"Los desafíos son interminables". Es lo que comienza diciendo Fernando Rivera, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander), cuando le preguntan sobre los
frentes abiertos de la especialidad. En su día a día conviven la innovación biomédica, la presión asistencial y una realidad que nunca se suaviza: el cáncer sigue siendo "una
enfermedad grave y frecuente".
Aunque cada vez hay "más posibilidades de ayudar a los pacientes con nuevos tratamientos y medicamentos", el oncólogo insiste en que
el gran motor es
la investigación: "Hay que investigar, porque tenemos muchos de ellos en desarrollo y hay que incorporarlos para hacer que lleguen a los pacientes". Ahí aparece el primero de los grandes retos: no solo descubrir, sino "lograr que lleguen de una manera
equitativa y sostenible". "
Cuanta más innovación y más tratamientos realmente eficaces, mejor", asegura.
Vivir con "el 40 por ciento"
"Tratar con enfermedades graves es duro", continúa. Y es que Rivera da un dato desolador: "Tienes que aceptar que
un 40 por ciento de los pacientes no se curan". Mientras tanto, la alegría del 60 por ciento que sí sale del cáncer no borra el otro porcentaje: "Soportar psicológicamente que al
final no has podido lograr curar a tantos y tantos pacientes es difícil".
En este contexto, reconoce que no siempre hay
preparación específica para ese impacto emocional, algo que "sería de agradecer". Muchos oncólogos desarrollan, sin remedio, defensas propias. "Si no eres capaz de hacerlo
tienes que dejar la profesión porque es inviable no saber manejar psicológicamente la dureza de estas enfermedades", apunta.
Es entonces cuando revela
su propia estrategia: "Uno de mis mecanismos de defensa más frecuentes es
hacer mucha investigación". "Yo hago todo lo que puedo, lo mejor dentro de lo que está disponible, y cuando no puedo curar a un paciente investigo para intentar que en el futuro cada vez sean menos las
personas que evolucionan mal", revela, recalcando que "la investigación es una magnífica manera de afrontar este problema".
El paciente más allá del tumor
El segundo desafío, dice Rivera, es entender que el cáncer ya no se trata
solo con quimioterapia. "El paciente, aparte de recibir unos medicamentos, tiene muchos otros tratamientos como los multimodales,
el diagnóstico molecular, diagnóstico radiológico, integración de la inteligencia artificial, pero también prevención, ejercicio físico,
nutrición, apoyo psicosocial", explica.
Es decir, " un
manejo global del paciente con todo lo que eso significa”.
"En estos momentos, el 60 por ciento de los pacientes que tienen un cáncer se curan", pero aquí hay que
tener en cuenta la otra cara: "Sobrevivir plantea una serie de
problemas y necesidades que también hay que atender".
Ese enfoque integral se concreta en un modelo organizativo: "Si hacemos un buen
desarrollo de los centros integradores de cáncer, va a incluir posiblemente un manejo multimodal y de todas las
facetas del paciente, incluida la humanización". Para él, el Centro Integral de Cáncer no es solo estructura, es
"garantía de calidad".
Humanización con cimientos sólidos
Cuando se le pregunta si es viable mantener
una atención verdaderamente humanizada con agendas saturadas, no maquilla la respuesta: "Es muy difícil". En esta línea, pone un ejemplo cotidiano en consulta: "Si tú tienes una
agenda de 30 pacientes, es complicado dedicarles a cada uno lo que realmente necesitan".
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"Si tienes una agenda de 30 pacientes, es complicado dedicarles lo que realmente necesitan"
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Así, cuenta que el paciente lo que primero que pide es
"que le diagnostiquen y traten bien". Después, viene todo lo demás: "No olvidemos cuáles son los cimientos". Para él, la humanización empieza por "el tratamiento, el diagnóstico y
una parte técnica impecable". Lo resume con una metáfora ferroviaria: "El tren que sea cómodo me parece muy bien y bonito, pero lo primero es que no descarrile".
Formación en medio de la vorágine
Como tercer reto, el oncólogo menciona "mantener una adecuada formación", algo que, asegrua, "no es fácil en el medio de tal v
orágine de innovación y de complejidad que tiene el manejo adecuado del cáncer". Y no habla solo de oncólogos, porque resalta que "
todo el colectivo sanitario es esencial".
El cuarto desafío es más terrenal: los
medios. "Investigamos mucho e intentamos la innovación, pero no hay una dotación de medios adecuada, es decir, trabajamos en
un entorno insuficiente". Se refiere a los aspectos más materiales y humanos: "No vale con inaugurar hospitales, también tenemos que tener personal suficiente para darle a los pacientes la atención que merecen".
Así, concreta que "si no hay personal suficiente y bien formado, mal vamos", y habla de
nuevos perfiles -biólogos, estadísticos- y también de
condiciones dignas. "No puede ser que los nuevos médicos tengan contratos de tres meses continuamente", concluye Rivera.
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