrir una situación similar se encargaría personalmente de hablar con su f
amilia para que denunciarla.
Sin embargo, aunque la supervisora le dio un toque de atención, realmente no tuvo ninguna consecuencia negativa por su comportamiento. "No la despidieron", ha aseverado. Ahora, seis años después, cada vez que recuerda lo que vivió en ese hospital se arrepiente de no haberla denunciado. "
He querido contar mi historia para visibilizar algo que nos ocurre a muchas de nosotras", ha terminado.
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