Según los datos provisionales del informe
Defunciones según la Causa de Muerte, publicado recientemente por el
Instituto Nacional de Estadística (INE), la demencia aumentó cerca de un 4 por ciento entre 2024 y 2025 hasta alcanzar las
22.870 muertes, consolidándose como la principal causa individual de fallecimiento entre las mujeres. En cambio, las enfermedades cerebrovasculares registraron un descenso del 2,4 por ciento, con
22.341 defunciones. Para la Sociedad Española de Neurología (
SEN), estos datos reflejan el impacto del envejecimiento de la población, pero también la necesidad de reforzar la prevención y avanzar en estrategias específicas frente a las enfermedades neurológicas.
Respecto al aumento de las muertes por demencia,
Jesús Porta-Etessam, presidente de la SEN, realiza la siguiente lectura en
Redacción Médica: “Debido al
envejecimiento de la población, está aumentando la
prevalencia de trastornos degenerativos y, por lo tanto, esto se refleja en varios casos de muertes derivadas de demencia, que ya se estaba viendo en los últimos años cómo iba
evolucionando”.
La
demencia vuelve a situarse entre las principales
causas de muerte en mujeres, mientras que en los hombres predominan otras
patologías. Al analizar esta diferencia por sexos, el presidente de la SEN afirma que “los
pacientes masculinos tienen
mayores factores de riesgo vascular, por lo que el impacto en el
corazón ligado al tabaco ha predominado con respecto a las mujeres. Por otra parte, entre las pacientes existe más prevalencia a sufrir demencia, además de que tienen más esperanza de vida, provocando
mayor frecuencia en estas enfermedades”.
Para Porta-Etessam,la actual tendencia de la reducción de la mortalidad en enfermedades cerebrovasculares es, en gran medida, a la mejora de la asistencia sanitaria: “El Sistema Nacional de Salud (
SNS) va sumando más unidades de
ictus, permitiendo no solamente que los pacientes se recuperen más y mejor, sino que también se ha
reducido la mortalidad debido a que cada vez se manejan mejor”.
El neurólogo añade que este descenso también refleja un
avance en la prevención: “Estos datos reflejan una mayor prevención contra el ictus, ya que se empieza a tener en cuenta
elementos importantes de salud cerebral”. Asimismo, destaca que la población está cada vez más familiarizada con el
código ictus: “Cada vez existe más concienciación a la hora de conocer el código ictus cuando ven a una persona que se sospecha que padece esta patología”. No obstante, el presidente de la SEN recuerda que todavía persisten
desigualdades por sexo en esta enfermedad. “Hay varios estudios que demuestran que, a la hora de diagnosticar el ictus, a las mujeres siempre es más tardío. Existe un
estigma de género asociado a todas las patologías médicas”.
Métodos para reducir la mortalidad en demencia e ictus
Para reducir la mortalidad tanto por
demencia como por enfermedades cerebrovasculares, Porta-Etessam considera que la clave sigue siendo la
prevención: “Los
planes sanitarios actuales plantean sistemas de atención sanitaria que buscan resultados a corto plazo, pero es necesario pensar a largo plazo. Este cambio permitiría reducir entre e
l 70 y el 90 por ciento de los ictus, además de reducir hasta un 40 por ciento de las demencias".
En este sentido, el presidente de la SEN considera que
la prevención continúa siendo una asignatura pendiente en España: “Se trata de un hecho sorprendente, ya que al final este tipo de patologías son las que
mayor discapacidad generan a nivel mundial, además de que suponen el mayo gasto sanitario de todas. Supone un coste muy importante y no hay concienciación entre la población”.
La necesidad de consolidar un plan de salud cerebral
A modo de balance de los datos del INE de 2025, el neurólogo considera que, aunque el descenso de la mortalidad por ictus es una noticia positiva, resulta insuficiente: “
Aunque haya disminuido el ictus, no es suficiente y es necesario hacer mucho más. Hay que crear un
plan de salud cerebral en la población española y otro plan exclusivo frente a las demencias”.
Además, recuerda que el progresivo aumento de la esperanza de vida obligará a
replantear el abordaje de estas patologías en los próximos años: “Plantear modificar la manera de atender, aplicando nuevos tratamientos y hacer prevención, o estas cifras aumentarán a futuro. La mejor demencia y el mejor ictus es el que no pasa. Por lo tanto, es necesario intentar retrasar lo máximo posible la aparición de las demencias y evitar dentro los próximos efectos”.
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