Los
factores psicológicos más diagnosticados en la población como son el
estrés, las
pérdidas de personas cercanas o el
apoyo social no incrementan el
riesgo de cáncer en la mayoría de los casos. Este es la principal conclusión extraída de una investigación publicada por la
Sociedad Americana del Cáncer, después de incluir al estudio a
22 cohortes y más de
35.000 diagnósticos de cáncer.
A partir de esta premisa, el estudio evaluó distintos aspectos psicológicos y sociales medidos al inicio del seguimiento en un total de
420.000 personas, como son el
apoyo social percibido (sentirse acompañado o solo), haber sufrido
pérdidas recientes como la muerte de un familiar cercano, el
estado de pareja (tener o no relación), el
neurocitismo (tendencia a experimentar emociones negativas) y, finalmente, el
malestar psicológico general.
Los
resultados cosechados en la mayoría de las cohortes estudiadas fueron muy
parecidos. Por una parte, no se llegó a encontrar ninguna relación entre los
factores psicológicos y el
riesgo de sufrir cáncer en general. Además, tampoco se encontró ninguna relación con
cánceres como el de mama,
próstata o el de
colon. Otro apunte destacado por parte de los investigadores es que tampoco se vio ningún vínculo con los
cánceres asociados al consumo de alcohol.
Por otra parte, los investigadores sí que encontraron una excepción, ligada al cáncer de pulmón: todas aquellas personas con
bajo apoyo social, sin pareja o que habían sufrido una pérdida reciente mostraron un
mayor riesgo de sufrir esta enfermedad. En el caso de la pérdida reciente, el aumento del riesgo fue más notable (hasta un 56 por ciento en algunos análisis).
El estrés no aumenta el riesgo de cáncer
Los
hábitos de vida también crean una relación indirecta con este tipo de enfermedades, ya que los
factores emocionales de una persona pueden provocar que esta tienda a fumar más, beber alcohol y llevar estilos de vida menos saludables. La investigación pone como ejemplo que las personas que
no tienen pareja tienen más riesgo de
cáncer relacionado con el tabaco, pero este efecto se explicaba casi completamente por el consumo de cigarrillos.
Para finalizar, el estudio concluye que
no existe evidencia sólida de que el estrés o los problemas emocionales, por sí solos,
aumenten el riesgo de cáncer. Este resultado resulta fundamental, ya que llega a contrarrestar una creencia bastante extendida y puede tener un impacto positivo en los pacientes.
Pese a estos resultados, existen algunas limitaciones identificadas por los propios investigadores, como el hecho de que los factores psicológicos se midieron
solo una vez, y pueden cambiar con el tiempo. Además, no se analizaron todos los tipos de cáncer y algunos efectos podrían estar relacionados con el
estrés crónico y no de eventos momentáneos.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.