La
inequidad no es un problema únicamente adscrito a la sanidad española. A las diferencias tecnológicas y de recursos humanos entre los países europeos se suma también, de forma más reciente, el
acceso a terapias avanzadas. Para mitigar esta brecha, la nueva presidenta de la Sociedad Europea de Radioterapia y Oncología (Estro), Carmen Rubio traza ya una nueva hoja de ruta que pasa por
establecer estándares educativos homogéneos y fomentar el diálogo tanto con las instituciones europeas como con las asociaciones de pacientes.
La profesional, primera española en dirigir la institución, asumía el mando con un objetivo claro:
garantizar un acceso equitativo a tratamientos de alta calidad en toda Europa a la vista de las desigualdades existentes entre territorios. Lograrlo, explica, requerirá de estrategias políticas en las que la sociedad médica se va a involucrar de forma directa, según avanza. Asimismo, Rubio insiste en la necesidad de establecer una
formación homogénea en la especialidad que mantenga un nivel de excelencia. Un refuerzo docente aún más importante, si cabe, ante la irrupción de la
Inteligencia Artificial, la radioterapia adaptativa y
la protonterapia.
Precisamente, la implementación de este tipo de radioterapia de precisión a base de protones se sitúa como el
principal desafío que España deberá enfrentar "en los próximos 2 o 3 años" a ojos de Rubio, como jefa de del Servicio de Oncología Radioterápica de
HM Hospitales. A las dos unidades que ya operan en el país se sumarán otras trece, de manera que, "
no habrá ningún país que vaya a tener tantos equipos de protonterapia". El reto inmediato será, por tanto, logístico y clínico ya que será necesario garantizar que la
maquinaria esté disponible "en tiempo y forma", definir una selección estricta de los pacientes y, de forma adicional, establecer una red de registro de datos común que sirva de referencia europea.
Reordenar la asistencia
De forma general, según describe la especialista, la
radioterapia atraviesa un momento de hiperacelaración técnica en el ámbito nacional, gracias al soporte económico recibido y la renovación de equipos experimentada en la última década, dotando a casi todas las provincias de
unidades satélites y posicionando al país con una tecnología "muy potente".
Sin quitar la vista del ecosistema nacional, Rubio también es partidaria de reordenar la asistencia. Aunque la tendencia futura es derivar a los enfermos oncológicos hacia
grandes centros de referencia altamente especializados, el sistema, afirma, debe buscar un equilibrio que mantenga la
accesibilidad geográfica para el paciente.
Fin de los tumores inoperables
Otro de los objetivos presentes tiene que ver con desterrar falsos mitos en torno a la radioterapia y al temor que sigue rodeando al término radiación. Ideas preconcebidas que entroncan de lleno con los avances cosechados en el ámbito terapéutico, donde se dispone de herramientas cada vez más precisas, capaces de destruir la enfermedad tumoral, preservando mejor el tejido sano. Es aquí donde Rubio señala técnicas como la SBRT (radioterapia estereotáxica corporal), las cuales permiten aplicar dosis muy altas y efectivas en pocas sesiones, logrando "
abordar tumores primarios no resecables a nivel pulmonar o metástasis hepáticas que hace 15 años se consideraban intocables".
Ese aumento de la precisión también se traduce en celeridad, subraya, poniendo como ejemplo tumores como el de próstata o el de mama, los cuales "pueden tratarse hoy en apenas cinco días, sin requerir ingreso hospitalario y con una excelente tolerancia". El reto ahora, explica, es combinar esta Medicina de precisión con la inmunoterapia en cáncer renal, de pulmón o melanoma, aprovechando el
efecto inmunoestimulador que genera la propia radioterapia en el organismo.
La Inteligencia Artificial se postula como aliada en este camino hacia la personalización, gracias a las ventajas que ya demuestra
en todas las fases del proceso clínico. Según explica la experta, los programas de autosegmentación identifican y delimitan el tumor y los órganos de riesgo en apenas unos minutos. A esto se suma la radioterapia adaptativa, apoyada en equipos de imagen guiada que recalculan la dosis en tiempo real. Este sistema se ajusta a los cambios anatómicos que sufre el cuerpo del paciente entre una sesión y otra, "
permitiendo reducir los márgenes de radiación y tratar casi exclusivamente el tumor".
El techo de cristal autoimpuesto
Pese a que la radioterapia ocupa un lugar fundamental en
casi el 40 por ciento de los tratamientos oncológicos curativos, no siempre obtiene la relevancia merecida. A la postre, su visibilidad social y mediática sigue estando por debajo de la quimioterapia o la cirugía, tal y como advierte Rubio, convencida de que, para revertir dicho escenario, hacen falta figuras de autoridad, un terreno donde las mujeres han tenido que abrirse paso.
No siempre es fácil, admite, al hablar de las propias barreras laborales y sociales, pero también de aquellas personales. "El techo de cristal a veces es algo que nos hemos puesto nosotras y debemos quitar ese miedo", asegura, convencida de que hoy en día
no existen limitaciones reales para representar a la especialidad si hay voluntad de hacerlo. Aún así, reconoce que en su caso, portar ese doble sombrero que componen la jefatura de Servicio y la presidencia europea, es más fácil gracias al "apoyo y la confianza" que le brindan los médicos, físicos, técnicos y enfermeras que componen su equipo en el hospital.
Preparada para los desafíos venideros, Rubio espera que, sea cual sea el resultado, su paso por la institución sirva para la Oncología radioterápica
recupere el papel exacto que le corresponde dentro del manejo multidisciplinar del cáncer en toda Europa.
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