Una de las
enfermedades para las que la Medicina aún no ha identificado un tratamiento completamente eficaz es la
neuralgia del trigémino. Este
trastorno neurológico crónico se caracteriza por episodios de
dolor facial intenso, agudo y punzante, similar a una descarga eléctrica, generalmente localizado en un lado de la cara. Ante este escenario, el
Hospital Clínico San Carlos de Madrid cuenta con un programa único en España para abordar esta patología mediante ultrasonido focalizado de alta intensidad (
HIFU).
Una de las especialistas que forman parte de este programa es la neuróloga
Núria González-García, quien explica en
Redacción Médica los inicios de esta iniciativa: “Hace dos años se trató al primer paciente y actualmente hay un total de tres. Se ha ido avanzando en el conocimiento y perfilando mejor la
selección de los candidatos para una técnica que aún está en desarrollo”.
La técnica empleada, HIFU, permite que, mediante
ultrasonidos de alta intensidad, “se pueda
atravesar el cráneo, siempre que las características del paciente lo permitan, para generar una
lesión en estructuras profundas del cerebro”. Con este procedimiento, la facultativa destaca que “no es necesaria una intervención quirúrgica, pero sí se produce una lesión térmica al aumentar la temperatura en una zona concreta, generando una especie de quemadura controlada”.
En distintos
hospitales españoles, la neuróloga señala que el abordaje de la neuralgia del trigémino “está liderado principalmente por neurocirujanos. Sin embargo, en el caso del
Hospital Clínico San Carlos, este ámbito está dirigido por
neurólogos, junto con
radiólogos intervencionistas, especialistas en
Radiología general y la colaboración de
anestesiólogos”.
El potencial de HIFU frente a las neuralgias
La principal diferencia entre este tratamiento y el que se realiza en otros centros radica en la selección de los pacientes: “Al estar liderado por
neurólogos, que son especialistas en
dolor craneofacial, el perfilado del paciente es diferente. Esto permite una selección más
específica, personalizada y rigurosa”. En este sentido, la especialista añade que en otros centros “se incluyen
distintos tipos de dolor en este tratamiento, mientras que en el hospital madrileño se centra exclusivamente en la neuralgia del trigémino, con el objetivo de afinar al máximo la indicación”.
A pesar de los avances logrados con HIFU, la neuróloga subraya que se trata de un proceso lento: “Hasta ahora solo se han tratado
tres pacientes y, en su evaluación, se busca analizar aspectos que podrían verse afectados a largo plazo, como la posible aparición de
lesiones en estructuras cerebrales”. En este sentido, insiste en que “al tratarse de una técnica que genera una
lesión, es fundamental garantizar que no se produzcan
efectos cognitivos a largo plazo, que podrían ser incluso más relevantes que el propio dolor”.
La
evidencia científica que respalda esta técnica aún es limitada: “Los estudios disponibles incluyen series de
pacientes muy heterogéneas, en las que se abordan distintos tipos de dolor, como los derivados de
traumatismos o
amputaciones”. Por ello, la especialista considera que extrapolar los resultados a patologías concretas “resulta complejo”, lo que refuerza la necesidad de seleccionar pacientes con criterios clínicos muy específicos, como ocurre en la neuralgia del trigémino.
Por último, González-García advierte de que extraer conclusiones con una muestra tan reducida “es
arriesgado, ya que
tres pacientes son insuficientes”. No obstante, reconoce que “los resultados iniciales son prometedores, y se espera que la técnica continúe evolucionando en esta línea”.
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