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Los pacientes con cáncer se recuperan antes con los tratamientos ablativos

También produce una reducción de las complicaciones y comorbilidades

Un facultativo sujetando un fonendoscopio.

23 feb 2023. 19.50H
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El diagnóstico precoz de muchos tumores, que permite su tratamiento en los primeros estadios de la enfermedad, ha transformado el cáncer en una enfermedad crónica y ha ido incrementando paulatinamente el número de procedimientos e intervenciones oncológicas en los que participan los radiólogos vasculares e intervencionistas.

“Cada vez tenemos más pacientes que van desarrollando metástasis a lo largo de su vida y hay un límite de tejido extirpable para que el resto del órgano sea funcional. Hoy sabemos que el paciente va a durar más y que, por tanto, necesitamos preservar órgano en la medida de lo posible”, afirma Esther Gálvez, facultativa especialista de Área de la Unidad de Radiología Vascular e Intervencionista del Hospital Universitario Severo Ochoa de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (Servei).

Los radiólogos intervencionistas tienen su principal campo de intervención con tratamientos curativos en tumores primarios de hígado, pulmón, riñón de hasta tres centímetros y páncreas localmente avanzado, así como en las metástasis hepáticas, pulmonares y en adenopatías localizadas.

“También utilizamos tratamientos ablativos curativos (con frío, calor e, incluso, con electricidad) en pacientes que por sus condiciones o comorbilidades no pueden entrar en un quirófano, en pacientes con funciones hepáticas que estén muy limitadas y en los que, por tanto, la resección quirúrgica pueda dejar al hígado sin funcionamiento; o bien en pacientes en los que la metástasis o el tumor primario hepático tengan una localización muy complicada que, para su tratamiento con cirugía convencional, precisaría resecar múltiples segmentos hepáticos”, explica Gálvez,

Asimismo, ha señalado que el tratamiento ablativo presenta diversas ventajas frente a la cirugía, entre ellas un menor número de complicaciones y comorbilidades, una menor estancia hospitalaria, una vuelta a la normalidad más rápida del paciente (en 24-48 horas) y la posibilidad de hacer intervenciones sin límite (en el caso de que se hayan quedado células cancerígenas sin eliminar o de nueva metástasis) sin poner en juego la funcionalidad del órgano en cuestión.

Más allá de la ablación: tratamientos paliativos


El papel de los radiólogos vasculares e intervencionistas, destaca Gálvez, va más allá de la ablación y también abarca tratamientos paliativos. En ese sentido, en tumores que ya no son operables y que precisan de quimioterapia, “que es un tratamiento muy erosivo y que quema las venas”, los radiólogos intervencionistas, a través de intervenciones mínimamente invasivas, pueden colocar catéteres que actúan como una especie de marcapasos debajo de la piel, para permitir el tratamiento con quimioterapia con flujos mayores y evitando los efectos nocivos para las venas.

“En esa misma línea de actuación, en el caso de tumores hepáticos en estadio intermedio (más de cinco centímetros) para los que no existe un tratamiento directo, los radiólogos intervencionistas podemos hacer un tratamiento intermedio y no curativo, que consiste en dar la quimioterapia directamente en el tumor (quimio-embolización). Lo que hacemos es navegar por las arterias hasta llegar a la arteria que nutre al tumor, y le dejamos ahí el tratamiento quimioterápico. Algo parecido es lo que hacemos con el itrio, un radiofármaco de medicina nuclear, para el tratamiento mediante radio-embolización de tumores hepáticos primarios grandes o también de metástasis hepáticas que no permiten un tratamiento local”, explica la portavoz de la Servei.

Por último, Gálvez destaca que los radiólogos intervencionistas también intervienen en el primer escalón de la lucha contra el cáncer, el diagnóstico, realizando biopsias de las lesiones mediante técnicas de imagen como la ecografía y la tomografía computarizada (TAC) e, incluso, la resonancia magnética (RM). “Hoy en día los radiólogos intervencionistas participamos en todos los pasos del abordaje del paciente oncológico”, concluye.

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