Vacunar a los 9 años y aumentar grupos siembran el debate de VPH en España

Las comunidades mantienen estrategias desiguales para proteger frente a la enfermedad en la edad adulta

Fernando Moraga Llop, portavoz de la AEV; Raquel Oliva, ginecóloga en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia); y Antonio González-Martín, vicepresidente de SEOM.


06 jul 2026. 18.30H
Los datos publicados recientemente en Inglaterra, donde entre 2020 y 2024 no se registraron muertes por cáncer de cuello uterino en mujeres de entre 20 y 24 años gracias a la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH), han reabierto el debate sobre el futuro de esta estrategia preventiva en España. ¿Debe ampliarse la vacunación a otros grupos de edad? ¿Es suficiente la protección que ofrecen las vacunas actuales frente a los distintos genotipos del virus? Los especialistas coinciden en que el éxito pasa por combinar una elevada cobertura vacunal con programas de cribado eficaces, ya que ambas estrategias son complementarias.

Mientras el vicepresidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Antonio González-Martín, considera que el principal reto sigue siendo aumentar la cobertura vacunal y mejorar el cribado, el portavoz de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Fernando Moraga-Llop, defiende adelantar la inmunización hasta los nueve años y revisar la financiación en determinados grupos de adultos. Por su parte, la ginecóloga del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Raquel Oliva, apuesta por mantener la estrategia actual, al considerar que no existen evidencias suficientes para ampliar la vacunación sistemática más allá de los grupos ya incluidos.

Sanidad subraya que la vacunación es la "fórmula más efectiva" actualmente contra el VPH


En España, desde el propio Ministerio de Sanidad asumen y enfatizan esa relación entre la vacunación frente al VPH y la reducción de la mortalidad inherente a ciertas patologías, como el cáncer de cérvix o del orofaríngeo. Deslizan las fuentes consultadas por Redacción Médica que hay estudios autonómicos (en Comunidad Valenciana, Cataluña y Galicia) e internacionales que apuntalan este hecho, e inciden en que algunas de sus conclusiones fueron incluidas en el último informe de recomendaciones de inmunización ante este virus.

Este documento refleja, por ejemplo, que la efectividad de las vacunas en la reducción del cáncer de cuello uterino oscila entre el 86 y el 88 por ciento en mujeres vacunadas antes de los 17 años. También, eso sí, que esta mejora “es inferior a medida que aumenta la edad de vacunación”, no solo por la respuesta inmunológica del paciente sino por la mayor exposición al contagio ante el inicio de relaciones sexuales. “La vacunación reduce el impacto de diferentes enfermedades, así como de muertes asociadas a cáncer”, traslada el Ministerio, que incide en que los programas de vacunación contra el VPH “han demostrado un enorme impacto y efectividad en la reducción” de infecciones relacionadas con este virus.

Aluden, en concreto, al programa de vacunación contra el VPH en Cataluña, que se inició en 2008 y que desde entonces ha logrado reducir hasta en un 61 por ciento los diagnósticos de verrugas anogenitales entre mujeres de entre 16 y 19 años, así como una mayor protección indirecta en varones (inmunidad de rebaño) que sugiere una reducción del riesgo de mortalidad a medio y largo plazo.

Para el vicepresidente de SEOM, "la vacuna contra el VPH es una herramienta de prevención fundamental porque actúa estimulando el sistema inmunológico para proteger contra las cepas del virus más asociadas al cáncer de cuello uterino, particularmente los tipos 16 y 18". A largo plazo, esta vacuna "ha demostrado reducir de manera significativa la incidencia de infecciones por VPH, las lesiones precancerosas y, en consecuencia, los casos de cáncer cervical". Para el oncólogo, su impacto en la salud pública "es notable, ya que disminuye la carga de esta enfermedad. Aun así, como ya mencioné, la vacunación no exime de seguir realizando el cribado de cáncer de cervix, ambas medidas deben ser complementarias".

Sumar grupos de edad en la vacunación contra VPH


Desde el Ministerio  de Sanidad aseveran que la vacunación es la fórmula más efectiva contra el VPH, y destacan que hace ya dos décadas que se inició el proceso de inmunización. Añaden que, en la actualidad, en España se financian dos tipos de vacunas: Cervarix y Gardasil 9. No obstante, los especialistas ponen de relieve la necesidad de mejorar la prevención. 

Respecto a esa posibilidad de ampliar la vacunación financiada por la Seguridad Social frente al VPH a otros grupos de edad, González-Martín recuerda que la estrategia en España ha ido incorporando progresivamente nuevos colectivos. La vacunación comenzó dirigida a las niñas nacidas a partir de 1996; posteriormente se extendió a los niños de 12 años y, desde 2024, se administra una única dosis tanto a los adolescentes de esa edad como a los jóvenes no vacunados hasta los 18 años. Aun así, el vicepresidente de la SEOM considera que ha llegado el momento de "debatir la ampliación a grupos de edad mayores, especialmente en personas no vacunadas previamente".

González-Martín: "Es necesario debatir la ampliación a grupos de edad mayores"

 
Moraga-Llop va un paso más allá y plantea incluso adelantar la vacunación sistemática de los 12 a los 9 años, una edad ya contemplada en la ficha técnica de la vacuna. El portavoz de la AEV argumenta que la respuesta inmunitaria es mayor cuanto antes se administra y disminuye el riesgo de que el menor haya iniciado las relaciones sexuales. De hecho, recuerda que una encuesta del Ministerio de Sanidad reveló que un 13 por ciento de los adolescentes había mantenido relaciones sexuales con penetración antes de los 14 años.
 
Oliva, sin embargo, adopta una posición más conservadora. Aunque reconoce que la vacuna puede administrarse a cualquier edad y que "la respuesta inmunitaria disminuye un poco" con el paso de los años, considera que, desde el punto de vista de la salud pública, no existen actualmente evidencias suficientes que justifiquen ampliar la vacunación sistemática más allá de los grupos ya incluidos en el calendario.

La vacunación frente al VPH se ha consolidado como la principal herramienta para prevenir el cáncer de cuello uterino, el tumor más estrechamente ligado a este virus. Sin embargo, el vicepresidente de SEOM recuerda que "sigue siendo un problema de salud relevante en el país, a pesar de que se disponen de herramientas muy eficaces para prevenirlo". En 2025, señala, "se estimaron aproximadamente 2.307 nuevos casos en España", y añade que "la incidencia aumenta a partir de los 30 años y alcanza su pico entre los 40 y los 49 años", lo que refuerza la importancia de mantener altas coberturas vacunales y programas de cribado eficaces.

Además, el oncólogo afirma que, a largo plazo, "esta vacuna ha demostrado reducir de manera significativa la incidencia de infecciones por VPH, las lesiones precancerosas y, en consecuencia, los casos de cáncer cervical. Su impacto en la salud pública es notable, ya que disminuye la carga de esta enfermedad".

La financiación aún deja fuera a parte de la población


González-Martín subraya que el VPH es el responsable de prácticamente "todos los cánceres de cuello uterino, además de estar implicado en otros tumores como los de vulva, vagina, ano, pene y orofaringe". En España, añade, "se estima que más de 5.000 casos de cáncer al año están relacionados con el VPH". Por ello, insiste en que el cáncer de cuello uterino "es una enfermedad prevenible, pero no se han alcanzado todavía los niveles óptimos de vacunación y cribado para lograr su eliminación".

Precisamente con el objetivo de ampliar esa protección, el calendario vacunal español ha ido incorporando progresivamente nuevos grupos de población. Además, Oliva recuerda que recientemente se ha incorporado "un programa de rescate para mujeres menores de 26 años que no recibieron la vacuna durante la adolescencia".

Moraga-Llop: "Hay comunidades que vacunan hasta los 26 años, otras hasta los 21 o los 20" 


No obstante, Moraga-Llop advierte de que todavía existen importantes diferencias entre comunidades autónomas. El portavoz de la AEV recuerda que muchas mujeres que superaban la edad de vacunación cuando la inmunización se incorporó al calendario financiado quedaron fuera de estos programas y que la ampliación de la cobertura no se ha aplicado de forma homogénea. "Hay comunidades que vacunan hasta los 26 años, otras hasta los 21 o los 20, y algunas incluyen también a los hombres, mientras que otras solo financian la vacunación en mujeres", señala.

De tres dosis a una sola vacuna


Otro aspecto importante es la evolución de las pautas vacunales. Cuando comenzó la vacunación frente al VPH, las adolescentes recibían tres dosis repartidas durante varios meses. Posteriormente, Oliva explica que se comprobó que dos dosis ofrecían una respuesta inmunitaria comparable. Más recientemente, los estudios han demostrado que una sola dosis es suficiente en menores de 26 años para generar niveles muy elevados de anticuerpos y mantener la protección a largo plazo.

"La vacuna es muy inmunógena", apunta la ginecóloga. Este término hace referencia a la capacidad de inducir una respuesta inmunitaria potente y duradera. De hecho, los niveles de anticuerpos generados por la vacunación son significativamente superiores a los que produce una infección natural por el virus. Además, matiza que la reducción del número de dosis también ha permitido optimizar recursos y facilitar la incorporación de nuevos grupos a los programas de vacunación, como ha ocurrido con los niños.

Según destaca Oliva, las tasas de vacunación infantil frente a este virus "rondan el 90 por ciento y son homogéneas entre comunidades autónomas". Moraga aporta los datos más recientes: en 2024, la cobertura en niños alcanzó el 87 por ciento. Aunque esta última cifra es ligeramente inferior, recuerda que la vacunación sistemática masculina comenzó en 2023. "Con estas coberturas deberíamos obtener resultados similares a los observados en Inglaterra, Australia o Estados Unidos", afirma.

¿Protege la vacuna frente a todos los tipos de VPH?


Respecto a la posibilidad de desarrollar vacunas que cubran más tipos de VPH, Oliva recuerda que actualmente existen "más de 150 genotipos identificados del virus". De ellos, alrededor de 50 afectan a las mucosas y un grupo más reducido se considera de alto riesgo por su asociación con lesiones precancerosas y distintos tipos de cáncer. Moraga-Llop precisa que solo 12 de ellos son considerados oncogénicos y ocho de ellos provocan más del 90 por ciento de los cánceres de cuello uterino.

La vacuna actualmente utilizada en España es la nonavalente, y el oncólogo recuerda que "llega a proteger frente a nueve tipos de VPH, que son el 6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58". Así, aunque no cubre todas las variantes existentes, sí incluye aquellas más relacionadas con el desarrollo del cáncer, especialmente los genotipos 16 y 18, responsables de la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino. Además, "los genotipos 6 y 11 son responsables de la mayoría de las verrugas genitales", destaca Moraga-Llop.

En este contexto, González Martín matiza que "aproximadamente el 83,3 por ciento de los cánceres de cuello uterino en España están asociados a genotipos cubiertos por esta vacuna, mientras que solamente el 6,2 por ciento se relacionan con tipos no incluidos en la vacuna".

Viendo estos resultados, el vicepresidente de SEOM defiende que la principal limitación actual "no parece ser la falta de cobertura frente a más cepas, sino lograr que se vacune un mayor porcentaje de la población y mejorar el cribado".

La vacunación no sustituye al cribado


Aun así, Oliva insiste en que la vacunación por sí sola no es suficiente. Los programas de cribado continúan siendo fundamentales para detectar precozmente lesiones o infecciones persistentes. Por ello, las citologías y las pruebas de detección del VPH siguen desempeñando un papel clave incluso en mujeres vacunadas. "Vacunación y cribado son estrategias complementarias", resume.

En este sentido, el oncólogo defiende que  "el gran reto no es tanto disponer de una vacuna con más cepas, sino conseguir que más adolescentes se vacunen y que todas las mujeres tengan acceso a programas de cribado eficaces y bien organizados", asegura.

Oliva: "Vacunación y cribado son dos estrategias complementarias"


La investigación también avanza en otras direcciones. Aunque las vacunas actuales son preventivas y no terapéuticas -es decir, evitan nuevas infecciones pero no eliminan las ya existentes-, existen estudios en marcha para desarrollar vacunas capaces de actuar sobre infecciones establecidas o lesiones ya presentes. Además, cada vez se analiza más el impacto de la vacunación sobre otros tumores relacionados con el VPH.

Precisamente, la experiencia de Estados Unidos ilustra cómo puede cambiar el panorama epidemiológico cuando las estrategias de vacunación y cribado funcionan durante años. Según explica Oliva, el cáncer de cuello uterino ha dejado de ser allí el tumor asociado al VPH más frecuente. 
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