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Las infecciones crónicas del estómago están relacionadas con el párkinson

La proteína implicada en la enfermedad degenerativa se libera cuando se produce una infección en tracto gastrointestinal

La acumulación de alfa-sinucleína comienza en el sistema nervioso entérico.

28 jun 2017. 13.20H
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POR REDACCIÓN
Las infecciones agudas y crónicas en el tracto gastrointestinal superior están relacionadas con la enfermedad de Parkinson, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos.

La investigación, que se ha publicado la revista Journal of Innate Immunity, detectó que la alfa-sinucleína (aS), la proteína implicada en la enfermedad de Parkinson y otras formas de patologías neurodegenerativas, se libera cuando se produce una infección en la zona del esófago, el estómago y el duodeno, que induce una respuesta como parte del sistema inmune innato del cuerpo. Este hallazgo sugiere que las infecciones gastrointestinales altas frecuentes o crónicas podrían sobrepasar la capacidad del cuerpo para eliminar aS, lo que lleva a la enfermedad.

El laboratorio se basó en trabajos previos que habían demostrado que la acumulación de aS realmente comienza en el sistema nervioso entérico (nervios en el tracto gastrointestinal). Los experimentos en animales evidenciaron, además, que los microbios en el tracto gastrointestinal pueden inducir la formación de agregados tóxicos en el sistema nervioso entérico, que puede llegar hasta el cerebro.

Alfa-S tóxicas

Según el investigador principal del estudio, Michael Zasloff, “cuando se expresa en cantidades normales después de una infección del tracto gastrointestinal superior, alfa-S es una molécula buena, es protectora. El sistema nervioso dentro de la pared del tracto gastrointestinal detecta la presencia de un patógeno y responde liberando alfa-S. La alfa-S atrae los glóbulos blancos al sitio donde se ha liberado, y además, aS producida en un nervio puede propagarse a otros con los que se comunica, protegiendo así un gran campo. El sistema nervioso puede protegerse a sí mismo, pero también al tracto gastrointestinal como un todo en el contexto de una infección".

En ese sentido, “es bien sabido de los estudios en animales que las alfa-S producidas en el sistema nervioso entérico pueden utilizar los nervios que conectan el tracto gastrointestinal al tronco encefálico como una escalera mecánica, moviendo alfa-S del intestino al cerebro y extendiéndose a centros dentro del sistema nervioso central. Pero demasiadas alfa-S -como infecciones múltiples o crónicas- se vuelven tóxicas porque el sistema que dispone de alfa-S está abrumado, los nervios resultan dañados por los agregados tóxicos que se forman y se produce inflamación crónica. Se producen daños dentro del sistema nervioso del tracto gastrointestinal y el cerebro".

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