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La apnea del sueño aumenta el riesgo de cáncer de pulmón y de mama

La CPAP, tratamiento de elección para muchos de estos casos, podría tener un efecto protector

Persona apnea obstructiva del sueño que utiliza la CPAP (Presión Positiva Continua en las Vías Respiratorias). Europa Press.


18 feb 2026. 17.30H
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La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) avisa de que la apnea obstructiva del sueño (AOS) aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón y de mama y de que la CPAP (Presión Positiva Continua en las Vías Respiratorias), tratamiento de elección para muchos de estos casos, podría tener un efecto protector frente al desarrollo de cáncer, aunque se requieren más investigaciones para confirmarlo. Separ hace un llamamiento a prestar atención a esta asociación entre cáncer y AOS con ocasión del Año Separ 2025-2026 de los Trastornos Respiratorios del Sueño.

La AOS es un trastorno del sueño prevalente asociado con hipoxia intermitente, fragmentación del sueño e inflamación sistémica, factores que pueden influir en el desarrollo del cáncer. La asociación de AOS con el cáncer de pulmón y de mama se ha observado a través de un amplio estudio sueco, publicado en Sleep Medicine. Este estudio de cohortes retrospectivo contó con más de 82.000 participantes, un 13 por ciento de los cuales (10.668 en cifras absolutas) informaron de padecer AOS (lo que se conoce como apnea del sueño autoinformada).

Los datos onológicos se obtuvieron de los Registros de Cáncer de Suecia, que incluye 12 tipos de cáncer. Durante 9 años de seguimiento, se detectaron un total de 4.030 casos nuevos de cáncer entre los participantes.

Menor riesgo asociado a CPAP


El tratamiento principal para la AOS es la CPAP, pero su impacto en la reducción del riesgo de cáncer ha sido poco estudiado. En este sentido, una reciente revisión sistemática y metaanálisis publicada a Sleep & Breathing ha evaluado la asociación entre la terapia CPAP y la incidencia de cáncer recientemente diagnosticado en pacientes con AOS.

Para ello, se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva en la literatura de bases de datos como Medline, Embase y Cochrane, desde marzo hasta 2025. De todos estos, tres estudios de cohorte de Francia, España y Canadá, que incluyeron más de 72.000 participantes, cumplieron con los criterios de inclusión. La adherencia a CPAP varió, definida como > 4 h/noche en dos estudios, mientras que un estudio no especificó criterios de uso.

Los diagnósticos de cáncer se obtuvieron a través de registros nacionales, bases de datos hospitalarias o registros médicos electrónicos. El análisis de todos los estudios mostró que las personas que usan CPAP podrían tener un riesgo ligeramente menor de desarrollar cáncer. Los autores concluyen que la CPAP no parece aumentar el riesgo de cáncer en pacientes con AOS, si bien la evidencia científica aún es limitada y todavía no concluyente, y dicen que se necesita más investigación, incluidos ensayos controlados aleatorizados, para confirmar estas observaciones y explorar los mecanismos subyacentes.

Relación con el tabaco 

 
Asimismo, se detectó que las personas con AOS autoinformada tienen un 1.78 veces más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, un riesgo aún mayor en el caso del adenocarcinoma de pulmón (2.16 veces mayor), y 1.39 veces más riesgo de tener un cáncer de mama. Además, se observó un efecto sinérgico entre tabaquismo y apnea del sueño autoinformada en el desarrollo de cáncer pulmonar, ya que los participantes que reportaron sufrir apnea del sueño tenían 5.27 más riesgo de padecer cáncer de pulmón. Este estudio sugiere que la apnea del sueño autoinformada podría ser un marcador de riesgo aumentado para el cáncer, especialmente en de pulmón y mama. La fuerte interacción con el tabaquismo resalta la necesidad de estrategias de prevención y monitoreo más específicas para las poblaciones en riesgo.

Hasta hace poco no había biomarcadores específicos para estratificar a los pacientes con AOS y su mayor riesgo de muerte relacionada con cáncer, cuestión que ha examinado un estudio multicéntrico español, publicado en Archivos de Bronconeumología, la revista científica de Separ, con Elena Díaz-García como primera firmante.

Biomarcadores asociados a mayor agresividad tumoral


El estudio, observacional prospectivo y multicohorte, ha incluido a 684 pacientes, con cáncer (en especial de pulmón y melanoma) y sin cáncer, que se sometieron a estudios del sueño, y ha constatado que los niveles en sangre de dos biomarcadores inmunitarios, la Galectina S soluble (sGalectin-9) y TIM-3 (sTIM- 3), son más altos en pacientes con AOS grave y que se asocian a una mayor agresividad tumoral y un mayor riesgo de mortalidad
Este mismo estudio también ha visto que la hipoxia intermitente, característica de la AOS, induce la sobreexpresión de estos biomarcadores, que a su vez se asocian con mediadores inflamatorios y una disminución en la proliferación e infiltración de células T, lo que sugiere una supresión inmunológica.

Los hallazgos apuntan a una posible vía fisiopatológica que conecta la hipoxemia inducida por la AOS con la agresividad del cáncer. Los biomarcadores sGalectin-G y sTIM-3 podrían servir como herramientas pronósticas para la supervivencia a medio y largo plazo en pacientes con AOS y cáncer, y su validación futura podría mejorar la estratificación del riesgo y las estrategias terapéuticas personalizadas.

Deprivación del sueño 

 
Estos hallazgos científicos se suman a otros previos. Isaac Almendros ha sido uno de los primeros investigadores en establecer experimentalmente la relación entre apnea y cáncer y en exponerlos en una revisión, donde describe cómo la deprivación del sueño, a través de distintos mecanismos, puede conducir al desarrollo de cáncer. En particular, cita factores como la mala calidad del sueño, la propia AOS, el insomnio, el cronotipo vespertino (personas con tendencia a estar más activas por la tarde y de noche), y el trabajo nocturno están asociados con un mayor riesgo de cáncer de pulmón.

Además, existen teorías sobre los mecanismos biológicos detrás de estas asociaciones, como la desregulación inmunitaria, las alteraciones metabólicas, la reducción de melatonina y el aumento de inflamación. Aunque la evidencia sobre la reversibilidad de estos efectos no es concluyente, los tratamientos para mejorar la calidad del sueño podrían reducir el riesgo de cáncer y mejorar la supervivencia. Se sugieren más investigaciones, especialmente ensayos clínicos y estudios epidemiológicos a gran escala, para  confirmar las relaciones causales y evaluar los tratamientos más efectivos. 

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