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El 91% de los TCAE ha sentido dolor en su trabajo durante el último año

Cuatro de cada diez de estos profesionales lo han experimentado de forma moderada, severa o extrema

Los investigadores consultaron a un total de 1.228 técnicos auxiliares de Enfermería.


05 feb 2026. 10.20H
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Puede que no vaya en el sueldo, pero, sin duda, el dolor forma parte de la experiencia laboral de los técnicos en cuidados auxiliares de Enfermería (TCAE). Nada menos que el 91,45 por ciento de estos trabajadores asegura haberlo sentido durante el último año, y cuatro de cada diez de forma moderada, severa o extrema.

“Los profesionales de Enfermería (incluidos los TCAE) sufren una elevada prevalencia de dolor sin que a menudo se encuentre una explicación de los síntomas en base a un daño tisular”, apuntan los autores de un estudio recientemente publicado en la Revista Española de Salud Pública.

Los investigadores consultaron a un total de 1.228 técnicos auxiliares de Enfermería, que constataron que su profesión, al igual que otras ramas sanitarias, tiene que convivir también con el dolor. El 91,45 por ciento manifestaron haberlo sentido en los últimos 12 meses (el 93,6 por ciento fueron mujeres), y de ellos, un 39,4 por ciento lo hicieron “en las categorías moderada, severa y extrema”.

En lo que respecta a la duración del dolor, este fue considerado como agudo por el 32,4 por ciento de la muestra; como subagudo para el 33,6 por ciento y como crónico para el 34 por ciento.

Cuatro variables del dolor en los TCAE


Durante su proceso de investigación del dolor en los TCAE, los investigadores detectaron cuatro grandes variables: sociodemográficas (sexo, edad y comunidad autónoma), las relacionadas con el centro y su puesto de trabajo (si el centro es público o privado, si es sanitario sociosanitario, el tiempo de permanencia o si el trabajo es temporal o a tiempo completo) y las de salud (consumo de tabaco, altura, peso, actividad física habitual…). 

Entre otras conclusiones, “se encontró una asociación estadística significativa entre el tipo de centro de trabajo o el hábito de practicar actividad física con informar sobre dolor”. El estudio recoge además que las mujeres lo describieron “como más extenso que los hombres” y que la edad o la antigüedad laboral tienen un vínculo “significativo con la cronicidad”.

Aunque lo cierto es que son los jóvenes de entre 18 y 27 años los que manifestaron en mayor grado haber sentido dolor durante el último año. Concretamente, un 96,4 por ciento de esta franja respondió de forma afirmativa frente al 92,8 de los de más de 58 años y el 91,2 del de entre 48 y 57. Ligeramente superior es también el índice en los centros privados (93 por ciento frente al 91,1 de los públicos) y los sociosanitarios (94,6 frente al 90,5).

Sí hay diferencias más destacadas en aquellos que presentan obesidad mórbida (94,1 por ciento afirmaron sentir dolor) y obesidad (96) en comparación a aquellos con peso bajo (85,7) o normal (89,7). Y curiosamente es menor entre fumadores (89,8) que entre no fumadores o exfumadores (92,1 por ciento en ambos casos).

“Los resultados de este estudio sugieren que variables como trabajar en un centro sociosanitario y no practicar actividad física de manera habitual están asociadas con haber presentado dolor en los últimos doce meses -concluye-. Aunque ser mujer, tener mayor edad, un mayor IMC y trabajar en un centro sociosanitario se muestran como predictores significativos del nivel de SC, de la extensión del área dolorosa y de la duración del dolor, es necesario investigar el poder predictivo de otro tipo de variables (las variables psicosociales) sobre estas características de la experiencia dolorosa”.

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