La
industria farmacéutica es un campo en el que
otras visiones de la sanidad, aparte de la de los farmacéuticos, pueden aportar elementos interesantes. Aunque el perfil más común es el del farmacéutico que se especializa en industria y pasa a formar parte del entramado, también ocupan un lugar
los médicos de diferentes especialidades que deciden dar el salto a un campo distinto. Este es el caso de
Esteban Sanesteban, neurólogo y especialista en trastornos de movimiento, que después de más de siete años trabajando en el ámbito asistencial se decantó por dar un cambio a su carrera profesional: “En la unidad de trastornos de movimiento ya veía muchos pacientes, sobre todo con Parkinson, temblores, distonías… ahí fue mi punto de inicio en los ensayos clínicos, y
veía que hay muchas limitaciones realmente”, cuenta a
Redacción Médica. Concretamente, señala que
"hay muchos tratamientos sintomáticos a día de hoy,
pero no hay muchos tratamientos que modifiquen la enfermedad".
Fue entonces, en ese acercamiento a la industria farmacéutica por medio de los
ensayos clínicos a los que asistía, que una idea empezó a aparecer:
“Me parecía que realmente podía aportar el conocimiento médico en intentar contribuir de una forma más directa a que se desarrollasen nuevos fármacos e intentar mejorar también la ejecución de los ensayos clínicos”. Actualmente es
director médico en PPD, parte de Thermofisher Scientific, una empresa que se encarga principalmente de dirigir ensayos clínicos. No ha estudiado nada específico para acceder a este mundo, pero afirma que hay ciertas experiencias de la Medicina que son transferibles a este entorno y que ayudan a tener una transición "más segura". “Yo tenía experiencia en investigación preclínica, porque antes de hacer la residencia hice un doctorado experimental en Alemania.
Por eso contaba con otra perspectiva de investigación a nivel molecular, con cultivos neuronales”, señala.
La importancia de “entender la enfermedad”
Para Sanesteban, el aporte que hacen los médicos a la
industria farmacéutica con su experiencia puede ser muy útil: “En la industria hay muchos científicos, pero
les falta el componente de entender la enfermedad en todos sus sentidos: cómo evoluciona, cómo están los pacientes, qué cosas fallan en los ensayos… porque a veces están diseñados sin que haya tanto
input médico”, sostiene. La principal diferencia que encuentra entre sus compañeros científicos y los médicos es que, aunque tienen una “muy buena formación”, no han visto a pacientes: “A lo mejor han estudiado la enfermedad en libros, en artículos científicos, pero
hay cosas que no están descritas”, concreta.
Por estas razones, el director médico cree que
los facultativos pueden combinar de manera eficiente sus conocimientos en el ámbito de la
Farmacia: “Hemos tenido una formación como para, si queremos, llegar a entender la parte más biológica y biomolecular de la enfermedad, a la vez que entendemos cómo se manifiesta en el paciente y la parte humana”. Alega que los ensayos, a veces, fallan por cosas que pueden no tenerse en cuenta, como
lo que supone para un paciente frágil, con una enfermedad complicada, desplazarse al sitio.
Sanesteban hace hincapié en que hay algunas compañías a las que les frena el hecho de contratar a
médicos que no cuentan con una formación específica en el ámbito, pero no es el caso del sitio en el que trabaja:
“Encontré un puesto adecuado y di el paso”, confiesa.
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