Un estudio basado en la base de datos del
Seguro Nacional de Salud de Corea del Sur, cuyos resultados se han publicado en
Journal of Internal Medicine, ha analizado la evolución del riesgo de cáncer en 25.798 desertores de Corea del Norte en comparación con 1.276.601 residentes locales. La investigación revela que el proceso de reasentamiento y la transición ambiental influyen directamente en la aparición de patologías oncológicas, mostrando un
incremento del riesgo general del 13 por ciento en la población migrante.
El análisis, que contó con un seguimiento mediano de diez años, indica que la vulnerabilidad es especialmente notable en los hombres, quienes presentan un
riesgo un 31 por ciento superior al de sus homólogos surcoreanos. Los autores del estudio atribuyen estas diferencias a la combinación de las exposiciones tempranas en Corea del Norte y los cambios en el estilo de vida tras cruzar la frontera.
Diferencias por tipos de tumor e infección
El perfil oncológico de los desertores refleja una "doble carga" de enfermedad. Por un lado, persisten los riesgos vinculados a
enfermedades infecciosas y carencias propias de su lugar de origen. Los datos muestran una incidencia significativamente mayor en los siguientes tipos de cáncer:
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Cáncer de hígado: con un riesgo 2,53 veces mayor debido a la prevalencia de la hepatitis B.
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Cáncer de cuello uterino: con una incidencia 2,10 veces superior, vinculada a menores tasas de cribado y vacunación contra el VPH.
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Cáncer de pulmón: con un riesgo 1,69 veces elevado en hombres, reflejo del alto consumo de tabaco.
Por el contrario, al inicio del reasentamiento, los desertores presentaban tasas inferiores en cánceres comunes en sociedades desarrolladas, como el de
mama (HR 0,48) y el colorrectal (HR 0,71). Sin embargo, los investigadores observaron que estas cifras tienden a subir a medida que aumenta el tiempo de estancia en Corea del Sur.
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El riesgo de cáncer de mama aumenta progresivamente tras el reasentamiento
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Estrategias de prevención dual
El estudio subraya que el riesgo de cáncer de mama en las mujeres desertoras muestra una tendencia ascendente temprana, lo que sugiere que los
factores no genéticos, como los cambios en la dieta y el comportamiento reproductivo, modifican rápidamente la susceptibilidad a la enfermedad.
Ante estos resultados, las conclusiones de la investigación instan a las autoridades sanitarias a adoptar estrategias de prevención duales. Estas deben enfocarse, por una parte, en el
control de factores de riesgo infecciosos y el tabaquismo, y por otra, en la vigilancia de los cánceres asociados al desarrollo socioeconómico y los nuevos hábitos de vida adquiridos tras la migración.
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