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La apnea del sueño se asocia al ictus, al infarto de miocardio y al cáncer

Según Separ, este trastorno respiratorio provoca una afección sistémica, por lo que se le relacionan problemas de salud

Inmaculada Alfageme y Carlos Jiménez, presidenta y presidente electo de Separ.

15 mar 2018. 13.50H
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Con motivo del Día Mundial del Sueño, que se celebra el 16 de marzo, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica ha recordado la importancia de prestar atención a la apnea del sueño, ya que está asociada a la hipertensión arterial, al ictus, al infarto de miocardio y al cáncer, entre otros problemas de salud. Se estima que entre el 6 y el 10 por ciento de la población de mediana edad puede padecer apnea obstructiva del sueño.

Se trata de un trastorno respiratorio frecuente, cuyo principal factor de riesgo es la obesidad. Según Separ, está infradiagnosticada en el 80 por ciento de los casos, por lo que los neumólogos de esta organización reclaman una mayor búsqueda o sospecha de este trastorno por parte de los médicos que atiendan a pacientes con factores de riesgo o enfermedades que puedan asociarse a esta.

Interrupciones de la respiración

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno caracterizado por al menos cinco interrupciones de la respiración en una hora mientras se duerme. En los casos más graves estas pausas respiratorias, de duración variable y que van acompañadas de ronquidos, pueden llegar a ser 30. Acostumbran a finalizar con un fuerte sonido o ronquido que producen pequeños despertares de los que la mayoría de las personas afectadas no se dan cuenta.

Al dormir, todos los músculos del organismo se relajan. A pesar de ello, en las personas que no padecen apnea del sueño, la garganta se mantiene abierta y permite una correcta respiración. En cambio, en las personas que si la sufren, la vía respiratoria se obstruye y se inducen así las apneas (ausencia de respiración).

Asociado a enfermedades

La apnea del sueño provoca una afectación sistémica, por lo que muchos trastornos se relacionan con ella y tiene diversas consecuencias: somnolencia diurna; elevación de la presión arterial y el aumento del ritmo cardiaco, lo que, de forma repetida, conduce al desarrollo de hipertensión arterial; o falta de oxígeno (hipoxemia intermitente), que puede derivar en episodios como los infartos de miocardio o los ictus.

Además, la apnea del sueño también se ha relacionado con el cáncer, puesto que altera el sistema inmune y puede provocar que las células antitumorales que hay en el organismo cambien su comportamiento y se conviertan en células tumorales, y altera el sistema hormonal, que por sí solo también puede estimular el crecimiento tumoral.

Tratamiento

El tratamiento médico de la apnea del sueño es muy efectivo y se fundamenta en la aplicación de medidas higiénico-dietéticas para corregir su principal factor de riesgo, la obesidad, consistentes en perder peso y controlarlo y mejorar los hábitos de sueño y, en los casos más graves, se aplica la CPAP (siglas de presión positiva continua en la vía aérea), un dispositivo que suministra aire comprimido y que permite mantener la vía respiratoria abierta mientras se duerme; y también, como alternativa existen los tratamientos intra-orales.


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