Al cierre de 2025, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó de un repunte global de la
gonorrea resistente a los medicamentos. Entre 2022 y 2024, según el organismo, se disparó la resistencia a los principales antibióticos utilizados para tratar esta infección de transmisión sexual, con un aumento sostenido de cepas resistentes en distintos países. Aunque España no figura en los registros de la OMS,
Redacción Médica ha consultado a
l Ministerio de Sanidad para conocer la situación epidemiológica nacional. Fuentes ministeriales subrayan la preocupación existente y destacan que es “esencial mantener una vigilancia antimicrobiana de calidad y
reforzar el seguimiento del plan de respuesta”.
Evolución de los casos de gonorrea resitente en España
España no es ajena a esta tendencia. Desde 2001, la infección gonocócica presenta una tendencia al alza, que se ha intensificado a partir de 2010. Solo en 2024 se notificaron
37.257 casos, lo que supone una tasa de 76,6 por cada 100.000 habitantes. El 82,6 por ciento de los diagnósticos correspondieron a hombres, con una razón hombre-mujer de 4,8. Las tasas más elevadas se registraron en varones de entre 25 y 34 años y en mujeres de 20 a 24 años.
“Actualmente, la infección gonocócica constituye un importante problema de salud pública, no solo por su magnitud y el progresivo incremento de su incidencia, sino, fundamentalmente, por el
riesgo creciente de infecciones intratables”, señalan desde el departamento que dirige
Mónica García. En este contexto, insisten en la necesidad de reforzar la
vigilancia microbiológica para detectar de forma precoz las resistencias antimicrobianas y frenar la
propagación de cepas multirresistentes.
La resistencia a los antibióticos no es homogénea. Así, el ciprofloxacino, se presenta coomo el tratamiento menos eficaz, con tasas de resistencia de entre el 63 y el 71 por ciento de los aislados. En cambio, la resistencia a la ceftriaxona, el antibiótico de referencia en España, sigue siendo muy baja: solo se han detectado diez casos en los últimos 27 años. De hecho, en 2021 se registraron
niveles bajos de resistencia a las cefalosporinas de amplio espectro, como cefixima y ceftriaxona, y en 2022 no se identificó ningún aislado resistente a estos fármacos.
No obstante, desde Sanidad advierten de que “aunque los bajos niveles de resistencia a las cefalosporinas son prometedores, la detección de aislados resistentes a la ceftriaxona resulta preocupante, ya que constituye la última opción para la monoterapia empírica de primera línea”. Por ello, subrayan la necesidad de reforzar la
vigilancia antimicrobiana y el seguimiento del plan de respuesta, así como de desarrollar con urgencia alternativas terapéuticas que garanticen que la gonorrea siga siendo una infección tratable.
Líneas de investigación y futuro del tratamiento
En cuanto a nuevas líneas de tratamiento, el
Ministerio de Sanidad apunta a dos antibióticos en desarrollo: la zoliflodacina y la gepotidacina. Ninguno cuenta aún con autorización de comercialización en la Unión Europea, aunque, en el caso de la zoliflodacina, “su situación regulatoria se encuentra en una fase clínica avanzada, con hitos ya completados, como la aceptación de un
Plan de Investigación Pediátrica por parte de la Agencia Europea del Medicamento”.
Por último, otra posible vía de prevención es el uso de la
vacuna frente al meningococo B, que estudios recientes asocian a una protección parcial, de hasta el 40 por ciento, frente a la gonorrea. No obsante, matizan que la efectividad es limitada y la duración de la protección, aún incierta.
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