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Un test anticipa si una mujer desarrollará cáncer de cérvix en seis años

La prueba se basa en la detección del ARN del VPH y podría evitar 130.000 diagnósticos erróneos en las españolas

Thomas Iftner, jefe de la División de Virología Experimental del Instituto de Virología Médica y Epidemiología de las Enfermedades Virales de la Universidad de Tuebingen.

25 mar 2019. 17.20H
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Un nuevo test basado en la detección del ARN del virus del papiloma humano (VPH) anticipa si una mujer desarrollará cáncer de cérvix en los próximos seis años y, además, reduce en un 23 por ciento los errores de diagnóstico por falsos positivos clínicos, según un estudio desarrollado en Alemania con la participación de 10.040 mujeres que acudían a su cribado rutinario.

El VPH es la causa más frecuente de transmisión sexual, ya que casi el 80 por ciento de las personas sexualmente activas contraen el virus en algún momento de su vida. En el 90 por ciento de los casos, las infecciones son inocuas y remiten de forma espontánea al cabo de uno o dos años. Si la infección persiste, ciertos tipos de VPH de alto riesgo oncogénico pueden llegar a provocar lesiones precancerosas que, de no tratarse, podrían dar lugar a un cáncer.

Pueden ser necesarios hasta 20 o 30 años para que una infección persistente se convierta en cáncer. De estos tipos de alto riesgo, el 16 y 18, en concreto, son los que más comúnmente se asocian a estas lesiones malignas. Así, detectarlas precozmente puede permitir tratarlas más fácilmente con el fin de evitar que se desarrolle un cáncer de cérvix.


Cuarto cáncer más prevalente en mujeres 


El cáncer de cérvix es el cuarto más frecuente en las mujeres a nivel mundial. En 2018, hubo 570.000 nuevos casos y más de 300.000 mujeres murieron a causa de esta enfermedad, según los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España, se diagnostican alrededor de 2.511 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y se producen alrededor de 840 muertes cada año, lo que sitúa a esta patología en la décima causa de muerte entre las mujeres españolas.

En España se diagnostican alrededor de 2.511 nuevos casos de cáncer de cuello de útero cada año

En la actualidad, existen tres tipos diferentes de pruebas de detección recomendadas por la OMS para evaluar el riesgo de desarrollar lesiones precursoras de cáncer de cérvix: citología (convencional o en base líquida), la inspección visual tras la aplicación de ácido acético y los nuevos tests de diagnóstico molecular del VPH1.

A diferencia de la citología, que busca los cambios en las células, las nuevas pruebas de diagnóstico molecular se centran en el virus. Los test de ADN localizan determinados genes del VPH, pero no permiten diferenciar entre la mera presencia del virus y la infección activa. Por el contrario, las pruebas de ARNm detectan infección activa por VPH susceptible de dar lugar a lesiones precancerosas.

Esta detección no solo de la presencia sino de la infección activa por parte de las pruebas moleculares basadas en ARN del VPH es precisamente la que se ha estudiado en en esta nueva investigación, publicada en la revista 'Journal of Clinical Microbiology'.

Evitar  12.000 diagnósticos erróneos por cada millón de mujeres


Según sus hallazgos, en una población de un millón de mujeres, el test de ARN evitaría el diagnóstico erróneo de 12.000 mujeres, es decir, unas 130.000 en toda España entre 30 y 60 años, edades en las que se realizan los test. Además, les permitiría ahorrarse los exámenes de seguimiento para confirmar la presencia de lesiones precancerosas y los sobretratamientos innecesarios, disminuyendo la ansiedad de las pacientes.

Sus resultados, firmados por el jefe de la División de Virología Experimental del Instituto de Virología Médica y Epidemiología de las Enfermedades Virales de la Universidad de Tuebingen (Alemania), Thomas Iftner, concluyen que la prueba de diagnóstico molecular basada en ARN supone un cribado más preciso y específico, ya que predice las infecciones con una excelente sensibilidad (capacidad de la prueba para detectar la enfermedad) y una mayor especificidad (capacidad de la prueba para detectar la ausencia de la enfermedad).

"Una estrategia óptima de cribado debería identificar las situaciones con riesgo de progresión a cáncer de cérvix, maximizando así los beneficios de un programa de cribado, pero al tiempo debería evitar el sobrediagnóstico y, con él, el seguimiento innecesario de mujeres que no presentan riesgo real de desarrollar cáncer en los próximos 5 años", explica al respecto el director de Medical Affairs de Hologic, Miguel Sainz de los Terreros.

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