El
ejercicio terapéutico es hoy una de las intervenciones sanitarias con mayor respaldo científico para la
prevención, tratamiento y seguimiento de múltiples patologías. Sin embargo, su
eficacia clínica y su seguridad dependen de "una
prescripción adecuada, individualizada y basada en la evidencia, una labor que corresponde al fisioterapeuta como profesional sanitario especializado en el movimiento y la función", según explican desde el
Consejo General de Fisioterapeutas de España.
"En patologías de todo tipo, ya sea cardiovasculares, oncológicas, musculoesqueléticas, así como en el abordaje de la enfermedad crónica no transmisible y la prevención secundaria, el ejercicio terapéutico constituye una herramienta terapéutica de primer nivel. No obstante, expertos sanitarios advierten de que la falta de valoración clínica previa o la aplicación de programas de ejercicio no supervisados puede conllevar riesgos, especialmente en pacientes con comorbilidades o procesos complejos", agumenta.
El fisioterapeuta cuenta con la formación universitaria y las competencias clínicas necesarias para "realizar una valoración funcional integral, identificar factores de riesgo, establecer parámetros de intensidad, frecuencia y progresión, y monitorizar la respuesta al ejercicio". Esta intervención resulta clave para garantizar "la
seguridad del paciente y maximizar los beneficios terapéuticos".
Rehabilitación cardiaca
En el
ámbito cardiovascular, el ejercicio terapéutico prescrito por fisioterapeutas forma parte esencial de los programas de rehabilitación cardiaca, con beneficios demostrados en la reducción de eventos, la mejora de la capacidad funcional y el control de factores de riesgo. De forma paralela, en
Oncología, la evidencia respalda el papel del ejercicio terapéutico en la reducción de la fatiga, la mejora de la tolerancia a los tratamientos y el mantenimiento de la funcionalidad, siempre bajo supervisión especializada.
En las patologías musculoesqueléticas, e
l ejercicio terapéutico es una intervención de primera línea recomendada por las guías clínicas, siendo fundamental en el manejo del dolor, la recuperación funcional y la prevención de recaídas. Asimismo, en la enfermedad crónica no transmisible, el ejercicio terapéutico se posiciona como una
estrategia coste-efectiva, con impacto directo en la calidad de vida y en la sostenibilidad del sistema sanitario.
En este contexto, según aseguran desde el Consejo, hay que poner el foco en la
necesidad de reconocer al fisioterapeuta como el profesional sanitario responsable de la prescripción y supervisión del ejercicio terapéutico, integrándolo de forma efectiva en los
equipos multidisciplinares y en las políticas de salud pública. "Apostar por el ejercicio terapéutico bien prescrito es apostar por seguridad, evidencia y resultados en salud", apuntan.
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